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En el Hospital de San Cristóbal no tienen cómo garantizar la vida a recién nacidos

Por: Lorena Evelyn Arráiz/@lorearraiz
San Cristóbal

El Hospital Central de San Cristóbal (HCSC) es el principal centro de salud, no solo de Táchira sino también de otros estados vecinos. Sus problemas parecieran un círculo vicioso de nunca acabar. Por ello, nuevamente los médicos especialistas expusieron la dramática situación con la que deben lidiar por la falta de medicamentos, insumos y equipos, lo cual ha ocasionado que 71 niños recién nacidos murieran en esa institución.

Ante el anuncio de una diputada regional de investigar el servicio de Traumatología por presuntas irregularidades y la posterior destitución del jefe de ese mismo servicio, los otros galenos solicitaron a todos los diputados del Consejo Legislativo del estado Táchira que también indaguen y exijan soluciones a la constante problemática que se registra en el centro de salud.

José Vicente Franco Soto, infectólogo pediatra, exhortó a los legisladores a que investiguen la razón por la cual hasta la fecha, marzo de 2016, van 71 recién nacidos fallecidos a pesar de todas las denuncias que han realizado en los organismos respectivos.

“Hace tres días, lamentablemente, falleció un recién nacido por un barotrauma, esto es un estallido pulmonar porque el aparato, el ventilador mecánico al cual estaba conectado, no funciona. Esta situación ya la hemos denunciado desde hace mucho tiempo”, denunció el especialista.

Por su parte, la doctora Carmen Mora, coordinadora del Postgrado de Puericultura y Pediatría del HCSC, señaló que en el área de Pediatría Médica solamente hay dos tomas de oxígeno para 25 camas.

“No tenemos una dotación semanal de guantes, gasas, antibióticos, esteroides y en el momento en que un niño haga un paro, el laringoscopio no sirve; tampoco hay medicamentos vasoactivos”, manifestó.

La médico dijo que en el retén las incubadoras no están funcionando correctamente y tampoco las tomas de oxígeno. “Eso ha ocasionado barotraumas (en los pacientes), lo cual lesiona el pulmón y por ello un niño murió”.

Aclaró que en diferentes ocasiones han solicitado que se reparen estos equipos. Con respecto a los ventiladores denunció que solo hay dos que funcionan y de casi 50 incubadoras, apenas seis están en perfecto estado.

“No hay equipo para realizar punción lumbar. No envían el equipo que debe utilizar el médico para entrar a retén y no contaminar a los niños y no hay jabón ni alcohol”, expuso Mora.

Pese a las denuncias sobre el mal estado de las incubadoras no ha habido ningún tipo de dotación, ni mantenimiento a las mismas, sino que las llevan a la zona denominada “cementerio”.

Emergencia pediátrica en crisis

foto: Cortesía Diario La Nación
Foto: Cortesía Diario La Nación

En el área de Emergencia Pediátrica los problemas también abundan. Siendo el lugar donde está la Unidad de Cuidados Especiales Pediátricos no se cuenta con monitores para los signos vitales; tampoco no hay un ventilador mecánico que sirva y no hay suficiente personal de enfermería capacitado.

“Es un área donde a los niños se les atiende lo mejor posible, pero hay ningún equipo que sirva para atender los cuidados especiales de estos pequeños. Se le pide al paciente que busque las solución fisiológica, pero tampoco se consigue, y los que se van al hospital no tienen ni para trasladarse, ni para pagar la buseta, mucho menos tienen para comprar una solución”, agrega la jefa del postrado de Puericultura y Pediatría del HCSC.

Aseguró que aunque quisieran exigir que se cierre el servicio, hasta que esté perfectamente dotado y no perder más vidas de recién nacidos, es imposible porque no pueden dejar de atender a los niños que allí llegan.

“Son problemas graves (…) en el hospital hay cuatro ambulancias, pero ninguna funciona para trasladar a los niños”, expuso.

Servicios sin edificios y medicamentos caducos

foto: Cortesía Diario La Nación
Foto: Cortesía Diario La Nación

El infectólogo pediatra, José Vicente Franco, también manifestó su preocupación ante lo que considera una situación difícil en el principal centro de salud de la entidad andina y espera que la destitución de su colega no sea para adosarle a los médicos y enfermeras las responsabilidades que el Estado no ha podido resolver.

