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Francisco Coello: Hoy el Estado venezolano es una fachada que no resuelve problemas

A finales del siglo XIX, el sociólogo francés Émile Durkheim introdujo por primera vez el término “anomia” para definir la deficiencia de normas y leyes, o incapacidad para cumplirlas, dentro de una sociedad, obstruyendo el correcto desenvolvimiento pleno de la colectividad dentro de un territorio.

A simple vista, más que un concepto, este se avizora como parte de un diagnóstico esgrimido sobre la compleja situación social que actualmente atraviesa Venezuela. La de una imagen recurrente de colas a las afueras de cualquier supermercado para conseguir alimentos, aunado a las fallas en el suministro de servicios básicos como el agua y la energía eléctrica en diversas regiones del país, entre otras problemáticas, han proporcionado el caldo de cultivo ideal para un estado nacional de protesta continua.

Esto lo prueba el más reciente estudio del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS), que arrojó que 526 protestas se registraron en el país solamente durante el mes de agosto de 2016, es decir, un promedio de 19 manifestaciones por día.

Para el sociólogo y profesor de la Universidad Católica Andrés Bello, Francisco Coello, estas acciones de calle reflejan la carente capacidad de instituciones del Estado para dar respuesta a los reclamos de las personas, profundizando la crispación social existente en el país como resultado, en gran medida, por la galopante inflación y los conflictos entre el Gobierno y la oposición.

¿Qué elementos se han conjugado para que hoy en día exista un estado de desorganización social en Venezuela?

Lo primero es puntualizar que las cifras de protestas indican dos cosas: El enorme malestar que existe en la población; el otro es la demostración de que no existen mecanismos institucionales para transmitir los reclamos de la gente.

Cuando uno ve por lo que está reclamando la gente se piensa que son situaciones que podrían ser resueltas por otras vías. Una comunidad no tiene que lanzarse a un camino y trancar una carretera porque no ha llegado el agua. Deberían existir canales de resolución más expeditos. Ese es un primer elemento de anomia: la gente entiende y reconoce que no tiene un Estado e instituciones a través de la cuales puede canalizar sus demandas. Es un Estado que mantiene una fachada, pero que no resuelve los problemas.

Por otro lado, la mayoría de los casos de protestas en comunidades mueren por el cansancio de la gente, esperando que alguien les dé respuesta. Son el reflejo de la espontaneidad y desesperación de la gente, pero sin respaldo organizativo.

Pero esa falta de respuesta oportuna, ¿cree que podría trascender en un malestar mayor vinculado a eventual estallido social?

Es un tema particular. Se puede entender que se utilice como una señal de que podemos llegar muy lejos y mal si no se atiende la situación. Lamentablemente hay sectores que plantean el Estallido Social como la solución de todos los problemas del país, es como una creencia ‘mágico-religiosa’ en la cual, si se da, se apuesta a que el Gobierno se venga abajo.

Sin embargo, creo que estamos viviendo un permanente estado de Estallido Social. En los últimos meses se ha registrado multitud de situaciones donde los problemas se han desbordado en hechos de violencia. Algo parecido como lo que sucedió en el “Caracazo” podría ocurrir, pero el problema reside en el deterioro cotidiano donde cada día se violan los derechos humanos, las normas legales, el debido proceso, el derecho a la alimentación, entre otros. De suceder tal evento, sería la culminación de un proceso de quiebre institucional en Venezuela.

Barrio 19 de Abril de Petare durante los hechos del 27 de febrero de 1989, conocido como "Caracazo" / Foto: AVN
Barrio 19 de Abril de Petare durante los hechos del 27 de febrero de 1989, conocido como «Caracazo» / Foto: AVN

Aun así, el “Caracazo” ocurrió hace más de 20 años y parece que es un fantasma que sigue perturbando a los venezolanos, ¿Por qué ha costado tanto mantener cierta estabilidad social? ¿O el país adolece de ella?

En Venezuela sí hubo estabilidad social y un manejo institucional en los 40 años de democracia anteriores al actual gobierno, donde los conflictos se canalizaron políticamente.

Aunque la crisis de Venezuela era algo que debía pasar, aunque suene cínico. De lo contrario, si Venezuela estuviera bien después de estos 17 años, habría que cerrar todas las escuelas de sociología, antropología, historia e incluso la de psicología. La buena noticia es que esta circunstancia está terminando.

La llegada de Hugo Chávez al poder se dio bajo la premisa de un viraje político importante. Sin embargo, su administración emprendió un camino de políticas proteccionistas y continuidad del estatismo, con Nicolás Maduro fue igual. ¿Por qué la gente se ha mantenido apostando por este tipo de gobiernos?

No es algo exclusivo nuestro, es una tendencia que formó parte de la tradición de América Latina. La industria petrolera permitió que ese estatismo tuviera mayor alcance, que se fortaleció con la situación particular que vivieron los precios del crudo durante el gobierno de Chávez.

En Latinoamérica lamentablemente se ve como una especie de efecto de péndulo, donde más temprano que tarde una parte de la población clama por derechos, pero no lo hace por ningún deber y es muy propicia a creer en falsas creencias como que: todos los empresarios son explotadores, los sindicalistas son buenos por definición, los pobres son una especie de santidad.

Por ejemplo, yo estoy de acuerdo con la Mesa de la Unidad Democrática, pero la mayoría de los partidos que pertenecen al bloque opositor son estatistas. Ese es otro camino bien largo por recorrer.

