Actualidad Internacional

John McCain acepta la candidatura con agradecimiento, humildad y confianza

El candidato despertó el mismo entusiasmo que su ‘número dos’, Sarah Palin
También trató de demostrar que se siente preocupado por los problemas de la gente
Recordó que hay estadounidenses con problemas para poner comida en la mesa
Criticó la cultura política de Washington y se mostró conciliador con Obama
El candidato republicano a la Casa Blanca, John McCain, afirmó en su discurso de aceptación ante la Convención Republicana que recibe la nominación con «agradecimiento, humildad y confianza».

No fue Sarah Palin. John McCain cerró la fiesta de su partido con un discurso que despertó un entusiasmo considerablemente inferior al de su ‘número dos’, que el miércoles tuvo una presentación en la política estadounidense absolutamente espectacular.

No obstante, McCain trató de sacar el máximo provecho del discurso. Mostró su lado más conciliador, incluso con Barack Obama, del que dijo que tiene su «respeto» y «admiración»: «Somos americanos y ésa es una relación que para mí significa más que cualquier otra». En un terreno más político, ofreció reforma y consenso a partes iguales «para que este país se vuelva a poner en marcha».

Después de ser recibido con un aplauso de cerca de dos minutos del público, McCain expresó su agradecimiento -aunque sin mencionar su nombre- al presidente George W. Bush por «liderarnos en esos días oscuros tras el peor atentado en suelo de EEUU en nuestra historia».

El discurso no estuvo exento de incidentes. Al menos dos personas interrumpieron brevemente el discurso, una con su oposición a la Guerra de Irak y otra defendiendo el aborto. Fueron unos breves altercados que el candidato aprovechó para decir: «Los estadounidenses quieren que dejemos de gritarnos unos a otros».

McCain trató de aprovechar ese entorno para mostrar que, al contrario de lo que sugiere su rival, él también siente preocupación por los problemas del estadounidense medio. Recordó que hay estadounidenses «que tienen problemas para poner comida en la mesa», y mencionó «el coste de la gasolina y de las legumbres».

Y echó la culpa de todos «estos duros tiempos tiempos para muchos de vosotros» a la cultura política de Washington. McCain declaró que «el constante rencor partidista que nos impide resolver los problemas no es una causa, es un síntoma. Es lo que pasa cuando la gente va a Washington para trabajar para sí mismos en lugar de para vosotros».

McCain llegó a presentarse como un político que está por encima de las luchas partidistas: «Una y otra vez, he trabajado con los dos partidos para arreglar los problemas que había que arreglar. Así es como gobernaré como presidente. Extenderé mi mano a cualquiera que pueda ayudarme». El candidato concluyó con un rotundo: «Tengo el historial y las heridas que lo prueban. El senador Obama, no».

Tampoco se olvidó de su compañera de aventura electoral, Sarah Palin, de quien dijo que era «exactamente la persona adecuada» para ayudarlo a liderar el cambio.

«Ella se ha enfrentado a problemas como la independencia energética y la corrupción», dijo al auditorio de la Convención Republicana. «Ella lucha por lo que está bien y no permite que nadie la aparte de eso», añadió.

‘Primero, la gente’
Otra de las ideas que el presidenciable republicano no se cansó de repetir fue la idea de «primero, la gente». También se refirió a la economía y a la educación.

«Sé para quién trabajo. No para un partido. No movido por un interés especial. No para para mí. Yo trabajo para ustedes», recalcó McCain, que en ese momento se ganó la ovación de su auditorio.

El flamante candidato republicano no se cansó de repetir una y otra vez su amor por Estados Unidos y el cambio que supuso en su vida los años que pasó como prisionero en Vietnam.

«Me enamoré de este país cuando era prisionero en otro. Y lo amé no por las comodidades y la calidad de vida. Lo amé por su decencia, por su fe en la sabiduría, en la justicia y en la bondad de su gente. Lo amé porque no sólo era un lugar geográfico sino una idea por la que merecía la pena luchar», remarcó.

Presentación de Cindy
Cindy McCain, la esposa del candidato republicano a la presidencia, afirmó que su marido es «un hombre verdadero» que sabrá dirigir el «timón del país».

McCain, que compareció ante la Convención Republicana acompañada de los cinco hijos que ha tenido con su marido y los dos de un primer matrimonio de él, se hizo eco del lema de independencia y reforma de la campaña del candidato y lo describió como «un hombre que ha vivido en Washington, pero que nunca ha sido parte de Washington».

Ataviada con un traje de chaqueta de seda azul turquesa, un collar de perlas de cuatro vueltas y un broche de brillantes con las letras ‘Navy USMO’, la esposa del candidato quiso trazar un retrato íntimo de su esposo, al que describió como «una persona que siempre dice la verdad, cueste lo que cueste».

‘Un hombre de buen juicio y carácter firme’
John, aseguró, «es un hombre de buen juicio y de carácter firme […] un marido amante y leal, y un magnífico esposo».

«Es un buen hombre, un hombre que merece la pena. Yo lo sé. Le llevo queriendo con toda mi alma desde hace casi 30 años, y con toda humildad se lo recomiendo como nuestro candidato para ser el próximo presidente de EEUU», sostuvo.

La esposa del senador por Arizona se detuvo también a explicar algunos detalles de sus actividades humanitarias, que la llevaron a Bangladesh en 1993 tras un ciclón que devastó el país. Allí encontró a dos niñas huérfanas muy enfermas.

«Eso era algo que yo podía hacer. Llevármelas a casa. Y eso hice. Hoy día, esas niñas están sanas y felices. A una de ellas ustedes la acaban de conocer. Nuestra preciosa hija Bridget», explicó Cindy, quien también apuntó el trabajo que ha desarrollado con HALO, la organización no gubernamental que combate las minas contra personas.

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