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¡Dios salve al rey… Man United!

Los diablos rojos de Inglaterra se coronaron campeones de Europa. Tras un empate de 1-1 ante el Chelsea, el electrizante duelo se definió desde el punto de los tiros penales (6-5).

Cristiano Ronaldo abrió el marcador para el Manchester United, pero falló su penal.

En el estadio Luzhniki de Moscú, el portugués lloró, primero de impotencia, después de alegría.

Por su parte, el argentino Carlos Tévez tuvo una participación excelente.

Alex Ferguson y sus pupilos, monarcas de la Liga Premier de Inglaterra, hacen historia por tercera vez en el continente.

El Man United y el Chelsea demostraron que la final de la Liga de Campeones no se juega, se lucha.

Una final apasionante terminó con el fusilamiento de los porteros.

Un principio de caballeros

En los primeros minutos de la primera final inglesa del máximo torneo de clubes, los dos equipos se mostraron tímidos y respetuosos.

El entrenador del Manchester United, Alex Ferguson, salió con una estructura de 4 4 2. Al frente del batallón de los diablos rojos estaban el argentino Carlos Tévez y Rooney. En el centro, Hargreaves, Scholes, Carrick y una sorpresa táctica: Cristiano Ronaldo por la banda izquierda.

Cuando todos daban por sentado que uno de los duelos individuales sería entre Ashley Cole y el portugués, Ferguson decidió que su amuleto luso se enfrentaría al ghanés Michael Essien.

Por su parte, Avram Grant, director técnico del club londinense, concibió una formación de 4 3 3 para ir a la guerra: Maloude, Drogba y Cole en la línea de ataque y en el mediocampo Lampard, Makelele y Ballack.

El israelí apostó, como lo ha hecho desde que asumió las riendas de los azules en septiembre de 2007, por sus soldados africanos, por el liderazgo de Lampard y la magia que en el final de temporada mostró el alemán Ballack.

La calma de Scholes

Scholes, quien no participó en la final de la Liga de Campeones de 1999 cuando el Man United superó al Bayern Munich, fue uno de los elementos más sólidos de la escuadra del entrenador escocés.

Makelele se convirtió en la sombra de Tévez, mientras que Ferguson le asignó dos guardaespaldas al marfileño Drogba: Vidic y Ferdinand.

Los primeros quince minutos del partido transcurrieron sin ninguna jugada de peligro.

Pero la ruptura de la calma estuvo a cargo de Ronaldo, quien, al burlar con su característico estilo la marca de Essien, lanzó un centro al área pequeña que no fue aprovechado por Hargreaves.

Pragmático

Indudablemente fue una final muy inglesa. La vistosidad del juego creativo no viajó a Moscú, mientras que el juego potente y carente de estética se adueñó del terreno.

Como dijera el célebre estadista inglés Winston Churchill, hubo «sangre, sudor y lágrimas».

En el minuto 20, Makelele y Scholes chocaron al luchar un balón dividido.

El inglés cayó al suelo y comenzó a sangrar por la nariz. El árbitro sacó tarjetas amarillas para los involucrados en la colisión que careció de mala intención.

«San Cristiano Ronaldo»

Scholes, quien se había ausentado algunos segundos por su herida nasal, ingresó al campo para crear la jugada que abrió el marcador para los diablos rojos.

En el minuto 26, el veterano jugador del Man United le dio un pase a Brown, quien desde la banda derecha, mandó un izquierdazo que aterrizó de forma casi perfecta en la cabeza de Ronaldo.

El portugués con la sangre endiablada clavó el esférico en la red de Cech y borró los comentarios de quienes han cuestionado sus últimas actuaciones, especialmente su bajo perfil en la semifinal frente al Barcelona.

En el minuto 33, se produjo la primera jugada que despertó a Van der Sar. El holandés salvó un cabezazo de su compañero Ferdinand, quien estaba siendo acosado por Ballack.

Lampard cumplió

Un minuto después, el contraataque de los del norte de Inglaterra terminó en uno de los momentos más emocionantes del partido.

Un cabezazo de Tévez, quien en el área pequeña recibió un balón precioso de Ronaldo, chocó con las manos milagrosas del arquero checo.

La salvada de Cech creó otra jugada de peligro. El balón rebotó en la pierna derecha de Carrick, quien intentó acribillar al portero del Chelsea, pero no lo logró. El checo se veía como un escudero gigante en su arco.

En el minuto 42, el «Apache» protagonizó otra jugada gloriosa para aumentar la ventaja en el marcador. Pese al excelente pase de Rooney, el albiceleste no pudo concretar.

Cuando se creía que los pupilos de Alex Ferguson se irían al descanso con la sensación de reinar en Europa, un gol en el minuto 45 los bajó del trono.

Un pase a profundidad de Essien golpeó la espalda de Ferdinand y, tras el rebote, cayó en los pies inclementes de Lampard, quien fusiló al portero holandés.

Chelsea al mando

La segunda parte del partido fue dominada por el Chelsea que salió con garra para adueñarse del balón y del mediocampo.

Un angustiado Man United vio, en el minuto 78, cómo un potente disparo de Drogba, ejecutado desde fuera del área, pegaba en uno de los travesaños protegidos por Van der Sar.

Scholes salió y fue sustituido por Giggs, quien hizo historia al superar el récord de la leyenda del Man United, Bobby Charlton, de vestir la camisa del Man United en 758 partidos.

Con un empate de 1-1 y con el reloj anunciando el minuto 90, los clubes ingleses se fueron a la prórroga.

A los tres minutos del tiempo extra, un remate de Lampard pegó en el palo del arco del Man United.

En el minuto 11, Ferguson sacó a Rooney y metió al portugués Nani.

Llovía sobre Moscú… Pero aún así los ánimos de ambas escuadras se caldeaban con mayor intensidad.

Tarjeta amarilla para Tévez y Ballack en el minuto 24. Drogba manotea a Vidic. El árbitro ve la acción y no se reprime: tarjeta roja para el marfileño.

Un holandés salvador

En la ronda de tiros penales, Tévez engañó al arquero checo y se encargó del primer gol.

El alemán Ballack igualó el marcador.

Carrick y Belleti lanzaron sus respectivos cañonazos a la red.

Cech le adivinó el disparo a Cristiano Ronaldo y le paró el penalti al astro portugués. Lampard no tuvo piedad, tampoco la tuvieron en sus respectivos turnos Hargreaves, Anderson, Kalou y Giggs.

Terry disparó fuera del arco, pero fue cuando Van der Sar le tapó el tiro al veterano Anelka que Man United tocó la gloria.

Así concluyó una de las finales más apasionantes de la Liga de Campeones. Una final inglesa, aunque con héroes extranjeros.

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