Actualidad Internacional

Los desacuerdos de Benedicto XVI

El segundo día de la visita del Papa Benedicto XVI a Estados Unidos también estará signado por temas controvertidos.

Si ayer fue pederastia, hoy será inmigración e Irak.

El Papa, quien este miércoles cumple 81 años, aprovechará su primera visita oficial al país para reunirse a solas con el mandatario estadounidense y hablar de los dos temas, en los cuales no comparte el mismo punto de vista que George Bush.

Dialogando con los periodistas a bordo del avión de Alitalia que lo llevó a EE.UU., el Papa dijo que tratará los espinosos asuntos durante la entrevista privada que mantendrá con George W. Bush en el Despacho Oval.

Los puntos de vista del Papa sobre Irak son conocidos: siempre se opuso a la invasión y en la primera reunión que sostuvo con George W. Bush (en noviembre de 2007) le manifestó su preocupación por la situación en ese país.

Inmigración

Sobre inmigración, la visión del Papa también es conocida.

En su conversación con Bush, el pontífice se centrará en lo que llama los efectos desintegradores de la emigración sobre las familias, y el «resentimiento que provoca en el tejido moral y social» de los países pobres.

«Estados Unidos debe ayudar a los países de origen a desarrollarse», de forma que sus ciudadanos no se vean en la necesidad de emigrar, dijo el sucesor de Juan Pablo II.

«Sería lo más conveniente para todos, no sólo para esos países, sino para todo el mundo y en particular para Estados Unidos», afirmó en el vuelo hacia EE.UU.

El Papa dijo que, allí donde es posible, las políticas relativas a la inmigración deben orientarse a reunir a las familias.

«Es imposible callar»

El comentario reafirma una idea que ya había expresado en la Jornada Mundial del Emigrante 2008, el pasado octubre: «Es cierto que se está haciendo mucho, pero es necesario dedicarse aún más a ayudarles, mediante la creación de estructuras idóneas de acogida y de formación».

En EE.UU. residen unos 45 millones de personas de origen hispano, que representan cerca del 15% de la población, de acuerdo a la Oficina de Censos de este país. Se estima que un total de 12 millones reside en forma ilegal.

Al Papa le preocupa en particular que en «el sector de los emigrantes forzosos, de los refugiados, de los prófugos y de las víctimas del tráfico de seres humanos, encontramos, desafortunadamente, muchos niños y adolescentes».

«A este respecto, es imposible callar», insistió en aquel mensaje.

Si en inmigración e Irak el Papa y Bush no tienen puntos de vista similares, sí coinciden en su rechazo al aborto y la investigación con células madre. También están de acuerdo en su oposición al matrimonio de personas del mismo sexo.

Pederastia

El tema de los abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes acompañará al Papa durante los seis días que durará su visita a EE.UU.

Ya antes de bajarse del avión el Papa se refirió al escándalo de abusos a menores en que se vio envuelta la iglesia Católica estadounidense en la última década: «Excluiremos totalmente a los pederastas del ministerio sagrado. Es más importante tener buenos sacerdotes, que muchos sacerdotes», afirmó.

Además indicó cómo encarará la iglesia este asunto: «En primer lugar, quien es un pederesta no puede ser sacerdote. En segundo lugar, veremos cómo hacer justicia y ayudar a las víctimas de todas las formas posibles», dijo.

Salvas y pantallas

Pero lo que conversen Benedicto XVI y George Bush quedará en privado: la jornada girará en torno a los festejos con que Bush agasajará a su invitado, que cumple este miércoles 81 años.

Su anfitrión lo recibirá en la Casa Blanca con una ceremonia a toda pompa: lo saludarán con salvas de cañón y más tarde con una fiesta.

Aunque la mayoría sólo alcanzará a ver al Pontífice a través de una pantalla, más de 10.000 personas participarán en la celebración, una cifra récord para este tipo de eventos en la residencia presidencial.

Semejante despliegue da cuenta de la importancia que concede Bush a la visita de Benedicto. El martes el detalle revelador fue que el mandatario y su familia fueran a recibirlo al aeropuerto, señaló la corresponsal de la BBC en Washington, Lourdes Heredia.

Más tarde este miércoles se celebrará una cena de gala, pero el agasajado no asistirá. Por la noche Benedicto se encontrará dirigiendo una celebración con 300 obispos.

Benedicto XVI, elegido en 2005 para encabezar la iglesia Católica, es el segundo pontífice que visita la Casa Blanca.

Al líder espiritual de 65 millones de estadounidenses lo espera una seguidilla de eventos multitudinarios en los próximos días: hablará ante Naciones Unidas, celebrará misas en abarrotados estadios de béisbol, y se reunirá con líderes de otras religiones y educadores católicos.

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