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Cada 6 días muere un recién nacido por infecciones nosocomiales en el hospital de Mérida

Nora Sánchez – Mérida.-

@norasan16

En la Unidad de Neonatología del Hospital Universitario de Los Andes (HULA) celebrar la vida de un recién nacido es toda una odisea.

Atender a los neonatos en condiciones de prematurez, inmadurez del sistema pulmonar, asfixia perinatal, malformaciones congénitas o cardíacas, no es la cotidianidad de los médicos especialistas, quienes desde hace un tiempo para acá batallan para salvar al paciente de las infecciones nosocomiales que elevan las estadísticas de mortalidad.

Cada 6 días muere un recién nacido por una infección adquirida en el hospital de Mérida.

Así lo aseguró Janaika Machado, pediatra neonatólogo, jefe del Servicio de Neonatología del HULA, quien describió la cruda realidad del área a su cargo y en la cual en el mes de septiembre se registraron 25 neonatos fallecidos, 13 de ellos por infecciones nosocomiales.

Machado, con estadísticas impecables, de las que dijo publicar para lograr acciones favorables para la Unidad de Neonatología por parte de gobernantes y autoridades, resaltó que entre enero y septiembre de 2017 se registraron 1.387 ingresos de recién nacidos que requirieron atención especializada.

De esa cantidad, 136 neonatos fallecieron por casos como prematurez y malformaciones congénitas, entre otras, pero 43 murieron por infecciones nosocomiales que adquieren los recién nacidos en la Unidad de Neonatología por tener deficiencias en cuanto a insumos, medicamentos, equipos para atenderlos y para esterilizar insumos.

Hacinados y sin antibióticos

En la Unidad Neonatal del hospital universitario de Mérida de tercer nivel en el estado y la única con terapia intensiva, los médicos y personal de salud no tienen como lavarse y secarse las manos, hay deficiencia de insumos pues para atender a 15 recién nacidos, usan dos sondas de aspiraciones, los tubos endotraqueales no son los de las medidas idóneas para el paciente y los que usan los médicos, cuando los hay, son más grandes, lo que no garantiza una ventilación adecuada.

En el recinto, diseñado para atender a 28 recién nacidos hay hacinamiento.

Diariamente son atendidos 43 neonatos a quienes el Estado, a través del hospital, no les garantiza la salud, pues en la mayoría de los casos no hay medicamentos e insumos con qué tratarlos y son los padres, en medio de la escasez, quienes deben comprar antibióticos para salvarlos de las bacterias que ante la falta de medicinas y la poca gestión de las autoridades responsables, se han hecho resistentes, por lo que la sepsis es una de las principales causas de muerte de recién nacidos.

Janaika Machado aseguró que los padres de los neonatos aportan el 90% de medicamentos e insumos que requieren sus hijos recluidos en la Unidad Neonatal; sin embargo reconoció que “en momentos muy específicos la dirección ha hecho gestiones para conseguir los antibióticos, pero sin desmerecer sus esfuerzos, ninguna de esas gestiones han sido lo suficientemente contundente como para hacer alguna de las correcciones de las situaciones que suceden en el servicio”, resaltó.

La especialista, quien ha expuesto a la luz pública la critica realidad de la unidad a su cargo, manifestó que no busca contravenir a nadie, pero “hay cosas que no esperan”, dijo.

En un año al frente del servicio de Neonatología, Janaika Machado señaló que la gestión de la dirección para con la unidad fue incluir un mensajero y una secretaria.

88 niños muertos por infecciones nosocomiales

Akbar Fuenmayor, pediatra intensivista e integrante del Comité de Infecciones Intrahospitalarias, informó que entre enero y septiembre de 2017 en el hospital de Mérida murieron 203 niños menores de un año, lo que se traduce en la muerte de un niño cada dos días.

88 de esas muertes fueron por sepsis o infecciones adquiridas en el hospital, lo que preocupa a los médicos quienes señalaron que en el centro asistencial han aparecido gérmenes resistentes prácticamente a todos los antibióticos, por lo que frenar esas muertes es casi una tarea titánica.

Fuenmayor dijo que la mortalidad infantil correcta es de 45 por mil nacidos vivos y la registrada en el hospital de Mérida “es extremadamente alta”, aseguró.

El pediatra intensivista describió que las infecciones son consecuencia de la falta de jabón para lavarse las manos, de guantes y batas para manipular al paciente, de la falta de esterilización de insumos, entre otras situaciones que no ha resuelto la dirección del hospital.

Las mangueras de los ventiladores se lavan y las cuelgan a secar en unas rejas externas y luego se las colocan a los pacientes, acciones que contribuyen al incremento de las infecciones en el área de Neonatología.

Según las estadísticas del Comité de Infecciones Intrahospitalarias, 443 personas de todas las edades han muerto de enero a septiembre en el hospital de Mérida por infecciones adquiridas en el centro asistencial.

“Este hospital se acabó. Esta gestión terminó de acabar con este hospital, aquí no hay nada”, expresó Akbar Fuenmayor, al tiempo que resaltó que el centro asistencial se acabó en sus cuatro componentes más grandes como lo son la infraestructura, el equipamiento, la dotación de insumos y la migración del personal.

Conviven con cinco bacterias

La jefe del Servicio de Epidemiología e integrante del Comité de Infecciones Intrahospitalarias, Marlene de Salcedo, informó con preocupación que las cinco bacterias que hay en el hospital se hicieron resistentes a los antibióticos “y están matando a los niños”.

Esas bacterias son Estafilococos, Pseudomona, Acinetobacter, Klebsiela Pneumonae y E. Coli, las cuales se combaten con antibióticos de amplio espectro como Colistin o Meropenen, que en el mercado no se consiguen fácilmente y además tienen un precio que oscila entre 200 mil y 150 mil bolívares cada ampolla.

En el Hospital Universitario de Los Andes (HULA) nacen al día entre 15 a 20 bebes y ante el aumento de la mortalidad, los especialistas en el área de Neonatología, molestos porque sus estadísticas siempre son desmentidas por el director del hospital, dijeron que con un presupuesto asignado directamente al servicio, las cosas pueden mejorar.

Marlene de Salcedo resaltó que las informaciones aportadas por el comité son serias y técnicas, “los muertos los tenemos, tenemos los nombres y apellidos de los niños, tenemos las historias clínicas, tenemos los registros, no venimos a mentir”, dijo.

Aseguró que la dirección del hospital conoce de la situación y transcurridos quince días de tener información de primera mano, las autoridades no han hecho nada por detener la mortalidad infantil.

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