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Cuando emigrar no es una decisión propia

La migración siempre ha sido un tema imporante en Venezuela. Y es que este país siempre ha sido reconocido, además de por sus bellas mujeres, por recibir con los brazos abiertos a inmigrantes de distintas partes del mundo. En la actualidad, la situación es diametralmente distinta, puesto que ya ha pasado de la algarabía de recibir, a la nostalgia de despedir a sus ciudadanos.

Hay distintas razones y motivos cuando se toma la decisión de emigrar, y, de hecho, en gran medida, estos aspectos y la forma cómo se toma la decisión influye en la persona y en la dinámica de su grupo familiar.

Actualmente en Venezuela, cuando una familia decide emigrar, su proceso en la toma de decisión no es siempre de forma democrática. Con frecuencia hay una línea sutil que marca la diferencia entre las migraciones de iniciativa voluntaria y aquellas que se dan por la persuasión de una persona sobre otra.

Entre los persuadidos, pero no convencidos, se encuentran los niños, las mujeres que siguen a sus esposos o viceversa, aparte de las personas mayores que acuden al llamado de los hijos, sea para ayudarlos o para ser ayudados.

Estos individuos que se sienten robados de iniciativa y que generalmente tienen más dificultades de adaptación que los que activamente deciden emigrar, son los más propensos a padecer de un «duelo migratorio».

«El poder afrontar la toma de decisión migratoria dentro de grupos familiares con frecuencia necesita de herramientas legales, pero también emocionales, ya que el duelo migratorio no sólo subyace en aquel que toma la decisión, sino en todos los integrantes de esa familia», señala el coach en migración Francisco Javier Ochoa.

Marielena* se fue a Perú a inicios de este año, luego de que la informaran sobre una oportunidad de trabajo que no podía desperdiciar. Aunque confiesa que extraña el calor caribeño, le ha ido muy bien, por lo que cinco meses después ciertas razones llevaron a su madre, a su hermano, y hasta a sus mascotas, irse a la capital peruana con ella. Sin embargo, la venezolana contó en septiembre que para sus familiares el «duelo migratorio» fue más fuerte:

A mi mamá le pegó DEMASIADO la adaptación… Entre ella y mi hermano se llevan la medalla de oro… ¡Y yo que pensaba que a mí me había costado! Lo bueno es que ya está mucho más tranquila, mi hermano está estudiando y trabajando y ya bastante adaptado… Las cosas comienzan a tomar forma.

«Debemos iniciar concientizando al grupo familiar sobre el nuevo inicio de vida en otro país y la importancia que tiene el apoyo que deben prestarse, para que el proceso sea armonioso y que la actitud de cada miembro de esa familia sea positiva ante el cambio», recomienda el coach Francisco Javier Ochoa, quien llega a Venezuela para dictar el taller “Emigrante exitoso” el sábado 15 de octubre en el hotel Embassy suites de Valencia, y el 22 en Caracas.

Cuando la migración es planificada, tomando en cuenta todos sus aspectos y estando consciente de lo que implica, los involucrados se adaptarán a las nuevas condiciones de vida rápidamente. Sin embargo, la decisión de abandonar el país de origen siempre traerá como consecuencia una dura prueba para el sistema familiar, que muchas veces se desarticula o se transforma.

 

*El nombre de la entrevistada fue cambiado para resguardar su identidad.

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