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Falta de divisas limitará oferta de bienes en temporada navideña

La recesión económica, el plan de reducción del gasto público y la restricción de divisas a través del Sitme, sistema de transacciones con títulos en moneda extranjera; así como la eliminación del mercado paralelo, han traído serias consecuencias para el sector importador.

Adicionalmente, la última emisión del bono soberano internacional 2022, que fue ideado como una vía para conseguir divisas legalmente, no fue adjudicado a las empresas que entregaron órdenes de compra por encima de 18 millones de dólares. Aun cuando existe la promesa de una nueva emisión de bonos de Pdvsa para septiembre, los importadores han manifestado su preocupación por la escasez de insumos para producir bienes básicos y de gran demanda, sobre todo en el último trimestre del año.

Cifras de la firma Grupo Soluciones indican que cerca de 900 empresas, de diferentes sectores de la economía, están afectadas por las restricciones en el otorgamiento de dólares por parte de Cadivi y el Sitme.

Los más perjudicados son los sectores de importación de electrodomésticos, telecomunicaciones, licores, autopartes, vehículos, cuidado personal, textiles, calzado y otros bienes de consumo masivo. Estos sectores obtenían 7 millardos de dólares de los 8,5 millardos de dólares que se transaron en el mercado paralelo en 2009.

En el país existen 17.000 importadores, aproximadamente. De ese número, 8.000 están inscritos en Cadivi y también pueden solicitar dólares a través del Sitme. El resto de los pequeños y medianos importadores está excluido de la adjudicación de dólares.

El Sitme liquida a diario 25 millones de dólares en promedio. Sin embargo, a través del desaparecido mercado permuta la demanda de ese tipo de empresas era mayor a 80 millones de dólares por día.

Antes, este sector adquiría las divisas en operaciones de permuta en el mercado paralelo, pero con su desaparición y la prohibición a las casas de bolsa de llevar a cabo estas transacciones, se han quedado en una suerte de limbo que pone en peligro la disponibilidad de productos.

El mercado paralelo suplía de dólares a las empresas que no eran prioritarias para Cadivi y también a aquellas que aunque recibían divisas oficiales, los montos aprobados no eran suficientes. La cifra total para este tipo de importaciones en 2009 fue de 8,5 millardos de dólares, según el economista Asdrúbal Oliveros.

Menos productos
Este año la restricción cambiaria no sólo dificulta las operaciones de miles de empresas, sino que también pone en riesgo el inventario de artículos de consumo masivo para atender la demanda de la temporada de Navidad. Tradicionalmente las importadoras deben hacer sus pedidos definitivos a finales de julio para que los productos lleguen al país en el cuarto trimestre, pero las limitaciones cambiarias han retrasado las órdenes de compra.

Las empresas comienzan a sentir la caída de los inventarios. Los distribuidores de licor reportan una reducción de 50% de los despachos de proveedores internacionales, mientras los precios se incrementaron en 23,4% en los últimos 7 meses, según el BCV. En un año los precios de los licores y tabacos han experimentado alzas de 43,3%. Los aparatos electrodomésticos también se han encarecido por la falta de divisas. De enero a julio el índice nacional de precios para el rubro equipos del hogar refleja un repunte de 15,41%, y de julio a julio de 27,69%.

Los productos textiles y de confección, como prendas de vestir y calzado, también han subido de precios por la falta de dólares. El BCV indica que la inflación en este renglón fue de 7,6% en 7 meses y la anualizada de 17,19%.

En el sector comercial es en el que más se percibe la necesidad de divisas. Aunque el consumo ha estado restringido por la caída del poder de compra, los comerciantes advierten que se percibirá una escasez de bienes a finales del año, porque no habrá suficiente mercancía para atender el incremento tradicional de la demanda por el pago de las utilidades.

Los negocios de autopartes no tienen suficientes repuestos o piezas de recambio para atender 4 millones de vehículos, que es el cálculo del parque automotor circulante. En el caso de las ensambladoras, además de la lentitud en la aprobación de dólares a través de Cadivi, los trámites del Seniat y el Banco Central, se suma el fuerte retardo en la asignación de licencias y divisas para la importación del material CKD (motor, caja de cambio y otros componentes). Estos equipos debieron solicitarse hace tres meses para que llegaran en este semestre, y evitar un paro técnico de producción que está en puertas.

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