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Militarización, abandono y prácticas denigrantes sufren los empleados de Inparques

“A puño y letra” deben redactar los trabajadores del  Instituto Nacional de Parques (Inparques) un documento en el que solicitan el traspaso de “guardaparque obrero” a “guardaparque empleado” como condición para recibir la homologación salarial prometida por parte del gobierno de Nicolás Maduro.

En este sentido, la secretaria de Organización del Sindicato de Inparques, Marlene Sifontes, catalogó esta situación como una “confiscación a los derechos laborales” debido a que el personal estaría renunciando a los beneficios que le corresponde por contratación colectiva.

Según el relato de la sindicalista, han recibido denuncias desde la dirección de Nueva Esparta, Lara, Mérida, Caracas y otras localidades del país por parte de los empleados en el que aseguran que han sido amenazados con eliminar sus cargos de guardaparques si no aceptan firmar el cambio, acción que también los llevarían a ser “obreros de servicios generales” y tendrían que entregar sus uniformes.

Hay una violación al artículo 89 de la Constitución que indica que derechos laborales son irrenunciables (…)  El instituto quiere que los obreros renuncien a esos beneficios para darles sus ajustes de sueldo.

Ejemplo de documento que deben realizar los trabajadores / Foto: Cortesía sindicato Inparques

Esta medida surge luego que el pasado 1 de agosto Nicolás Maduro anunciara la incorporación de 4.901 guardaparques y 5.000 bomberos forestales a los parques y monumentos naturales de Venezuela, lo que encendió las alarmas para los trabajadores de Inparques debido que los 3.600 trabajadores de la nómina anterior ya tenían cuatro años sin recibir dotación de uniformes aunado a “salarios de hambre”, la ausencia de vehículos para hacer trabajos de control y su HCM cubre solo 100.000 bolívares.

Pese a esta realidad que vienen reclamando desde el pasado 14 de septiembre de 2018, en horas de la madrugada del 31 de julio, el sindicato recibió fotos de los uniformes que fueron entregados al personal para que lo usaran en el acto.

Era el uniforme de miliciano con el logo del instituto, el logo del cuerpo civil de guardaparques y en la otra manga el logo de la Milicia Bolivariana. Al uniforme de miliciano le pusieron los logos de Inparques”, reseñó Sifontes.

Además, la trabajadora de Inparques indicó que las personas que serían juramentadas se graduaron en “cursos express” de un mes cuando anteriormente tenían una duración entre ocho y doce meses en las instalaciones del instituto.

“Los bomberos forestales que se graduaron ahorita no pueden ejercer las funciones porque ellos deben recibir una inducción importante. Afrontar el fuego no es cualquier cosa, está en riesgo la vida de los bomberos. Incluso los guardaparques enfrentan un riesgo peor porque deberían estar capacitado incluso para afrontar la cacería furtiva”.

Prácticas denigrantes

Desde el año 2015 el sindicato del Instituto Nacional de Parques ha denunciado prácticas que van contra los derechos humanos, que incluso han sido prohibidas en los componentes militares por violar los convenios internacionales en materia de DDHH.

Sin embargo, en esta ocasión, Sifontes advirtió que en  horas de la noche en el Parque Nacional Waraira Repano por el área de Papelón ponen a los guardaparques descalzos y sin camisa a que se arrastren por la tierra llena de barro y luego deben hacer vueltas canela para meterse en un pozo profundo.

“Todo esto ocurre cuando los guardaparques deberían  más bien estar preparándose en la ordenación del territorio, planificación de planes y manejos de los parques, cómo levantar un procedimiento sancionatorio, tareas que corresponden a lo que ellos realmente deben manejar “.

Igualmente Sifontes apuntó que algunos guardaparques de trayectoria han sido obligados a pararse firme, y de lo contrario, no son tomados en cuenta para altos rangos laborales.

De territorio investigativo a recreacional

El sindicato de Inparques resaltó que uno de los hechos más llamativos que manejan es que el gobernador del estado Carabobo, Rafael Lacava, solicitó que la Isla Santo Domingo pasara a ser un territorio para uso recreacional sin importar la consulta pública que se hizo en 2018 en la que se determinó  que esa zona solo sería para investigaciones científicas supervisadas por Inparques.

La negativa por parte del director regional de Inparques en Carabobo de permitir este cambio tuvo como consecuencia que fuera removido de su cargo al igual que una técnico que también laboraba en el instituto.

“Han privado más los intereses que no son propios al Instituto Nacional de Parques como es la preservación de las áreas. El sindicato conjuntamente con las universidades, biólogos y grupos ambientalistas hacemos un llamado a Inparques para que preserve la Isla Santo Domingo”.

Estos anuncios transcurren mientras que en los parques el personal no tiene las condiciones necesarias como agua, luz, alimentación y herramientas para hacer los debidos controles, además de tres trabajadores que fueron atacados por la mosca tábano y actualmente se encuentran con un cuadro de salud complicado y sin los recursos económicos para atenderse correctamente.

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