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Exembajador de Chile Pedro Ramírez: “Venezuela hoy es una dictadura”

Hace casi exactos cuatro años, Pedro Felipe Ramírez (76 años) embalaba sus cosas y partía a Caracas, luego de que la Presidente Michelle Bachelet lo nombrara embajador. Esa selección fue todo un simbolismo para el exministro de Allende, pues Venezuela fue el país que lo acogió como su segunda casa tras una larga prisión política en Chile, durante la dictadura de augusto Pinochet.

Esta vez, sin embargo, llegaba a una Venezuela distinta, con una profunda fractura social y política y con el recuerdo aún presente de Hugo Chávez, el que impulso la “revolución bolivariana”, al cual Ramírez admiraba y defendía a pesar de todo. «Me decían que era muy chavista y me lo decían con razón», dice.

El exembajador regresó a Chile en 2017 lleno de momentos felices, pero también comprobó cómo la crisis en Venezuela trascendió de lo diplomático a lo humano a partir de todo lo que vivio en primera persona: la situación humanitaria, especialmente de niños y enfermos, asi como la corrupción del Gobierno y la inseguridad en el país.

El exembajador, en declaraciones al diario La Tercera de Chile, confesó cómo en cuatro años, su visión cambió y pasó de ser «chavista» a asegurar: «Venezuela es una dictadura».

La presidente de Chile, Michelle Bachelet, llamó a consultas al embajador chileno en Caracas, Pedro Ramírez Ceballos, tras la crisis desatada luego de que el TSJ eliminara las facultades de la Asamblea Nacional
La presidente de Chile, Michelle Bachelet, llamó a consultas al embajador chileno en Caracas, Pedro Ramírez Ceballos, tras la crisis desatada luego de que el TSJ eliminara las facultades de la Asamblea Nacional

¿Cuál era la percepción de Venezuela que usted tenía antes de llegar como embajador a Caracas?

Era muy chavista, no porque Chávez no hubiera cometido errores; a mi juicio, el proyecto social tenía una intención de llevar a la gente que estaba invisibilizada a una mejor situación de vida, a ser protagonistas de su país, y estaba apoyando ese proceso. Sin duda que se cometieron errores. Se tomaron decisiones económicas equivocadas y, en segundo lugar, hubo algunas decisiones autoritarias que no lo ameritaban, pero mi apoyo al proceso revolucionario chavista mantuvo su espíritu hasta la muerte de Chávez. Hubo avances notables. Muchos programas sociales importantes también son parte del proceso, pero lo clave es que a la masa pobre se le entregó protagonismo. Esperaba que Maduro continuara eso.

¿Se desencantó del proceso?

Del chavismo no, del proceso tampoco, me desencanté del gobierno de Maduro, que no siguió la vocación popular y democrática de Chávez. Estoy seguro de que si Chávez resucitara y viera lo que está pasando en Venezuela, seguiría los mismos pasos de los chavistas que hoy están encarcelados.

¿Qué vio que lo convenció de ponerse en la oposición a Maduro?

Lo que más me duele de todo es la existencia de una crisis humanitaria muy seria frente a la indolencia del gobierno. Chávez no podría soportar ver esta situación y no hacer todo lo necesario para resolverlo. Eso me parece inaceptable. Muchas otras críticas también tengo, pero la indolencia ante esta situación es lejos lo peor.

Usted, que pudo vivir el día a día en Caracas, en primera persona, ¿la crisis es como dicen que es?

Tal vez es peor. Como yo la vi, la sentí, tengo una percepción que me afecta mucho en mi interior. De lejos, la noticia debe ser terrible, pero yo tuve muchos contactos con gente que trabaja estos temas. Por ejemplo, hay una organización que trabaja dos situaciones, niños con desnutrición aguda y enfermos crónicos que no tienen dinero suficiente para poder atenderse. Gente que tiene hipertensión, que se hace diálisis, con VIH, con cáncer. Cuando me reunía con ellos tenía que hacer un esfuerzo enorme para no llorar, incluso ahora me cuesta… Cuando te cuentan que hay niños que mueren por desnutrición o están afectados de manera irreversible en su desarrollo, y no sólo ellos, sino también los hijos y nietos de ellos, porque ese déficit lo van a traspasar a las generaciones. Son niños que parece que han salido de un campo de concentración nazi. Un enfermo crónico que me decía ‘estamos trasplantados de riñón y sabemos que en seis meses más estamos muertos, porque no tenemos los remedios’. Sume la migración, que es brutal, una fuga masiva. Nos hemos beneficiado, porque está llegando gente con alto nivel educativo, profesionales buenísimos. Y ahora está saliendo un montón de gente sin recursos. Antes, los venezolanos llegaban a Chile en avión; ahora llegan por tierra y son siete o nueve días de viaje. Y agréguele la inseguridad, una cosa de todos los días. No me tocó porque voy en un auto con patente diplomática y hace dos años que estoy resguardado por cuatro funcionarios de la PDI. El gobierno, al darse cuenta de la situación que teníamos, envió un equipo. Pero esa es mi situación, la mayoría de la gente vive una delincuencia muy violenta. En Chile te roban un auto y te dejan partir, allá te roban el auto y también te matan.

¿Venezuela es una dictadura?

Tiene mucho de una dictadura, especialmente a partir del momento en el que se desconoció la Asamblea Nacional.

En ese momento, para usted, se rompe el orden democrático…

Sí, hay un antes y un después. Y cuando se impone la Asamblea Nacional Constituyente, se le pone la lápida…

Y pasó a ser una dictadura.

Sí, mi visión cambió: Venezuela hoy es una dictadura. No es una dictadura de la crueldad ni la fuerza de la que tuvimos acá. Cuando la gente compara hay que decir que no es lo mismo; en Chile hubo campos de concentración, asesinatos, desaparecidos, hay que leer el libro de Carmen Frei sobre su padre para entender lo cruel que fue la dictadura. Tiene muchas cosas de una dictadura, pero no es igual a la nuestra.

¿La elección del 20 de mayo es un fraude?

No me cabe ninguna duda de que es un fraude. Sigo insistiendo en que no estoy seguro de que ocurra.

¿Cuál es el mejor recuerdo de Caracas?

Las 16 despedidas que tuve y el cariño de la gente, su alegría de vivir la vida.

¿Y el peor?

Fui a una farmacia a buscar un medicamento y había mucha gente. De repente sale el químico y dice ‘señores, para ahorrar problemas, quiero decirles que antibiótico para niños no hay nada’. Y sale una mujer gritando y dice ‘¡qué voy a hacer! ¡Se me muere mi hijo!’. Yo lloré… (llora unos segundos), fue muy duro.

Con todo lo que observó, ¿cree usted que la izquierda chilena debiera adoptar una posición más activa sobre Venezuela? ¿O replantearse, definitivamente, su posición respecto de Maduro o el chavismo?

Yo no le voy a dar consejos a nadie, el que quiera pedirme información de cómo yo lo veo, estoy disponible para ello. Algunos me lo han pedido, yo se los he dado, y en todos he visto un cambio de actitud, porque saben que lo que yo digo es lo que veo y lo que estimo y creo, porque no tengo ningún interés particular, salvo hacerle bien a Venezuela y a la región.

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