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La oposición pierde el referéndum, pero gana terreno electoral

En política, suelen decir algunos expertos, se puede ganar perdiendo o a la inversa, perder ganando. La máxima parece aplicar en el caso del reciente referéndum para la enmienda de la Constitución, celebrado este domingo, en el cual el Presidente recibió un aval popular para poder postularse nuevamente a una elección en 2012. En términos porcentuales el SI (oficialista) obtuvo 54,36% y el NO (opositor) 45,63%.

Pero, en términos relativos ¿ha sido una victoria contundente del Presidente? A juzgar por los datos porcentuales, no cabe la menor duda del triunfo de Chávez, pero en cantidad de votos y de cara al récord histórico, la brecha entre los polos políticos ha ido cerrándose cada vez más, a merced de la erosión del votante chavista y el progresivo incremento del bloque opositor.

Se trata, en concreto de 6.003.342 votos contra 5.039.229 votos. La diferencia es de 964.113 sufragios, poco menos de un millón de votos, un dato inédito en una historia que venía escribiéndose hasta hace poco, con alguna excepción como la del referéndum del 2D, en términos de distancias largas.

Manuel Felipe Sierra, veterano periodista y analista político, se adelanta a admitir que «las cifras son muy buenas, se parecen mucho a las del 23N (cuando se celebraron las elecciones regionales), reflejan crecimiento».

«Hay que tomar en cuenta que Chávez asumió esto como cuestión de honor al decir que se jugaba su carrera política. Él puso todo su músculo en esta campaña, incluso en términos existenciales», dice el analista, para quien es importante subrayar al mismo tiempo que «buena parte del país no entendió lo que había en el fondo, una definición entre democracia y totalitarismo».

Sierra hace hincapié en los términos desventajosos en que la oposición acudió al evento electoral, marcado no sólo por el desequilibrio de recursos y propaganda a favor del SI, sino todo un montaje fraudulento de instituciones del Estado puestas al servicio de ese objetivo. «Chávez hizo una emboscada y fue con todas las ventajas en su mano, fecha, tiempos, compromisos, cambió la pregunta y amplió la elección indefinida para amarrar voluntades de gobernadores y alcaldes recién electos», destaca.

El movimiento estudiantil, para Sierra reporta más dividendos emocionales y movilizadores que réditos electorales en sí, por lo que su rol dentro de la agenda opositora ha de ser redireccionado hacia lo cualitativo, que no a lo cuantitativo.

Variable económica

Herbert Koenecke, politólogo y profesor universitario, introduce la variable económica. «La premura del presidente Chávez por aprobar la enmienda está estrechamente relacionada con el impacto de la crisis económica en Venezuela y las medidas económicas impopulares que tendrá que tomar el gobierno venezolano para poder combatir los estragos de la recesión mundial».

El analista político asegura que Chávez quería asegurar su candidatura para las elecciones del 2012 ahora antes de que el impacto de la crisis económica atente contra su popularidad, esperando un «rebote» de los precios del petróleo para el momento en que pueda ser reelegido. «Entre la corrupción y descomposición de PDVSA, el probable aumento del IVA y el retorno de Impuesto al Débito Bancario, la popularidad del Presidente decaerá notablemente», pronostica.

Koenecke, sin embargo, cree en el poder del caudal de votos logrados por la oposición, a la que recomienda presentar candidaturas unitarias y de personas con capacidad de liderazgo y captación de votantes con miras a las próximas elecciones parlamentarias y las de concejales y juntas parroquiales.

«Desde un punto de vista comunicacional, la oposición debe crear un proyecto político alternativo a la improvisación populista que practica el Presidente Chávez», dice el politólogo, algo en lo que coincide Sierra, con matices.

«La oposición debe asumir la autocrítica. Debe hacer más, insertarse más en la lucha social, en la conflictividad que se va a agravar y tomar en cuenta que el país es muy plural, muy diverso, reconocer esa pluralidad, las diferencias y que sean consideradas como legítimas», añade.

El país es más grande que el RE

Oscar Aguilera es profesor de Sociología en la Universidad de Los Andes (Mérida). A la vista de los resultados del 15F, precisa que efectivamente los datos indican que Chávez conserva la mayoría, «pero es una mayoría que se está erosionando». Al igual que Koenecke, pronostica que el impacto de la crisis económica en Venezuela le traerá muchas dificultades al oficialismo para mantener esa mayoría.

Aguilera declara que aunque la oposición pierde la contienda, aumenta su caudal electoral en más de un millón de votos, y por esta razón no debe contentarse sólo con oponerse a Chávez. «La oposición debe unirse para crear una alternativa creíble, un proyecto de país para proponerle a la nación», subrayó.

Rescata un dato que pareciera perderse en un primer vistazo: cinco millones de votantes registrados no ejercieron su derecho al sufragio. La mayoría obtenida por el Presidente, ergo, sigue siendo relativa al universo electoral. El país es otra dimensión.

Estrategia acertada

Con una mirada más crítica, Maryclen Stelling, socióloga y profesora universitaria, pone la lupa en la estrategia utilizada por los bandos en pugna. «La estrategia del Si fue mucho más agresiva que la del No, estuvo bien planteada y sentó la pauta. La presencia de los estudiantes opositores fue neutralizada por el Gobierno. Fue muy mala la estrategia de la oposición, por esa fijación de oponerse a todo lo que hace y dice el gobierno. El juego político se rompe cuando se amplía la pregunta hacia los gobernadores y alcaldes», explica.

La estrategia también está asociada al momento político. «Febrero es importante para el chavismo. Emocionalmente y por las realizaciones concretas» que en un escenario electoral se ponen en tela de juicio.

Stelling percibe en este proceso electoral una madurez del votante chavista, que ha sabido diferenciar la figura del líder de la continuidad de un proyecto con el cual mantiene identificaciones emocionales, materiales e ideológicas. «¿Lo voy a peder o le doy otra oportunidad? No es un cheque en blanco sino un voto condicionado de sectores muy críticos que podrían empezar a monitorear la gestión con mayor».

También rescata el crecimiento real de la oposición, ante lo cual cree necesario ahora determinar de dónde han migrado esos votos. «El chavismo pudo haber ganado perdiendo. La oposición de ¿dónde obtiene dividendos, del techo de siete millones que el chavismo nunca más alcanzó?».

En su opinión, Chávez ahora tiene un reto con relación a la gestión, «Es la última oportunidad. El gobierno está obligado a una gestión impecable, en materia de inseguridad, burocratismo como perversión y la impunidad».

Para la oposición la tarea a emprender, según Stelling, es plantearse seriamente un proyecto de país que sepa interpretar las complejidades sociales de los venezolanos, para lo cual se requiere un liderazgo nuevo que salga de la exposición mediática y salga a patear barrios y sectores populares.

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