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El silencio de Raúl Castro marca un gris aniversario

La celebración del 26 de Julio en Cuba fue como un cubo de agua fría: Raúl Castro no habló a pesar de las expectativas de que anunciaría reformas económicas necesarias para aliviar la crisis en el país.

Castro pudiera estar esperando para anunciar las reformas, o quizás hay algo de verdad en los reportes que circulan en La Habana de que enfrenta una fuerte oposición a los cambios, señalaron analistas.

Muchos cubanos habían anticipado el anuncio de medidas importantes durante la celebración del 26 de Julio, desde información sobre las reformas hasta una presentación de Fidel Castro, que se había dejado ver en público seis veces en las últimas dos semanas después de cuatro años alejado del candelero.

Pero Fidel, de 83 años, no asistió y Raúl se limitó a participar en una ceremonia de entrega de premios a ciudadanos destacados. Es la primera vez desde 1959 que ninguno de los dos Castro habla en las celebraciones del 26 de Julio.

Es posible que Raúl simplemente no haya querido tocar temas nacionales en un día dedicado a la alianza de Cuba con Venezuela, dijo Phil Peters, analista de temas cubanos del Lexington Institute, en los suburbios de Washington. El presidente venezolano, Hugo Chavez, canceló su participación a última hora por los conflictos diplómaticos con Colombia.

Pero otros analistas percibieron algo problemático en el silencio de Castro.

«Raúl no habló porque no tiene las reformas que todo el mundo había apostado», dijo el analista e historiador miamense Alvaro Alba. «El mensaje es claro: no hay reformas, no hay cambios».

El disidente Oscar Espinosa Chepe declaró a El Nuevo Herald por teléfono desde La Habana que el silencio de Castro pudiera ser «una señal más que preocupante de que se puede estar jugando en contra de los cambios. Hay muchos comentarios de que hay discusiones muy fuertes dentro del gobierno».

Y un exiliado cubano que se opone a las sanciones estadounidenses y que recientemente visitó La Habana dijo que amigos en posiciones importantes le dijeron que había «ruidos de diferencias» en el gobierno.

Los amigos, agregó, estaban especialmente preocupados por el ultimo párrafo en una ‘‘reflexión» de Fidel Castro, con fecha del 4 de julio: «Desdichadamente, no tengo nada que rectificar y me responsabilizo plenamente con lo escrito en las últimas Reflexiones».

Aunque la columna era sobre los hasta ahora equivocados pronósticos de Fidel de una guerra nuclear en Irán y Corea del Norte, sus amigos creen que Fidel también estaba criticando a su hermano y a otros que lo culpan por el caos económico en Cuba, agregó el exiliado.

«Ese fue el escándalo político en La Habana mientras estuve allí», dijo el hombre, que pidió no ser identificado para proteger a sus amigos.

Chepe agregó que también es posible que Raúl Castro pudiera estar demorando el anuncio de reformas económicas para más adelante.

La Habana está llena de rumores no oficiales de que Castro convocará a una reunión del pleno del Comité Central del Partido Comunista más adelante este año para aprobar los cambios, según el disidente.

«Raúl parece estar esperando el momento oportuno, entre la Asamblea [del Poder Popular] que viene y antes de la otra en diciembre», dijo Domingo Amuchástegui, ex analista de inteligencia cubano que vive en Miami.

Los medios de prensa estatales cubanos reportaron que 90,000 personas asistieron a la celebración principal en Santa Clara, que marcó el aniversario del fallido ataque de Fidel Castro al Cuartel Moncada en 1953.

El primer vicepresidente José Ramón Machado Ventura, quien pronunció el discurso principal, reconoció que el país necesita reformas económicas al decir: «Cambiaremos en este momento histórico todo lo que deba ser cambiado».

Pero ofreció pocas esperanzas de los cambios lleguen con la rapidez que exige la peor crisis económica de la isla desde principios de los años 90.

«Proseguiremos con sentido de responsabilidad, paso a paso, al ritmo que determinemos nosotros, sin improvisaciones ni precipitaciones», dijo, agregando que el gobierno no implementará «soluciones populistas, demagógicas o engañosas».

Machado Ventura también criticó al gobierno de Estados Unidos por las guerras en Irak y Afganistán, entre otros temas, y dijo que la «visible recuperación» de la crisis de salud de Fidel Castro, que lo obligó a entregar algunos de sus poderes en el 2006 «fue un motivo de profunda alegría entre los revolucionarios cubanos».

El dirigente no mencionó la promesa de Raúl Castro de liberar a 52 presos políticos, de los cuales 20 ya fueron excarcelados y se marcharon a España, o las negociaciones sin precedentes con la Iglesia Católica.

Raúl Castro se dirigió mas tarde el lunes a la sesión de clausura de una reunión entre funcionarios cubanos y venezolanos y dijo que La Habana respaldaría a Chávez en cualquier conflicto con Colombia o Washington sobre alegaciones de que Venezuela alberga a guerrilleros colombianos.

«Buscamos la paz y la armonía entre nuestros países hermanos…. pero en caso de cualquier problema, que nadie dude de qué lado estará Cuba», dijo Castro, según reportes de prensa.

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