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Estiman que sistema eléctrico está indefenso ante la crisis

La crisis eléctrica de 2003 pocos la recuerdan. El país apenas despertaba de la crisis política y el paro nacional de 2001 y 2002. En esa oportunidad la población no fue intimidada con medidas de recortes o racionamientos de energía, solo invitada a ahorrar la luz en sus casas.

Durante esa contingencia, a Guri solo le faltó consumir 4,55 metros de su embalse para llegar al cierre técnico de al menos la mitad de sus máquinas. En mayo de 2003 la cota se ubicó en 244,55 metros sobre el nivel del mar (msnm) y, para fortuna de todos, llovió y Caruachi estrenó sus primeras unidades hidroeléctricas, aliviando la tensión de entonces.

Miguel Lara, quien laboró treinta años en la Oficina de Operación de Sistemas Interconectados (Opsis) y formó parte del equipo gerencial que condujo esa crisis, asegura que esta «es más delicada que la anterior» pues encuentra un sistema «indefenso y con menos margen de maniobra».

Recuerda que esa coyuntura se caracterizó por tres años secos y de bajos aportes promedio anuales de los caudales del río Caroní al embalse. En 2001 fue de 3.539 metros cúbicos por segundo, en 2002 de 4.999 m3/seg y en 2003 de 4.666; 2010 «posiblemente va a cerrar alrededor de 4.110 m3/seg, es decir, 15% por debajo del aporte promedio histórico, por lo que puede considerarse un año ligeramente inferior al promedio, más que como un año seco».

Durante ese período no se racionó, entre otras razones, porque «el 12 de noviembre de 2001 el ex Ministerio de Energía y Minas cambió la planificación y operación formal, profesional y técnica del sector, por una política de riesgo: no importaba en qué condiciones estuviera el sistema, la opción de racionar estaba negada. Era una forma de encubrir la crisis, no habría racionamiento porque el Gobierno no quería asumir el costo de una medida impopular».

«Se operó en riesgo y se apostó a las lluvias y a la entrada en operaciones de Caruachi», señala Lara. «Por suerte llovió y Edelca, que aún estaba bajo la gerencia de profesionales de carrera, pudo culminar Caruachi en la fecha prevista. Al no producirse racionamientos, el Gobierno no argumentó El Niño, no argumentó derroche, no argumentó crecimiento excesivo de la demanda, tampoco limitó el horario de centros comerciales, no dictó medidas compulsivas ni coercitivas para forzar a la instalación de plantas eléctricas ni amenazó a los usuarios con ajustes tarifarios».

Sin embargo, indica el ex gerente general de Opsis, «el Gobierno tan consciente estaba de la crisis, debido a las reiteradas comunicaciones que el sector en pleno y de forma unánime le había dirigido, que creó igual que ahora, una comisión presidencial encabezada por el vicepresidente de ese momento, José Vicente Rangel e integrada por varios ministerios. Y promulgó un decreto para reducir el 20% de la demanda eléctrica en los organismos oficiales, instruyó a Cadivi para que diera prioridad a las empresas eléctricas; todo eso quedó en letra muerta, ya que el embalse llegó cerca» del nivel de colapso y, «una vez superada la situación, con el ingreso de algunas máquinas de Caruachi, lo dejaron atrás».

Historia inconclusa Tan atrás dejaron los planes que «ahora la situación es más delicada», dice Miguel Lara.

«En el verano de 1998, a raíz de racionamientos que se presentaron en Colombia y Argentina, Edelca indicó que ese año, Guri estaría entregando la energía que debería mantenerse ante hidrologías de bajos aportes, por lo que se requeriría incrementar la generación térmica para afrontar apropiadamente, en el futuro, este tipo de situaciones».

Opsis precisó las condiciones reales del parque térmico y «determinó que las centrales de EDC, Enelbar, Enelven y Eleval se encontraban en condiciones aceptables, mientras que las de Cadafe presentaban un elevado índice de indisponibilidad. Se alertó al Gobierno entrante (el actual) y se solicitó recursos para que Cadafe acometiera varias obras».

«Aun cuando a Cadafe se le han asignado los recursos en todos los ejercicios fiscales (leyes de presupuesto) desde 1999 hasta 2009 no recuperó las 18 unidades turbogas, no ejecutó la conversión a gas de Planta Centro ni su rehabilitación y tampoco ha concretado La Vuel- tosa».

Hoy el sistema «está más indefenso que entonces». Y señala que «para una situación de aportes inferior al promedio histórico», el panorama es el siguiente: no se concretaron las obras antes citadas, las que han inaugurado en fecha reciente resultan insuficientes y las máquinas existentes presentan mayor obsolescencia con respecto a 2003; por tanto, para no racionar habría que mantener a Hurí en niveles de generación que solo son posibles en años hidrológicamente muy buenos. Por eso hoy, hasta los aportes promedio resultan insuficientes para mantener las exigencias sobre el embalse».

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