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Peruanos decepcionados con Humala se vuelcan a candidatos conservadores

Después de las promesas rotas del presidente Ollanta Humala, los peruanos se encaminan a elegir a su sucesor entre candidatos de centro y centroderecha, muchos de ellos con posibilidades a pesar de estar manchados por escándalos de corrupción.

Aunque Humala se postuló con convicciones de izquierda prometiendo llevar la bonanza del país minero a los más pobres, antes de asumir dio un giro hacia políticas de libre mercado para ganar el respaldo de las clases más acomodadas.

Su mutación política, las denuncias de lavado de activos contra la primera dama Nadine Heredia, los vertiginosos cambios en su gabinete y una economía que se desaceleró en 2014 a su menor ritmo en cinco años allanaron el camino para el regreso de viejos y maculados nombres a la carrera presidencial.

«Cualquier gobierno que entre será mejor que el de Ollanta Humala», dijo Lorena Albarrán, una estudiante de 24 años. «Yo creo que hay que darle la oportunidad a Keiko Fujimori».

Keiko Fujimori es la precandidata favorita para las elecciones presidenciales del 10 de abril. La mujer de 40 años, una exlegisladora que intentará por segunda vez gobernar el país, además, hija de un expresidente preso, conquista 33 por ciento de las preferencias según un sondeo reciente.

Su mayor virtud y vulnerabilidad es el apellido.

Alberto Fujimori cumple condena por violaciones a los derechos humanos y ha sido acusado de corrupción y abuso de poder durante su década de gobierno. Pero el recuerdo de cómo derrotó con mano dura a la guerrilla de Sendero Luminoso para sentar las bases del auge económico peruano catapultó a su hija en los sondeos desde que empezaron a medirla hace dos años.

Hoy la precandidata -quien cuenta con mucho apoyo en el interior del país- duplica en intención de voto a su rival más cercano, el exministro de Economía y favorito del sector empresarial privado, Pedro Pablo Kuczynski, pero aún así no le alcanzaría para consagrarse en una primera ronda.

A pesar de que es visto como el candidato con mejor perfil técnico por su trayectoria, las encuestadoras dicen que Kuczynski, de 77 años, es considerado muy mayor para gobernar. Sus críticos lo acusan de hacer lobby para grandes empresas, pero es de los pocos que no cargan escándalos de corrupción.

«Me preocupa su edad. Un período de gobierno es realmente desgastante y hay poner mano dura por ejemplo en el tema de seguridad y es por eso no termina de convencerme», dijo Edith Cueva, una contadora de 37 años de Lima.

Muchas personas estarían dispuestas a darle la oportunidad a la hija de Fujimori, aseguran los especialistas, porque en las últimas elecciones presidenciales quedó en segundo lugar.

El director de la encuestadora Ipsos Perú, Alfredo Torres, aseguró que ese razonamiento consagró al expresidente Alan García en 2006 tras haber quedado segundo en los comicios previos, y a Humala después de haber sido su escolta en 2006.

Escándalos a cuestas

Los otros aspirantes tampoco escapan a los escándalos.

Detrás de Fujimori y Kuczynski en las encuestas figuran un exgobernador y dueño de universidades privadas, César Acuña -el único que ha avanzado en los sondeos-, y los expresidentes promotores de una economía de mercado García y Alejandro Toledo.

Acuña es acusado de enriquecimiento ilícito, Toledo de lavado de activos en la compra de una costosa casa para su suegra y García fue involucrado en una red de sobornos para indultar a narcotraficantes, aunque fue declarado inocente.

Todos rechazan las acusaciones y tienen otra cosa en común: promueven la inversión privada y el libre mercado como ejes de política económica, a diferencia de las elecciones previas, cuando había candidatos de centroizquierda compitiendo.

La izquierda atraviesa un momento difícil en Latinoamérica. Varios presidentes surgidos de sus filas enfrentan turbulencias económicas y políticas por la caída de los precios de materias primas y por escándalos de corrupción, a pesar de haber logrado avances sociales gracias al auge de esas mismas materias primas.

Aún no se anuncian las candidaturas oficialmente en Perú, pero los aspirantes -que serían más de una docena- tienen hasta el 11 de enero para inscribirse en la justicia electoral.

«Ahora quizás tendremos que elegir a otro oportunista más», dijo resignado Víctor de la Torre, de 45 años, un vendedor de revistas para niños en el centro de Lima. «Ya no importa mucho quien gane, lo único que nos queda es sentarnos a esperar a que las cosas puedan cambiar».

Para quien gane, el reto será revertir el freno de la economía, que pese a sufrir por los menores precios de los metales y la caída de la inversión, sigue creciendo y está mejor que muchos de sus vecinos en la región.

«Al menos los cuatro principales candidatos en carrera, con algunos matices, respetan los fundamentos que han hecho crecer con éxito la economía. No habría temor en ese sentido», dijo Juan José Marthans, ex director del Banco Central y director de la escuela de negocios de la peruana Universidad de Piura.

La presidencia se definiría en un balotaje en junio, dicen los sondeos, porque ningún candidato superaría el 50 por ciento de los votos necesario para consagrarse. Pero las encuestas no siempre aciertan en Perú, donde muchos deciden a última hora.

«Todavía no sé a quién apoyar. Pero por quien vote, nosotros somos los últimos de la cola en beneficiarnos», dijo Margarita Huamán, de 35 años y madre de tres niñas, que vive en un barrio humilde al norte de Lima sin servicio de agua potable.

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