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Myanmar: Protestas desafían al gobierno militar tras una semana del golpe de Estado

Los manifestantes, en su mayoría jóvenes, lanzan proclamas en favor de la democracia arrebatada el lunes por el Ejército y en contra de la junta militar encabezada por el general Min Aung Hlaing

A una semana del golpe de Estado ocurrido en Myanmar, que ha sido ampliamente condenado por buena parte de la comunidad internacional, se mantiene la agitación en la nación del sudeste asiático. Y es que decenas de miles de personas tomaron este domingo las calles de varias ciudades a lo largo de Birmania, en desafío al nuevo gobierno militar, que levantó en esta jornada el bloqueo de internet tras más de 24 horas de desconexión.

Las manifestaciones más numerosas se registran en Rangún, antigua capital y ciudad más poblada, donde columnas de personas marcharon desde varios puntos de la urbe hasta concentrarse alrededor de la Pagoda Sule, el monumento más representativo del país.

La juventud presente

Con proclamas en favor de la democracia arrebatada el lunes por el Ejército y en contra de la junta militar, encabezada por el general Min Aung Hlaing, muchos de los asistentes son jóvenes nacidos décadas después de la implacable represión de los uniformados contra el levantamiento popular de 1988 y que eran niños durante la revolución azafrán de 2007, también sangrientamente doblegada.

«Los militares han subestimado a los jóvenes. No conocemos lo que sucedió en 1988, pero no les dejaremos gobernar de nuevo como lo hicieron con nuestros padres«, apuntó un estudiante de botánica de 19 años, quien movilizó a sus amigos y conocidos para que se unieran a las manifestaciones de este domingo.

«Respetar nuestros votos«, «justicia para Birmania» o «libertar a nuestros líderes«, rezan algunos de los carteles que exhiben los manifestantes, quienes constantemente alzan los tres dedos -anular, corazón e índice- en un gesto de disidencia popularizado por la saga literaria y cinematográfica «Los Juegos del Hambre«.

El sonido del claxon de los automóviles en apoyo al movimiento pacífico de desobediencia civil iniciado contra los militares se mezcla con las canciones en favor de la democracia, muchas entonadas por primera vez durante el levantamiento de 1988.

Sin incidentes

La Policía ha establecido controles y barricadas en varios edificios públicos del centro de Rangún, como el Tribunal Supremo o el Ayuntamiento, donde unidades de soldados armados aguardan en su interior.

Sin embargo, no se han registrado hasta el momento enfrentamientos entre las autoridades y los manifestantes, quienes entregan a los policías rosas y botellas de agua y les piden que se unan a la protesta popular.

Las concentraciones prodemocracia también se han sucedido en numerosas partes del país, entre ellas Naipyidó -la capital fundada en 2008 por los militares- y Mandalay -la segundad ciudad más poblada-, donde caravanas de personas en motocicleta circularon por la ciudad, además de decenas de poblaciones.

Vuelve el internet

Tras pasar más de 24 horas con un bloqueo casi total a las conexiones de internet, la red fue restablecida sin previo aviso a primeras horas de la tarde del domingo.

«El servicio de internet ha sido restaurado«, indicó en Twitter la operadora Telenor Myanmar, que ayer expresó su rechazo a la imposición de las autoridades aunque acató la medida.

El portal de seguimiento Netblocks, con sede en Londres, indicó en su última actualización que Birmania registra «una restauración parcial en la conectividad a internet«, aunque precisó que «no está claro si la restauración se mantendrá y las redes sociales permanecen bloqueadas«.

Sigue vigente por lo tanto la censura ordenada por los uniformados contra Twitter y Facebook, aunque muchos usuarios logran burlar las restricciones a través de los programas VPN (red privada virtual).

Suu Kyi en arresto domiciliario

En las manifestaciones predomina el color rojo que identifica al partido Liga Nacional para la Democracia (LND), encabezado por la depuesta líder del gobierno democrático, Aung San Suu Kyi, y se reclaman la liberación de todos los detenidos por los militares, entre ellos la propia premio Nobel de la Paz.

Suu Kyi permanece bajo arresto domiciliario en su residencia en la capital y estará bajo investigación al menos hasta el día 15 por un delito de importación ilegal de dispositivos telefónicos, penado con un máximo de 3 años de cárcel.

Desde la asonada al menos 152 personas continúan detenidas, entre ellas dos sentenciadas a dos años de cárcel por cargos que no han sido precisados, mientras que las autoridades han puesto en libertad a otras 12 personas que habían sido arrestadas durante el golpe, apuntó anoche la Asociación de Asistencia para Prisioneros Políticos

Los militares, que ya gobernaron el país con puño de hierro desde 1962 hasta 2011, tomaron el poder el lunes al alegar un fraude masivo en las elecciones de noviembre, donde el partido de Suu Ky arrasó al imponerse en el 83 % de los escaños en liza.

El lunes estaba prevista la reunión inaugural del Parlamento conformado en los comicios, pero los militares ordenaron su suspensión y forzaron un decreto de emergencia para hacerse con el poder.

Los manifestantes expresan su rechazo general al general Min Aung Hlaing, líder de la junta militar que tomó el poder / Foto: EFE
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