Pero la sociedad venezolana parece ir en una dirección distinta a la ideología que siguen manteniendo los partidos predominantes

No tengo duda y hay un dato importante. Normalmente los militares estaban en el 2do o 3er puesto entre las instituciones más apreciadas en las encuestas, pero en los recientes estudios la empresa privada se posicionó en los primeros lugares, seguida por las universidades y la iglesia.

Coello opina que desde el mismo Gobierno se ha contribuido en la profundización de crisis social del país
Coello opina que desde el propio Gobierno se ha contribuido en la profundización de crisis social del país

Eso quiere decir que de alguna manera -para una parte importante de la población- todo lo que se ha sufrido en los últimos años ha dejado una enseñanza. Es un indicador a los partidos de oposición sobre el camino que deberían emprender: lean la realidad de la calle.

Por otro lado, la educación juega un papel fundamental en la formación de los jóvenes, pero este sistema está señalado de estar en continuo deterioro en el país. ¿Cuál es su evaluación del sector educativo actual? ¿En los gobiernos de la llamada “IV República” no se le dio prioridad?

Creo que a la educación se le ha dado muchísima importancia. En los diferentes gobiernos democráticos del pasado hubo una verdadera preocupación por mejorar y ampliar la cobertura a la educación, entre ellas se creó el plan de Becas Fundayacucho que logró que miles de jóvenes venezolanos fueran a países muy avanzados a aprender y formarse en áreas claves para el desarrollo de la nación.

Por supuesto, siempre está en entredicho que los cambios que se están dando en el mundo exigen que los países se actualicen y mejoren su sistema educativo constantemente. En todo caso, anteriormente los debates giraban en torno a cómo mejorar la educación pública, las condiciones de los profesores. Pero en el actual proyecto totalitario, el debate ha sido en torno a cómo lograr que el sistema produzca el tipo de persona que la élite gobernante quiere. Convirtieron la educación en un tema ideológico, de manipulación.

El alto índice de delincuencia en el país es otra dificultad asociada a la decadencia social que afecta gravemente a los venezolanos, ¿A qué atribuye esta situación?

Ese tema está más relacionado con la anomia que ha impuesto el mismo Gobierno Nacional. El principal problema es que se han desmontado las instituciones que se encargaban del tema punitivo y represivo de la violencia. Las Policías en muchos casos no se distinguen de las organizaciones delictivas.

Además, a partir del discurso y de las decisiones del gobierno se han dado señales de que se privilegia las conductas delictivas versus las conductas legales y decentes.

Foto: Referencial

Esas son muestras de los mensajes contradictorios que se están enviando a la sociedad. Se supone que desde el Presidente de la República a las demás autoridades del Estado tienen que dar señales de orden, legalidad y justicia. No obstante, lo que se ha visto es que las redes sociales están invadidas de videos y fotografías en las cuales se observan a importantes representantes del Ejecutivo junto a “pranes” y delincuentes, y a otros voceros que han sido acusados de estar vinculados con el narcotráfico y corrupción.

Cuando se mandan esas señales la gente percibe una anomia, porque se cuestiona que el ciudadano se comporte conforme a la ley o pareciera sugerirse que para tener éxito hay que hacer todo lo contrario.

El Estado te ha dicho de todas formas posibles que no hay castigo para el crimen. Por eso el ciudadano común y corriente, en su absoluta desesperación, busca imponer injustificadamente la justicia por sus manos, como por ejemplo los reiterados casos de intento de linchamiento.

Tras 17 años de “Revolución Bolivariana” una de las heridas más profundas fue la división de venezolanos producto del enfrentamiento entre aceras políticas opuestas. ¿Se ha avanzado en la posibilidad de reestablecer el vínculo mediante un diálogo?

Siempre hay posibilidades de un diálogo, aunque opino que ya no se puede hablar de polarización, pues las recientes encuestas hablan de que más del 80% de los venezolanos quiere un cambio de gobierno.

Además, el 6 de diciembre la población dio una extraordinaria lección a los gobernantes, igual que lo hace ahora con el proceso del referéndum revocatorio. El gobierno anunció que los comicios de esa fecha eran prácticamente el fin del mundo. Eso hizo antes, durante y después del 6D, pero ese día lo que ocurrió fue que el 100% que acudió a votar y plasmó un comportamiento ejemplar.

Aquellos que lo hicieron a favor de la oposición demostraron que no cayeron en las intimidaciones y que están dispuestos a bregar por una salida democrática electoral. Mientras que los simpatizantes del gobierno participaron en el proceso sin comprar el llamado a violencia hecho por representantes del oficialismo.

En medio de todo este conflicto que enmarca también lo político y económico, ¿hacia dónde considera está apuntando esta emergente sociedad venezolana?

Creo que apunta hacia algo que el Gobierno perdió -si es que alguna vez lo tuvo- que es la sensatez. Las sociedades modernas en el mundo en países como: Italia, Alemania, Japón, Suiza, EEUU, Chile, España -donde hay calidad de vida, oportunidades y civilización-; se caracterizan por el sentido común.

El único sistema económico que funciona en la actualidad es la economía de mercado… Libre. En esos países hay un Estado fuerte, no totalitario, que hace lo que tiene que hacer, es decir, preocuparse porque haya una buena política de vivienda, buen sistema de salud y educación, y servicios públicos, invirtiendo los impuestos que obtiene de la economía privada, que no se enfrenta a esta última ni a los sindicatos. En definitiva tal y como dice una frase muy acertada: “Tanta libertad como sea posible, tanto Estado como sea necesario”.

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