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Vaticano: papa Francisco sabía «solo de oidas» conducta inmoral de excardenal

De nuevo la polémica se cierne sobre el Vaticano, que publicó este martes la investigación sobre el exarzobispo de Washington, Theodore McCarrick, de 90 años, expulsado del sacerdocio y del colegio cardenalicio por Francisco por abusos a menores, en el que se explica que el papa argentino conocía «solo de oídas» su «comportamiento inmoral con adultos» y que Juan Pablo II y Benedicto XVI, a pesar de los continuos rumores, dejaron pasar el asunto al ser mal informados o no tener pruebas ciertas.

Para esta investigación judicial de 450 páginas que ha durado dos años y que fue ordenada por Francisco en un gesto inédito, el Vaticano asegura que no se ha puesto ningún límite y que documentos de todos los departamentos de la Santa Sede, la Secretaria de Estado y la nunciatura han sido consultados, al tiempo que se han realizado hasta 90 entrevistas con un total de cerca 30 horas de grabaciones.

El caso estalló cuando el exnuncio en Estados Unidos, el italiano Carlo María Viganò, pidió en agosto de 2018 en una carta de once páginas, publicadas en medios católicos conservadores, la renuncia del papa Francisco al asegurar que este conocía ya desde 2013 las acusaciones que pesaban sobre el cardenal McCarrick.

Francisco conocía solo rumores

En el informe se subraya que hasta 2017 a Francisco nunca se le entregó ningún documento o cartas anónimas sobre McCarrick y que nunca habló del tema con Benedicto XVI ni con el entonces prefecto de la Congregación para los obispos, Marc Ouellet.

Asimismo, concluye que «el papa Francisco había conocido solo de oídas las acusaciones y rumores respecto a una conducta inmoral con adultos relativa al periodo anterior al nombramiento de McCarrick como arzobispo de Washington«.

Y que «considerando que las acusaciones habían sido ya examinadas y rechazadas por Juan Pablo II y considerando que McCarrick, que en 2013 tenía 83 años, estuvo en actividad durante el pontificado de Benedicto XVI, Francisco no vio necesidad de modificar la línea adoptada en los años precedentes«, escriben en las conclusiones.

Juan Pablo II conocía acusaciones

La carrera de McCarrick empiezan cuando es elegido obispo de Mentuchen en 1981 y de Newark en 1986, donde empieza a destacar por ser hábil en recoger fondos para la Santa Sede y su nombre empieza a resonar para la poderosa diócesis de Washington, que va ligada siempre a convertirse en cardenal.

En el informe se recoge que uno de los testigos al que llaman «cura 1» de la diócesis de Metuchen afirmó que había notado las actividades sexuales de McCarrick con otro sacerdote y después lo intentó con él.

Se sabía que el prelado había «compartido cama» con jóvenes adultos en la residencia del obispos en Metuchen y Nerwak y que también los llevaba en una casa que tenía cerca del mar en New Jersey.

Todas estas acusaciones fueron recogidas en una carta que el 28 de octubre de 1999 del cardenal John O’Connor, arzobispo de Nueva York, al nuncio apostólico y que llega a Juan Pablo II.

O’Connor desaconseja su nombramiento porque considera que sería un gran escándalo. Juan Pablo II pide un informe al entonces nuncio en Estados Unidos, Gabriel Montalvo, quien pide su parecer a los cuatro obispos de New Jersey y, según la investigación, «las respuestas de los obispos confirmaron que McCarrick compartió cama con jóvenes», pero no indicaban con claridad que hubiera una «mala conducta sexual».

Apoyo a McCarrick

En un principio, el papa Wojtyła prefirió apartar la candidatura de McCarrik para Washington pero luego el 6 de agosto escribe al secretario personal de Juan Pablo II, Stalisnaw Dziwisz y asegura que «en los 70 años de su vida jamás ha tenidos relaciones sexuales con ninguna persona hombre, mujer, joven o viejo, religioso o laico, no ha abusado de una persona o la ha tratado sin respeto«.

McCarrick reconoció que compartió cama con seminaristas en la casa del mar y que fue algo imprudente, pero insistió en que no había nunca tenido una conducta sexual impropia y que todo eran calumnias.

Juan Pablo II creyó a McCarrick  a quien conocía muy bien desde los años 70 y como presidente de la Papal Foundation, que recogía importantes donaciones para el Vaticano, y le nombró arzobispo de Washington.

Benedicto desestima proceso

Cuando en 2005 vuelven a surgir las acusaciones contra McCarrik de abusos sexuales a adultos, Benedicto XVI decide poner fin a la prórroga que había decidido sobre la jubilación del arzobispo, que acaba de cumplir 75 años. McCarrick le pide que espere unos meses para no amplificar el escándalo.

En 2006 y 2008, Viganò, que trabajaba en la secretaría de Estado, realizó dos informes sobre la conducta en los años 80 de McCarrick y preocupado porque podría surgir un escándalo sugirió abrir un proceso canónico.

El secretario de Estado, Tarciso Bertone y el sustituto para los Asuntos Generales de la secretaría, el argentino Leonardo Sandri, compartieron la preocupación y se lo dijeron al papa Benedicto, pero se desestimó un proceso canónico y se indicó solo en 2006 al purpurado que mantuviese un perfil bajo.

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