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«No es mi rey», la otra cara de la moneda del reinado de Carlos III

A menos de una semana de comenzar su reinado han salido a la luz varios sucesos poniendo a Carlos III bajo la lupa

El pasado 10 de septiembre el príncipe Charles Philip Arthur George fue proclamado oficialmente como Carlos III rey del Reino Unido y los y 14 países que conforman la Commonwealth, en un acto en el palacio londinense de St James.

Al grito de «¡Dios salve al rey!», los presentes celebraron la sucesión de la reina Isabel II, quien falleció el pasado jueves a los 96 años en el castillo escocés de Balmoral.

Posteriormente, Carlos III hizo una intervención, en la que leyó y firmó un juramento, en donde prometió seguir «el ejemplo» sentado por su madre, Isabel II, en su reinado, y se comprometió a respetar los principios constitucionales y servir a los ciudadanos con dedicación.

Sin embargo, a menos de una semana de comenzar su reinado han salido a la luz varios sucesos poniendo al rey bajo la lupa, entre ellos, los republicanos detenidos por mandar mensajes como «Not my king» (No es mi rey) y «Abolish the monarchy» (Abolición de la monarquía), en rechazo a Carlos III.

Protestas de la organización Republic

Recientemente, se hizo viral en redes sociales un vídeo donde se ve a un policía interrogando a un hombre que lleva un papel en blanco por si acaso escribe en él algo que «pueda causar ofensa», mientras que también circula otro donde se ve a un grupo de agentes escoltando a una mujer con el eslogan de que Carlos III no es su rey.

En su página web, la organización Republic, que representa al minoritario colectivo de republicanos de este país, dice en enormes letras que la ascensión de Carlos III tras la muerte de su madre el pasado jueves «es una afronta a la democracia».

Por su parte, su director general, Graham Smith, afirma que «no tiene ningún sentido en una sociedad democrática que Carlos sea proclamado sin debate alguno».

Tras la muerte de Isabel II, el pasado 8 de septiembre, Republic publicó un solo mensaje de condolencia para la familia real, dejando las críticas para más adelante.

Posteriormente, 10 de septiembre, cuando su Carlos fue proclamado oficialmente en Londres, declaró no obstante que su asunción al trono por vía hereditaria «va en contra de los valores en los que creemos la mayoría de nosotros, valores como la igualdad, la responsabilidad y el Estado de derecho».

El director de Republic argumenta que no solo el apoyo a la monarquía ha descendido en los últimos años sino que además hay una gran masa de la población que es indiferente al tema. En su opinión, todo ello debería reflejarse en la cobertura del traspaso de la Corona. 

Empleados de Carlos III despedidos

Pero el rechazo de los republicanos no ha sido la unica controversia en los ultimos dias, pues este martes se conoció que los empleados del personal de Clarence House, la residencia de Carlos III cuando era príncipe de Gales antes de convertirse en nuevo rey, han recibido el aviso de que serán despedidos próximamente, en medio de las ceremonias de despedida de la difunta Isabel II.

Al menos un centenar de trabajadores de la antigua residencia oficial del rey recibieron cartas en las que se les informa que sus servicios ya no son requeridos y que se les ayudará a buscar nuevos empleos, según reveló el diario «The Guardian».

Entre los afectados figuran secretarios privados, la oficina financiera, el equipo de comunicaciones y personal del hogar, algunos de los cuales tenían décadas de antigüedad, y quienes recibieron la noticia en medio del servicio religioso en honor de la reina en la catedral de Saint Giles, en Edimburgo, este lunes.

«Todo el mundo está furioso, incluidos los secretarios privados y el equipo de mandos. Todo el personal había estado trabajando muy duro desde la noche del jueves (cuando murió Isabel II) para encontrarse con esto… La gente está muy alterada«, dijo a «The Guardian» una fuente no identificada.

En una carta, a la que tuvo acceso ese diario, el principal asesor de Carlos III, Clive Alderton, explicó a los empleados que «el cambio de papel para nuestros superiores significará también cambios para la residencia».

«La cartera de trabajo que anteriormente detentaba esta residencia apoyando los intereses personales del príncipes de Gales, anteriores actividades y operaciones domésticas ya no continuará, y la residencia de Clarence House se cerrará», señala Alderton.

«Por tanto, se espera que los puestos basados principalmente en Clarence House (…) ya no se necesiten», agrega.

Tras reconocer que se trata de una noticia «perturbadora», Alderton informó a los empleados del apoyo que recibirán para recolocarse en otros trabajos y de la indemnización «aumentada» que recibirán por encima de la obligatoria por ley.

Un portavoz de Clarence House explicó que las operaciones de la residencia del príncipe de Gales han finalizado y por consiguiente «se ha abierto un proceso de consultas«, que hará que «aunque algunos despidos sean inevitables«, se estén «identificando roles alternativos para la mayor parte del personal».

Según el resumen anual de Clarence House, Carlos III empleó al equivalente de 101 empleados a tiempo completo, un tercio de los cuales trabajaban en la oficina de secretarios privados.

Los enfados de Carlos III

Obviamente la presión a la que está sometido el rey Carlos III, que en la misma semana ha perdido a su madre y ha ascendido al trono tras décadas espera, ha comenzado a pasarle factura en algunos actos públicos, otro evento que esta dando de que hablar es lo irritado que se ha mostrado por pequeños detalles del protocolo.

A través de las redes sociales circula un vídeo en el que el monarca, de 73 años, pierde la paciencia cuando está firmando el libro de visitas del castillo de Hillsborough, sede oficial del Gobierno de Irlanda del Norte. «Por Dios, odio esta pluma», dice Carlos III, tras mancharse la mano de tinta.

El monarca se levantó de la mesa y, visiblemente molesto, continúa expresando su frustración: «¡No puedo soportar esta maldita cosa! (…) ¡Lo hacen cada puñetera vez!», se queja mientras se limpia con un pañuelo.

Segundos antes, Carlos III se habia enfadado tras darse cuenta que ha firmado con una fecha equivocada. Exasperado, el monarca abandona la sala sin esperar a Camila, reina consorte, que todavía debe estampar su rúbrica en el documento.

Este no es el primer contratiempo que sufre Carlos III con objetos de papelería en los primeros de su reinado. En la ceremonia en la que se le proclamó oficialmente soberano, bajo la atenta mirada de varios ex primeros ministros británicos y la cúpula del Estado, el primogénito de Isabel II perdió el temple con un tintero mal colocado.

Su impaciente gesto para que un ayudante desplazara con presteza el objeto que le impedía firmar con comodidad dio también la vuelta al mundo y disparó las primeras especulaciones sobre la personalidad del nuevo rey.

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