Actualidad Nacional

Alí Babá se juntó con los ladrones por Ramón Hernández

En Youtube se pueden encontrar infinidad de versiones del cuento de Las mil y una noches, también en comics y en adaptaciones infantiles de todo grosor y calidad. Obviamente por la vaciedad cultural que ha imperado desde que los productos relacionados con la literatura y las artes en general se pechan como lujos, esa joya de la imaginación persa, pese a las estupendas relaciones de Venezuela con la teocracia iraní y las opciones gratuitas que se consiguen en Internet, es cada vez más un lejano recuerdo.

Mi amiga la noctámbula se asombra que ni siquiera sea posible encontrar en los tarantines de viejo del puente de la avenida Fuerzas Armadas un ejemplar del manifiesto comunista en algunas de las variadas y contradictorias ediciones que se han hecho desde 1848, mucho menos la que el dibujante y escritor mexicano Eduardo del Río García publicó en 1975 como historieta bajo el seudónimo de Rius.

Desde el principio del cuento que echaba por unas monedas el maronita de Alepo queda claro que al haber descubierto las palabras mágicas –“ábrete sésamo”– Alí Babá se aprovechó todo lo que pudo del botín que los 40 ladrones guardan en la cueva, y que nunca hizo movimiento o gesto alguno para que se imponga la ley y se castigue a los delincuentes, sino que se lo dice a su hermano para que también aproveche.

Habiendo descubierto como se mueven los engranajes del tesoro público y en tanta ausencia de probidad y santidad como Alí Babá, algunos de los que descubrieron las palabras mágicas que abrían el tesoro público venezolano dejaron por ahí, como la famosa maleta de Pérez Jiménez, 11 millardos de dólares, que equivalen a poco más de actuales reservas internacionales del país. Sin embargo, los funcionarios del PSUV, la Fiscalía General de la República ni la Procuraduría han considerado que sea relevante abrir una investigación ante tan descomunal robo.

En el Tribunal Supremo de Justicia sus bien pagados magistrados, prestos a recibir seis meses de aguinaldo y otras bonificaciones, no se han dado por enterados y hasta aceptaron una solicitud de Rafael Ramírez, el responsable del peor endeudamiento de Pdvsa y de su destrucción institucional, técnica y operativa para no ser investigado por corrupción. Solo su relación con su carnal Diego Salazar les valdría treinta años de cárcel a cada uno hasta en Bolivia; si se lo hubieran hecho a alguna de las empresas de triangulación de Fidel Castro habrían sido fusilados, despellejados y descuartizados.

Sin tener empresa conocida y sin presentar en sus declaraciones del impuesto sobre la renta ingresos adicionales provenientes de alguna actividad relacionada con juegos de envite y azar, herencias, descubrimiento de fórmulas que transmuten las heces en oro, funcionarios de bajo y alto nivel, hasta simples relacionistas y mensajeros de poca lumbre, poseen relojes avaluados en millones de bolívares, vehículos que ni Donald Trump compraría por caros y hasta yates, veleros y jets privados. Encontraron la cueva de Alí Babá y no cejarán hasta vaciarla.

Hay cierta concordancia entre la historia que fue añadida a la compilación en el siglo XVIII por Antoine Galland, quien las escuchó en Siria de cuentacuentos cristiano de Alepo, y la que hemos vivido desde 2004, cuando se aparecieron los cubanos con la misión Robinson y su eslogan “yo, si puedo” (sic), y no solo en los 40 hampones en acción y las inmensas fortunas que pasaron a sus alforjas, sino fundamentalmente en la impunidad que han gozado.

No se necesita ser Funes el memorioso para recordar que desde hace 17 años la camarilla gobernante no ha variado sustancialmente en sus integrantes. Son los mismos los que han venido jugando a la sillita desde el primer día y es muy raro que alguno se quede por fuera. Hoy saben de electricidad, mañana de salud, más tarde de economía, de transporte y hasta de astronomía sin importar que sean tan sosos como Jorge Arreaza o más ineficientes que Pedro Carreño. Sigue vigente aquello de que el cargo habilita.

Tampoco asombra que un ministro o su esposa detenten tres o más cargos reciban los emolumentos respectivos y encima reclamen el pago horas extras y viáticos.

En las escuelas los escolares podrían hacer extenuantes ejercicios de memoria con solo escoger un par de altos funcionarios y tratar de recodar los infinitos cargos que han ocupado, las comisiones que han presidido, las veces que saltaron de la Asamblea al gabinete y del gabinete a una curul o a una gobernación y sin necesidad de elecciones, a presidir una empresa básica o a jefaturar una embajada itinerante alrededor del mundo. Son 40 como los ladrones de Alí Babá, pero también hay que agregar a los familiares y a la misma Morgiana, que igualmente se enriquece metiendo la mano directamente y disfruta de haciendas, residencias presidenciales y otros bienes nacionales sin disimular sus afanes de lucro.

Vendo manual de mnemotecnia y volumen completo de la ley anticorrupción, con mapa de tesoros enterrados y recibos de transacciones en bancos rusos, bielorrusos, iraníes y chinos.

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