Consideró que los diputados, de todas las corrientes políticas del Consejo Legislativo, deben investigar conjuntamente lo que sucede en el hospital.

“Un familiar gasta aproximadamente 300 mil bolívares para sacar vivo a un recién nacido del hospital, porque no existen los suficientes implementos para poder hacer los diagnósticos. No existe, desde hace mucho tiempo, la máquina de gases arteriales y eso es lo que gasta la gente que no tiene ni siquiera para el pasaje”, indicó.

Franco espera que se determine por qué en el servicio de Hemodinamia –que no se ha inaugurado todavía pese a que lo anunciaron en el año 2013 cuando se intervino el hospital- se vencieron seis stem, que son los aparatos con los que se hacen los cateterismos cardíacos.

“Esos stem tienen un valor de aproximadamente 200 millones de bolívares; se vencieron por negligencia precisamente de alguien, no sé quién, que no ha sido capaz de inaugurar el servicio de Hemodinamia”, expuso el galeno.

También contó que los edificios destinados al Banco de Sangre y Banco de Cataratas están abandonados, aunque un vocero del Gobierno regional anunció hace tiempo que solo faltaba un 20 por ciento para culminarlos.

“A pesar de decir con bombos y platillos que estamos llenos de medicamentos tenemos que prescribir unos que ya están caducos; nos mandan fármacos que no se utilizan (…) Hay una mala distribución. Ustedes van al ambulatorio de Borotá y ven medicamentos que se usan en cuidados intensivos y en el Hospital Central, esos medicamentos faltan”, subrayó.

Sobre los neonatos que han fallecido expuso que no solo eran estadísticas, sino que tenían nombre y apellidos. “El número que yo dé no es significativo, porque para mí un recién nacido que se muera, por una causa que probablemente no se justifique, es un caso que hay que analizar. No es un problema de número, es un problema de cómo se está atendiendo en nuestro hospital y a pesar de las denuncias, no se ha hecho nada”.

El especialista invitó a las autoridades del Hospital Central de San Cristóbal y de la Corporación de Salud para que visiten el área de retén y constaten las condiciones en las que son atendidos los bebés.

Pacientes y madres con VIH también padecen

José Vicente Franco Soto, también coordinador de la consulta de VIH infantil, denunció que la situación es difícil para los niños con esta patología. “Desde hace algún tiempo no contamos con los métodos diagnósticos».

Aseguró que si bien el gobierno nacional está suministrando, más o menos regular, los medicamentos antirretrovirales y gracias a las acciones de las ONG que hacen presión llegan algunos insumos, «de igual forma hemos tenido problemas para la realización de exámenes de laboratorios, como la subpoblaciones linfocitarias que son estas células que ataca el VIH. Uno debe hacerle seguimiento y a través de eso se sabe si el medicamento está sirviendo o no. Lamentablemente, desde hace tiempo el aparato en Corposalud está dañado, lo que conlleva a que las madres o familiares (porque el 25 por ciento de los niños son huérfanos) tienen que buscar cuatro mil o cinco mil bolívares que cuesta el examen”, señaló.

Tampoco hay cargas virales y eso cuesta 20 mil bolívares aproximadamente, por ello, para un niño en total, deben gastar unos 35 mil bolívares cada semestre para poder hacer el seguimiento.

Con respecto a los niños que nacen de madres con VIH, que son llamados “expuestos” y a quienes se les debe suspender la lactancia materna para darle fórmulas lácteas, pues no se cuentan con ellas en el hospital. “No sé qué están comiendo, porque todos esos niños con VIH son de estratos sociales muy bajos. Muchos de ellos desayunan con las pastillas, porque no tienen ni para comer”.

Por último, Franco manifestó que por una comunicación recibida del Ministerio de Salud en noviembre de 2015, se especificó que no se dará más el kit de seguridad (herramientas de seguridad para proteger al personal en este tipo de casos).

Las mamas con VIH han tenido que parir, es decir, por parto natural “exponiendo al niño a contraer la enfermedad, cuando sabemos que el 65 por ciento de la infección ocurre durante el parto. Es por eso que la cesárea es muy importante, como uno de los mecanismos para prevención de la enfermedad en el niño. Es grave que por falta de atención de parte del Estado no se suministre ese material, estos niños tiene que ser sometidos o exponerse a una posible infección por VIH”.

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