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Saddam Hussein: su vida en prisión

Sean O’Shea, de la Guardia Nacional de Estados Unidos, le concedió una entrevista a la revista GQ, en la que ofreció detalles de la vida diaria de Saddam Hussein.

Según O’Shea, el depuesto líder -quien enfrenta un juicio por delitos de lesa humanidad cometidos durante su gobierno- lava su propia ropa y cuida de varios pájaros en el patio de la cárcel donde está recluido.

El ex-presidente iraquí fue capturado cerca de su ciudad natal de Tikrit en diciembre de 2003.

A pesar de que oficialmente se encuentra bajo custodia iraquí, Saddam Hussein es vigilado por tropas estadounidenses en un lugar secreto.

O’Shea, que ingresó a la Guardia Nacional de Pensilvania un año antes de la invasión a Irak, fue uno de cinco guardias que relataron sus memorias del tiempo que pasaron con el prisionero más famoso del mundo.

Régimen espartano

Los detalles aportados por O’Shea revelan la monotonía de la vida en prisión y hablan de las rutinas diarias de Hussein en lo que se refiere a higiene, comida, recreación y chequeos médicos.

En su celda había una cama, un inodoro, un silla, una toalla, varios libros y una alfombra para rezar.

O’Shea relató que el ex mandatario iraquí solía pasar días enteros en silencio, escribiendo en árabe en sus libretas de anotaciones.

El ex guardia contó que con frecuencia Hussein se pasaba el día regando las plantas y era obsesivo con la limpieza: le pasaba una toallita húmeda a los cubiertos que utilizaba para comer.

No quiso una caminadora mecánica que los guardias le instalaron en su celda para hacer ejercicios. En su lugar pidió que le llevaran una mesa de ping-pong, pero la solicitud fue negada.

O’Shea cuenta que al ex presidente iraquí le gustaba sólo un tipo de cereal para el desayuno, y se negaba a comer cualquier otro.

Otra cosa que hacía mucho era picar cosas para comer. Le gustaba una marca específica de tostaditas, Cheetos, pero cuando alguien le trajo una bolsa de Doritos, se la llevó a una esquina y se la comió apurado.

«Soy presidente

A pesar de su debilidad física, Saddam Hussein no parece haber perdido la confianza en si mismo.

O’Shea le dijo a la revista GQ que Saddam Hussein disfrutaba de los cigarros habanos, y con frecuencia le ofrecía consejos sobre cómo encontrar a una «buena mujer» y cómo «mantenerla controlada».

Hussein le contó a O’Shea que le llevó varias prostitutas a su hijo Uday la noche antes de su boda.

El ex guardia describió también como Saddam Hussein se retiró de una reunión con fiscales iraquíes, molesto porque lo querían procesar por delitos cometidos contra su país.

«¿Ministros? ¿Ministros de qué?», gritó furioso en su celda. «Todavía soy el presidente», agregó.

Hacer las paces con Bush

Cuando el guardia O’Shea le comentó a Saddam Hussein que el presidente Ronald Reagan, quien solía vender aviones y helicópteros a Irak, había muerto, éste se quedó en silencio y no dijo nada.

Lo que sí le dijo Hussein a su guardia es que quería conocer personalmente al presidente George W. Bush para «hacer las paces con él».

Pero la realidad para Saddam Hussein es más mundana: el hombre que en el pasado vivió en enormes y lujosos palacios, ahora tiene que ir al retrete bajo la mirada vigilante de su guardia.

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