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Necesidades de los transgéneros en Venezuela quedan en el olvido

La escasez de medicamentos golpea todos los meses la sustitución hormonal que recibe Marlon Fuentes, para lucir físicamente como un hombre. Lo que lo ha obligado a resolver entre favores y pedidos a personas que viajan desde Ecuador a Venezuela para evitar en menor medida interrumpir el procedimiento que es de por vida.

“Sí, he llegado a atrasarme uno o dos meses, pero he tratado de cumplir para evitar ver cambios en mi organismo como la reactivación de la menstruación”, apuntó Marlon.

Los transexuales venezolanos no solo están en la búsqueda constante de sus medicamentos, sino también en cómo costearlos en un país en el que el sueldo mínimo es de 40.000 bolívares, debido a que deben pagarlos, generalmente, en moneda extranjera.

El médico Edward Romero, director y fundador de la Unidad Transgénero de Uciep, comentó a nuestra redacción que de interrumpir las hormonas en el cuerpo humano por más de tres meses, los avances que se hayan obtenido pueden tener retrocesos como, en el caso de ser un transexual hombre, el regreso de la menstruación, la desaparición del vello facial o la agudización de la voz.

Por su parte, Natalí Guillén, piloto comercial, indicó que por su profesión logró conseguir por algún tiempo las hormonas en países de Europa y en Argentina. Sin embargo, como actualmente no se encuentra viajando y por la dificultad de conseguir insumos, ha comenzado a ingerir Depoprovera, pese a que su endocrinóloga no se lo recomienda porque es «lo peorcito».

El doctor Romero explicó que ese medicamento es a base de progesterona y esta hormona se indica como anticonceptivo en mujeres biológicas porque actúa en el endometrio. En este sentido, como una mujer transexual no tiene útero, el efecto no es el mismo aunque mantenga el efecto femenizante.

La crisis también afectó a K Waldo, quien se define como agénero. Aunque no consume hormonas, durante mucho tiempo requirió asistencia de antidepresivos, pero actualmente “no existen”.

“Tú tienes una muleta, en tu caso hormonal, y, en la mía, neuroquímica. El cuerpo humano requiere un balance, si tú no se lo prestas entonces todo se desbarata y este ‘todo’ es nuestra vida personal, laboral, funcionabilidad académica”, comentó.

Los testimonios alertaron sobre la venta de medicinas a través de las redes sociales debido a que muchas son falsas, por lo que resaltaron la importancia de verificar de qué laboratorio provienen e, incluso, averiguar su código de producción.

 «Somos pocas las personas transexuales que tenemos los recursos o que podemos ahorrar para comprar nuestras medicinas», indicó.

Doctor Edward Romero // Foto: Valentín Guimaraes @rastavafotografia

Sin educación, sin programas

Los pacientes del fundador de la Unidad de Transgénero resaltaron que en Venezuela no existe ningún programa público o privado que se encargue de cubrir el acompañamiento médico, psicológico y medicinal que ellos requieren.

“Cada quien debe velar por dónde va a conseguir lo que necesita, por eso tú ves a muchas muchachas transexuales que no saben qué hacer porque no tienen cómo producir los dólares, no tienen alguien que se los traiga (los medicamentos) de otros países. En este aspecto, nadie se ha preocupado”, señaló Guillén.

Además, enfatizó la falta de información sobre la transexualidad en la educación y el desinterés que han visto por parte del Estado venezolano en incluir a esta comunidad en programas de apoyos de medicinas.  “Esto es un país que no quiere invertir en su salud y esto es salud ¿Por qué ver con un lente diferente a una persona transgénero?”, cuestionó.

«Si un país no tiene educación, cómo tú te vas a enterar de lo que sucede (…) Deberían haber programas para que la gente vaya entendiendo», reflexionó.

K Waldo, paciente del doctor Edward Romero // Foto: Valentín Guimaraes @rastavafotografia

Discriminación

“He tenido bastantes problemas en los bancos e, incluso, laborales, por mi apariencia y detesto enfermarme porque odio ir al médico por el choque que siempre existe con el médico por el nombre que sale en mi cédula”, contó Marlon.

Estas situaciones son comunes para los transexuales en Venezuela, pues aunque el artículo 146 del Código Civil establece que toda persona podrá cambiar su nombre propio ante el registrador civil, aún no se han generado las solicitudes sino que las «engavetan».

Asimismo, el doctor Romero apuntó la dificultad de las intervenciones quirúrgicas de adecuación genital que alguna vez se realizaron en el país por el “tabú” dentro de los mismos centros asistenciales.

«Hemos visto casos como en 2014 cuando una mujer transgénero que se inyectó los glúteos y senos de manera errónea con aceite, fue ruleteada en diferentes hospitales porque no la querían aceptar por su apariencia física», recordó.

En medio de una crisis hospitalaria compleja, dificultades económicas, levantamientos sociales por las fallas de los servicios públicos y exigencias por un cambio político en Venezuela, existe un grupo de personas que también exigen ser escuchados y que se le respeten sus derechos humanos para desenvolverse en una sociedad que les permita ser aceptados y protegidos.

Natalí Guillén, paciente del doctor Edward Romero // Foto: Valentín Guimaraes @rastavafotografia
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