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«Maduro quiere mantener el control de las empresas para seguir robando» aseguró María Corina Machado

María Corina Machado expresó: “Tenemos que irnos a un proceso masivo, acelerado y absolutamente transparente de privatizaciones. ¡Hay que privatizarlo todo! Incluyendo la industria petrolera que hoy en día es chatarra

La coordinadora nacional y fundadora del partido Vente Venezuela, María Corina Machado, respondió a las descalificaciones emitidas por el gobernante Nicolás Maduro la tarde de este martes 27 de septiembre, y lo acusó de querer mantener el control estatal sobre empresas «para seguir robando».

En un mensaje en su cuenta Twitter, la dirigente opositora defendió su idea de privatizaciones generalizadas, pues aseguró que van a estar “generando empleo”. Además dijo que otra de sus intenciones es la de “orden y justicia”.

La opositora expresó: “Tenemos que irnos a un proceso masivo, acelerado y absolutamente transparente de privatizaciones. ¡Hay que privatizarlo todo! Incluyendo la industria petrolera que hoy en día es chatarra. ¡Cha-ta-rra!”.

Además de las privatizaciones, la dirigente también propone “rehacer desde la base” al poder Judicial, regresar a la bicameralidad legislativa; la supeditación del poder militar al civil; eliminar la figura de la reelección a cargos públicos; y la reducción del Estado al rol de “promotor, estimulador”.

Sus declaraciones fueron rechazadas por Maduro, que la calificó como una “amenaza a la estabilidad social” y la acusó de formar parte de una «oligarquía» para acceder al poder. “Le verás la cara al pueblo, María Corina, porque el pueblo impedirá que los apellidos y la oligarquía regrese al poder (…) ya se verán los apellidotes de los Machado, ya los verán en la calle y en batalla”, amenazó.

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2 comentarios

  1. Venezuela a inicios del siglo XX era uno de los países más pobres y atrasados de Hispanoamérica, en lo económico, social y político (dictaduras de Cipriano Castro y Juan Vicente Gomez) y el petroleo salvó a Venezuela y nos trajo la poca modernidad que conocimos. La nacionalización de la industria petrolera fue un acierto pero la falta de visión de futuro nos llevo al retroceso, regresamos a ser exportadores de petróleo crudo y casi ningún derivado retrocedimos en capacidad refinadora y vivimos horas menguadas pero la mejor oportunidad para recuperar la modernidad no es rematar la industria petrolera a grupos de millonarios extranjeros para aumentar sus fortunas, es tomar el camino que no transitamos por incapacidad, ignorancia o intereses egoístas de grupos. Venezuela puede usar el petroleo como llave para industrializarse, que la mayor parte del petróleo se destine a la refinación, a la petroquímica y otras industrias, el petróleo como fuente de combustibles tiene sus días contados pero no como materia prima para infinidad de industrias y aun así la transición energética será gradual. Si pensamos que no existen ni existirán venezolanos capaces para cumplir un plan nacionalista y exitoso en la industria petrolera ¿Podemos pensar que si existen o existirán para manejar exitosamente algo mucho más grande, importante y complejo, nuestro país, Venezuela? Mientras nos empecinemos en renegar de nuestra condición de país petrolero, mientras creamos que el petróleo es «el excremento del diablo» y no una bendición de Dios nunca encontraremos el camino de la industrialización, base del verdadero desarrollo que está unido a la democracia, la libertad y la soberanía nacional. Hace unos años leí con estupor un articuulo de un experto petrolero que logro ascender a un alto cargo gerencial (nunca directivo) en una petrolera extranjera que operó en Venezuela antes de la nacionalización y con esta fue nombrado en la directiva de la recién fundada PDVSA y dijo que el «siempre se opuso a la nacionalizacion», es decir prefería que grupos privados extranjeros continuaran enriqueciéndose gracias a las riquezas de Venezuela, que los extranjeros continuaran manejando el motor de la economía nacional y los venezolanos, como él mismo, siempre fueran los subordinados empleados de los extranjeros que se asociaron a los testaferros de los dictadores (Gómez y Pérez Jimenez) y pagaron sobornos para apoderarse del petroleo venezolano. En 1899 mediante un juicio amañado, Inglaterra nos despojó de la Guayana Esequiba y antes de 20 años el Tirano Gómez, mediante terceros, le otorgó concesiones petroleras a empresas inglesas. ¡Vaya reciprocidad! Tales errores, junto a muchos otros de todo tipo explican nuestro gran fracaso nacional. Y del fracaso no saldremos con más errores.

  2. Venezuela a inicios del siglo XX era uno de los países más pobres y atrasados de Hispanoamérica, en lo económico, social y político (dictaduras de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez) y el petróleo salvó a Venezuela y nos trajo la poca modernidad que conocimos. La nacionalización de la industria petrolera fue un acierto pero la falta de visión de futuro nos llevó al retroceso, regresamos a ser exportadores de petróleo crudo y casi ningún derivado, retrocedimos en capacidad refinadora y vivimos horas menguadas, pero la mejor oportunidad para recuperar la modernidad no es rematar la industria petrolera a grupos de millonarios extranjeros para aumentar sus fortunas, es tomar el camino que no transitamos por incapacidad, ignorancia o intereses egoístas de grupos. Venezuela puede usar el petróleo como llave para industrializarse, que la mayor parte del petróleo se destine a la refinación, a la petroquímica y otras industrias. El petróleo como fuente de combustibles tiene sus días contados, pero no como materia prima para infinidad de industrias, y aún así, la transición energética será gradual. Si pensamos que no existen ni existirán venezolanos capaces para cumplir un plan nacionalista y exitoso en la industria petrolera ¿Podemos pensar que sí existen o existirán para manejar exitosamente algo mucho más grande, importante y complejo, nuestro país, Venezuela? Mientras nos empecinemos en renegar de nuestra condición de país petrolero, mientras creamos que el petróleo es «el excremento del diablo» y no una bendición de Dios, nunca encontraremos el camino de la industrialización, base del verdadero desarrollo, que está unido a la democracia, la libertad y la soberanía nacional. Hace unos años leí con estupor un artículo de un experto petrolero que logró ascender a un alto cargo gerencial (nunca directivo) en una petrolera extranjera que operó en Venezuela antes de la nacionalización y con e ésta fue nombrado en la directiva de la recién fundada PDVSA, y dijo que él «siempre se opuso a la nacionalización», es decir, prefería que grupos privados extranjeros continuaran enriqueciéndose gracias a las riquezas de Venezuela, que los extranjeros continuaran manejando el motor de la economía nacional, y los venezolanos, como él mismo, siempre fueran los subordinados empleados de los extranjeros que se asociaron a los testaferros de los dictadores (Gómez y Pérez Jiménez) y pagaron sobornos para apoderarse del petróleo venezolano. En 1899, mediante un juicio amañado, Inglaterra nos despojó de la Guayana Esequiba, y antes de 20 años el Tirano Gómez, mediante terceros, le otorgó concesiones petroleras a empresas inglesas. ¡Vaya reciprocidad! Tales errores, junto a muchos otros de todo tipo, explican nuestro gran fracaso nacional. Y del fracaso no saldremos con más errores.

    (El mismo texto con las debidas correcciones, ya que escribí desde un celular)

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