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Bonos de la banca son escasos para cubrir demanda del paralelo

Las entidades financieras solo aportarían unos $4 mil millones. El sistema que creará el Gobierno contempla que las entidades financieras privadas y casas de bolsa vendan sus bonos en dólares a los importadores y particulares que no reciben divisas en Cadivi
Presionado por una demanda que supera a la oferta y dispara el precio del dólar en el mercado paralelo el Gobierno incrementa los controles y anuncia que obligará a la banca privada a desembolsar las divisas que posee, pero aun con esta medida la crisis seguirá viva.

El sistema que creará el Gobierno contempla que las entidades financieras privadas y casas de bolsa vendan sus bonos en dólares a los importadores y particulares que no reciben divisas en Cadivi a un tipo de cambio que el Banco Central de Venezuela mantendrá lo más cercano posible a los 4,30 bolívares por dólar.

Después de comprar los bonos, las empresas revenderían los títulos en el exterior para obtener las divisas.

Si bien no hay ningún incentivo para que los bancos y casas de bolsa vendan sus bonos en dólares para recibir bolívares a un tipo de cambio bajo, Hugo Chávez anunció que si no hay oferta redactará una ley para obligarlos.

«Sería como una huelga de oferta. Si eso ocurre y hubiera que hacer una ley nueva, lo haríamos, pero no se van a salir con la suya», afirmó el Presidente la noche del jueves.

No da para mucho

¿Cuánto representan los bonos en dólares de la banca privada? Las entidades financieras deben cumplir con una norma que limita sus posiciones en moneda extranjera a un máximo de 30% del patrimonio y las cifras oficiales señalan que, a lo sumo, se trataría de 3 mil 400 millones de dólares que aumentarían hasta 4 mil millones incluyendo a las casas de bolsa.

En 2009, Cadivi autorizó para importaciones 22.346 millones de dólares y el Banco Central registra que el total de compras al exterior se ubicó en 34.472 millones, es decir, el mercado paralelo absorbió unos 12 mil millones de dólares, el triple de lo que aportarían los bonos de bancos y casas de bolsa.

Francisco Faraco, analista financiero, señala que «el Gobierno está a la búsqueda de un tesoro muy mermado que no vale el revuelo que está creando, esto de ninguna manera resuelve el problema de oferta en el mercado paralelo».

«De aquí se puede saltar a la estatización de la banca si acaso no es eso lo que se está buscando», agrega Faraco.

Oscar García Mendoza, presidente del Banco Venezolano de Crédito, explica que «la posición en moneda extranjera no se tiene por seguridad operativa, se utiliza para cubrir las garantías en operaciones de cartas de crédito o a Visa y Master Card para asegurar el uso de las tarjetas fuera del país».

Desde su punto de vista «el Gobierno está en una huida hacia adelante buscando desesperadamente divisas, tiene una situación de flujo de caja muy preocupante».

Tiempos difíciles

Entre 2004 y los primeros cinco meses de este año, la administración de Hugo Chávez colocó bonos por 31 mil 24 millones de dólares que alimentaron al mercado paralelo pero al costo de incrementar la deuda en divisas de la República, algo que el ministro de Finanzas, Jorge Giordani, no quiere que siga ocurriendo.

Solo en 2009 la deuda en dólares se disparó 32% desde 46 mil 652 millones hasta 61 mil 626 millones.

La opción de recurrir a las reservas internacionales para alimentar al mercado paralelo no es viable. Por los traspasos al Fonden esta cuenta registra una severa caída de 24% en lo que va de año.

Así, la opción a mano es disminuir la oferta en el mercado paralelo, pero analistas como José Manuel Puente, profesor del IESA, coinciden en que la demanda insatisfecha dará origen a un mercado negro donde el dólar seguirá escalando e impulsando la inflación.

El epicentro

El problema de fondo es una inconsistencia en la política económica que dispara la demanda de dólares, tanto en Cadivi y en el mercado paralelo, a niveles insostenibles.

José Manuel Puente resalta que «la sobrevaluación de la moneda estimula las importaciones» y el resultado es que al cierre de 2009 se ubicaron en 38 mil 442 millones de dólares, una cifra que representa un salto de 125% respecto a 2004.

«No hay divisas para financiar las importaciones que requiere la economía», indica Puente, y añade que a la vez que aumentan las compras al exterior el descenso de los precios del petróleo y la caída de las exportaciones no petroleras se traducen en el declive del ingreso de divisas.

Al cierre de 2009, las exportaciones no petroleras registran un descenso de 39% respecto a la magnitud de 1997.

Por último la demanda de dólares aumenta incesantemente en una economía donde las tasas de interés no compensan el impacto de la inflación y las personas compran divisas para proteger sus ahorros.

Miguel Ángel Santos, economista y profesor del IESA, resume el desequilibrio en que «el Gobierno pretende imprimir bolívares, llevarse las reservas internacionales y que no haya inflación, eso es absolutamente imposible».

Para ilustrar el impacto que ha tenido en la economía el traspaso de reservas internacionales al Fonden, Miguel Ángel Santos precisa que «si se divide la liquidez entre las reservas internacionales obtenemos un tipo de cambio implícito de 8,7 bolívares por dólar. De no haberse producido los traspasos al Fonden el cambio implícito estaría actualmente en 4,30 bolívares por dólar».

Concluye que las medidas que ha tomado el Gobierno no resuelven el problema de fondo y la demanda de dólares sobre el mercado que va a administrar el Banco Central de Venezuela «va a ser enorme. Puedes inyectar los dólares de los bancos privados pero la demanda va a continuar y la oferta tiene fuentes limitadas».

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