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La frontera con Colombia vuelve a abrirse y esto fue lo que dejó

La reapertura de la frontera colombo venezolana nos debe llevar a entender que con fronteras cerradas nunca habrá integración.

Ernesto Samper, secretario general de Unasur

Justo a una semana para el aniversario del cierre de la frontera entre Colombia y Venezuela, el límite entre ambos países vuelve a abrirse. Los mandatarios Juan Manuel Santos y Nicolás Maduro acordaron una reapertura de manera gradual y progresiva, que se desarrollará en cinco fases y dará inicio este sábado 13 de agosto con el paso peatonal.

El procedimiento comenzará con el establecimiento de cinco puntos en el límite fronterizo que permitan el paso peatonal bajo un «control migratorio» a través de una cédula -para tener un registro de quien entra y sale- durante las 15 horas diarias en las que estará abierto el paso: desde las 6:00 am hasta las 9:00 pm, en la hora de Venezuela, y desde las 5:00 am hasta las 8:00 pm en Colombia

 Será una apertura transitoria mientras vamos aprendiendo y acoplando las decisiones para que cada paso que demos sea certero, positivo.

Juan Manuel Santos, presidente de Colombia.

Claves de la reapertura de la frontera colombiano-venezolana

Los puntos son el Puente Simón Bolívar y Puente Unión (que conectan localidades del departamento colombiano del Norte de Santander y el estado Táchira), el Puente José Antonio Páez (entre Arauca y Apure), en Paraguachón (entre La Guajira y el venezolano Zulia) y en Puerto Carreño (entre la colombiana Vichada y los estados venezolanos de Apure y Amazonas).

Según Santos, la seguridad será un tema clave para que pueda haber normalidad en la zona fronteriza y para ello se ha creado un centro binacional para «la lucha contra el crimen internacional», aspecto del que se encargarán los ministros del ramo de ambos países.

Ambas naciones también acordaron realizar una reunión el próximo 23 de agosto para tratar el tema de la gasolina y el gas que se trafica de Venezuela a Colombia.

Como parte de las nuevas medidas, ambos países habían acordado en días anteriores implementar una «cédula fronteriza» para los habitantes venezolanos y colombianos de las zonas limítrofes y la instalación de estaciones de servicio para el abastecimiento de combustible de Venezuela en territorio colombiano.

Además, habían decidido la comercialización de una «canasta básica» de alimentos para los habitantes de un lado y otro de la frontera.

El territorio limítrofe, de 2.219 km, está afectado desde hace varios años por el contrabando y bandas criminales ligadas al narcotráfico, según las autoridades.

 

Creo que estamos en la puerta de dar el ejemplo de cómo se pueden construir y reconstruir relaciones de todo tipo, humanas, políticas, diplomáticas.

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela.

Los presidentes anunciaron estas medidas tras evaluar un informe que les presentaron sus equipos, que se reunieron en 14 oportunidades antes de la cita de este jueves. Ante esto y la presión ejercida por las poblaciones de ambos países, los dos Gobiernos pisaron el acelerador a las conversaciones en las últimas semanas.

La vez anterior que se abordó este tema fue en una reunión el 21 de septiembre del año pasado en Quito, donde acordaron el retorno de sus respectivos embajadores y la apertura de una investigación sobre la situación de la frontera común. En enero de este año, también en Quito, los mandatarios hablaron en privado de la frontera al coincidir en la IV Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

 

Balance negativo

La zona limítrofe fue cerrada el 19 de agosto de 2015 por orden de Nicolás Maduro, a raíz de un ataque armado contra una patrulla militar venezolana que dejó tres heridos y atribuyó a paramilitares colombianos.

El cierre de la frontera crispó las relaciones bilaterales, tras la deportación y éxodo de miles de colombianos por parte de las autoridades del país vecino.

Según cifras de Naciones Unidas citadas en un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), desde el 21 de agosto al 9 de septiembre de 2015 un total de 1.482 colombianos indocumentados fueron deportados, mientras que 19.952 retornaron por miedo a ser expulsados.

También salieron debido a que, por su condición migratoria, ya nos les vendían alimentos y sufrían «discriminación y persecución» por parte de autoridades, de acuerdo con el reporte.

La CIDH denunció en esa oportunidad una crisis humanitaria y violaciones de derechos de los deportados, lo que fue rechazado por Caracas.

La patronal Fedecámaras informó para septiembre de 2015 que el intercambio comercial había reportado una caída del 38%, y asegura que el cierre de los corredores limítrofes ocasionó la quiebra de muchos comercios venezolanos fronterizos, con la pérdida de al menos 15.000 empleos.

Por otro lado, Guillermo Manosalva, presidente de la Cámara de Comercio de Valencia, le aseguró a El Carabobeño que poco más de la mitad del comercio de los productos textiles, confites y el químico del estado Carabobo fue impactado por la mercancía que dejó de llegar por vía terrestre desde Colombia.

 

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