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El incidente no debe ir más allá

En España, mientras algunas voces llaman a la calma después de la polémica por el incidente protagonizado por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez y el rey Juan Carlos I en el cierre a la XVII Cumbre Iberoamericana, en Santiago de Chile, otras piden una reacción enérgica al gobierno.

Desde el partido de gobierno español se intenta minimizar el hecho, afirmando que éste «no debe ir mucho más allá».

En declaraciones a BBC Mundo la secretaria de Relaciones Internacionales del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Elena Valenciano, manifestó: «España y Venezuela tienen suficientes lazos de interés, de cariño, de historia común como para que lo sucedido no quede más que en un incidente y recuperemos el tono normal».

Según ella «durante la cumbre hubo una salida de tono del presidente Chávez, y hubo un gesto de protesta de la delegación española, y ahí deberían quedar las cosas».

En palabras de la funcionaria «esa parece ser también la opinión del presidente Chávez, ya que él mismo ha dicho que no quiere un enfrentamiento con España, lo cual es razonable».

Piden llamar al embajador

Sin embargo el secretario general del PP, Ángel Acebes, pidió medidas fuertes y exigió al gobierno que llame a consultas al embajador de Venezuela en España para transmitirle su «enérgica protesta» por el incidente.

Acebes también exigió que el ministro de Relaciones Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se presente ante el Congreso para informar sobre la Cumbre Iberoamericana y en general sobre la política exterior española.

La secretaria de Relaciones Exteriores del PSOE también había descartado la posibilidad de que España le exija una disculpa oficial a Venezuela.

El gobierno, entretanto, descartó llamar a consultas al embajador. «Un Gobierno responsable debe, en primer lugar, agotar las vías para aplacar el incidente y evitar los riesgos y los efectos negativos que pueda tener», dijo a la cadena radial SER la secretaria de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez

Desde que se produjo el incidente el sábado por la tarde, el presidente venezolano hizo referencia en varias ocasiones al mismo, en un principio en un tono jocoso que se ha ido agravando con el paso de las horas, hasta llegar a insinuar en sus últimas declaraciones que la corona española podría haber estado al tanto de intento de golpe de Estado en abril de 2002.

Esa insinuación, según Elena Valenciano, «es un interrogante que el presidente Chávez puede hacerse en el ámbito privado, pero desde luego públicamente no tiene ningún valor, ya que es una locura pensar que el rey de España tuviera nada que ver con aquel golpe».

«Respeto»

«Nosotros siempre decimos que el presidente Chávez fue elegido democráticamente por su pueblo y como tal merece nuestro respeto, pero ese mismo respeto es el que pensamos que el presidente Chávez nos debe a nosotros como país», concluyó Valenciano.

Hasta el momento la Casa Real española no ha realizado ninguna declaración sobre el incidente o las insinuaciones de Chávez.

Por su parte, el gobierno español ha reiterado las palabras del presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien al finalizar la cumbre dijo que espera que sea «la última vez» que alguien actúa como lo ha hecho Chávez en un foro como la Cumbre Iberoamericana.

En España, los principales partidos políticos y los medios de comunicación apoyaron al rey Juan Carlos, pese a que el grupo Izquierda Unida consideró «excesivo» el exabrupto real.

Además, el líder opositor del conservador Partido Popular, Mariano Rajoy, afirmó que el incidente se produjo por las «amistades peligrosas» del presidente Zapatero.

Nuevas críticas al rey
En Venezuela, mientras tanto, desde el gobierno hasta el momento sólo se ha escuchado la voz del presidente Hugo Chávez.

Este domingo, Chávez respondió al rey español haciendo referencia al dominio colonial: «Nosotros tenemos 500 años aquí en silencio. Nunca nos callarán; menos la voz de un monarca».

Además, insinuó que la corona estaba al tanto de los sucesos de abril de 2002, que llevaron a su salida temporal del poder, debido a que es «el mismo rey el que dirige la política exterior».

Pero en cualquier caso, Chávez dijo que espera que «esto no dañe las relaciones (bilaterales)», y aclaró que «si las dañara, no es por culpa mía».

La oposición venezolana -que busca en estas fechas la forma de impedir la reforma constitucional propuesta por el gobierno- lamentó profundamente la actitud del presidente.

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