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G8: Lula, a la defensa de agricultura y biocombustibles

Con la retórica bien afilada para defender los biocombustibles y criticar los subsidios agrícolas, el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva participó el martes en la cumbre del G-5.

Lula sostuvo un encuentro bilateral con su colega mexicano Felipe Calderón, con quien comparte preocupaciones sobre la crisis alimentaria mundial y la necesidad de que los países emergentes participen más activamente en los foros internacionales.

Uno de los temas abordados por los dos presidentes fue la posibilidad de que sus países puedan figurar en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, como miembros no permanentes, a partir de 2012. Lula invitó además a Calderón a asistir a la Cumbre de Biocombustibles que el país sudamericano ha organizado para este año.

Desde antes de su llegada, Lula dejó en claro que su prioridad es la defensa de los biocombustibles, a los que algunas organizaciones y gobiernos han responsabilizado por el aumento global en los precios de los alimentos.

«Brasil no aceptará ese argumento torcido de que el biocombustible provoca inflación de los alimentos», dijo Lula a su partida, citado por medios de su país. «Voy a Japón, a la reunión del G-8, sólo por eso».

El mandatario brasileño encontró respaldo de su colega chino Hu Jintao, quien dijo que el problema tiene un origen multifacético y sentenció que es injusto culpar por éste a los países con las mayores poblaciones del mundo.

En cambio, todos los miembros del G-5 coincidieron en que los aumentos afectan particularmente a los países más pobres, por lo que instaron al G-8 a aumentar la ayuda de emergencia «a la brevedad».

El G-5 está formado por México, Brasil, China, India y Sudáfrica. Lula participará en el llamado encuentro ampliado, con los líderes del Grupo de los Ocho países más industrializados del mundo (G-8).

Los precios de los alimentos se han elevado en todo el mundo durante los meses recientes. Varios expertos atribuyen el fenómeno a factores diversos, incluido el incremento del petróleo, el aumento de la demanda, las condiciones meteorológicas extremosas, la producción intensificada de biocombustibles y la especulación del mercado.

La crisis ha desatado protestas en partes de Africa y de Asia y ha generado temores de que se extiendan los problemas de desnutrición y la inestabilidad económica.

Pero para Brasil, la situación ha generado también preocupación de que se refuercen los subsidios agrícolas, principalmente en los países desarrollados, una práctica que Lula ha criticado enfáticamente en foros como la Organización Mundial de Comercio.

Lula ha dicho que su país no considera el alza de los alimentos como un problema, sino como una «oportunidad», de mejorar la productividad en el campo.

Considera que los biocombustibles, lejos de ser una causa del problema alimentario, constituyen una de las esperanzas más sólidas del planeta para combatir el calentamiento global, otro de los tópicos que el mandatario sudamericano lleva en su agenda.

«Los biocombustiles son decisivos en la lucha contra el calentamiento global y tienen un papel relevante en el desarrollo económico y social de los países más pobres», dijo a periodistas en Japón el embajador brasileño en este país, Andre Amado.

«Todo esto, como lo demuestra la experiencia brasileña, sin poner en riesgo el área agrícola reservada para la producción de alimentos ni la selva tropical», agregó.

Amado anticipó que Brasil contribuirá «activamente» a las discusiones durante la cumbre del G-8, pues se trata de un país que ha «reducido las emisiones de gases invernadero durante más de tres décadas al reemplazar combustibles fósiles con etanol basado en caña de azúcar».

En la conversación bilateral con Jintao, el presidente chino se pronunció por profundizar las relaciones con Brasil en comercio e inversiones, así como en la cooperación en infraestructura, energía, recursos naturales y agricultura.

Propuso también que ambos países, que representan las economías de crecimiento más rápido en América y Asia, discutan mecanismos de cooperación en alta tecnología, educación, cultura y turismo.

En tanto, el presidente surcoreano Li Myung-bak pidió a Lula apoyar a las empresas del país asiático que buscan invertir en recursos naturales en Brasil. Lula respondió que es bienvenida la inversión coreana en biocombustibles, industria naviera, aeroespacial y agrícola, destacó la oficina de la presidencia surcoreana a periodistas en Japón.

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