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Tras 16 años como canciller, Angela Merkel prepara su salida del Ejecutivo alemán

Alemania se prepara para elegir un nuevo canciller en las elecciones del 26 de septiembre, dejando para la historia una gestión como la de Merkel que colocó al país en las posiciones cimeras a nivel mundial

«Mi perspectiva es gobernar a ser posible de manera sensata hasta el último día en el que tengo la responsabilidad«. Palabras de la canciller alemana Angela Merkel, que a finales de este año cederá su puesto a quien resulte vencedor en las elecciones previstas para el próximo 26 de septiembre en Alemania, dejando para la historia un mandato de 15 años que deja a su país en lo más alto de Europa y con un alto grado de popularidad, en parte debido a su gestión de la pandemia del coronavirus, uno de los grandes retos que ha tenido que enfrentar en su trayectoria como la principal líder de la nación germana.

El 22 de noviembre de 2005 Merkel se convirtió en canciller alemana, siendo la primera mujer en asumir la jefatura del Gobierno federal, culminando de esta manera un brillante ascenso político que había comenzado un poco después de la caída del Muro de Berlín (1989), cuando Merkel, ya con su título de física y un doctorado en química cuántica de la Universidad de Leipzig, y ejercer en el campo de la investigación, dejó su trabajo científico para unirse a un nuevo grupo político que se había formado en su vecindario.

La «mutti» de todos

A lo largo de estos casi 16 años en el cargo, «Mutti» -sobrenombre que recibió Merkel y que puede traducirse como «Mami«- enfrentó una crisis tras otra, que incluyó un colapso del sistema financiero mundial en 2008, las amenazas de disolución de la Unión Europea, la gran ola migratoria hacia Europa en 2015 y la actual pandemia del covid-19.

Nacida el 17 de julio de 1954 en la ciudad de Hamburgo, con 66 años, Angela Merkel se muestra incansable, apuntando que su objetivo es agotar su última legislatura, de la que aseguró no lamentar nada, gobernando de manera sensata.

«La política consiste -ha dicho Merkel- y eso es lo fascinante de ella, en que llegas por la mañana a la oficina y no sabes cómo será la noche, y que comienza un año y no te puedes imaginar qué es lo que ocurrirá en ese año«.

En ese sentido, dijo que en su discurso de Año Nuevo de 2015 no se podía imaginar el desafío que iba a suponer la cuestión de la migración, ni tampoco en el de 2007, que faltaba poco para caer en una crisis financiera tremenda; «y ahora, esta pandemia«, agregó.

«La política significa manejar lo que trae consigo la realidad de la mejor manera en beneficio del pueblo alemán, ese es el juramento que prestamos«, subrayó la canciller, que ha reconocido que esto es a veces «agotador«, pero es también «donde radica el encanto«, el que haya que reaccionar de manera flexible y adaptarse a las situaciones.

El gran reto de la pandemia

Una Merkel reflexiva ha manifestado que lo «más importante quizás» en política no es recostarse en el camino encontrado alguna vez, sino analizar «con inteligencia» una y otra vez la situación y preguntase si hay algo que cambiar. «Esa es la tarea y eso es lo que me gusta, no lamento nada«, agregó

Admitió que esta tarea es «exigente» y que cree haber cumplido con ella hasta este momento. Para la canciller, «cada día de gobierno debe ser tomado con la misma seriedad y siempre con la misma mirada despierta«.

La aprobación de la canciller alcanzó el 90% en abril pasado y en la actualidad se mantiene en torno a 70%, en parte gracias a la gestión de la pandemia del covid-19. El pasado 18 de marzo, cuando apenas iniciaba esta impensada situación que ha cambiado la vida en todos los rincones del mundo, en una transmisión nacional, durante 12 minutos explicó en forma docente lo que estaba pasando y lo que había que hacer.

«Es serio. Tómelo en serio«, dijo, solo para añadir más tarde que probablemente sería el mayor desafío del país desde la Segunda Guerra Mundial.

Su relevo

Lo cierto es que Angela Merkel ya no será más la numero uno de su partido Unión Cristianodemócrata (CDU), que ya nombró a su hipotético candidato para el evento electoral de septiembre: Armin Laschet, el primer ministro del «Land» (estado) de Renania del Norte-Westfalia y que será el responsable de tratar de mantener a su formación al frente del Ejecutivo germano.

Laschet, que cumplirá 60 años el próximo mes, representa la vía continuista de Merkel y cuya elección como presidente de la CDU era clave para definir el futuro del partido que más gobiernos ha liderado en la historia de la República Federal.

Resuelta la presidencia de la CDU, deberá definirse aún, entre marzo y abril, la candidatura a las elecciones generales del 26 de septiembre, las primeras desde 2005 sin Merkel al frente del bloque conservador.

La cuestión se acuerda desde hace décadas entre la CDU y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), cuyo líder, Markus Söder, parece con aspiraciones a luchar por la cancillería.

Laschet no está entre los políticos mejor valorados del país, en parte por la gestión algo errática de la pandemia en su «Land», mientras Söder es el segundo político más popular del país tras Merkel.

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