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Protestas y más protestas, así comienza el 2019 ¿cómo vivir sin agua, luz y gas?

En 2018, Venezuela se convirtió en una referencia en el mundo en relación a una caótica realidad en la que todo su pueblo está sumergido. Es uno de los países con mayor índice de pobreza en el mundo, registrado por La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de la Población Venezolana ENCOVI, con una cifra de 87%, donde los índices de violencia la colocan como primera en el ranking mundial con un 81.4%.

La crisis humanitaria que vive el país en el que escasean los alimentos y las medicinas ha provocado además que a diario unas 5.000 personas emigren de Venezuela hacia las fronteras con Colombia, Brasil y Ecuador, según las estadísticas de la Organización de Naciones Unidas, ONU. 

Todo este panorama, según dicen los especialistas, entre los que se encuentran politólogos, sociólogos y economistas reconocidos, radica en el mal manejo de las instituciones, la corrupción, la burocracia, el clientelismo, la cleptocracia y las erráticas políticas públicas que lleva a cabo el Ejecutivo Nacional liderado por el presidente Nicolás Maduro.

Con la entrada de 2019, los venezolanos se han visto en la necesidad de tomar las calles en protesta a todo el espiral de caos que se vive en las calles de Venezuela; y en específico, a los deficientes servicios públicos que funcionan en apenas un 23,4% según la ONG, Transparencia Venezuela. 

Un país que vive en penumbras

Los reportes mensuales de la estatal Corporación Eléctrica Nacional CORPOELEC, se dejaron de publicar en 2009, por lo que el informe de gestión anual del ministerio de Energías no se divulga. Desde el 2014, el documento de rendición de cuentas que ese ministerio presenta a la Asamblea Nacional no registra cifras globales de generación eléctrica.

En 2019, el panorama en relación al servicio de suministro de energía eléctrica en el país se vislumbra en medio de una gran incertidumbre, los venezolanos se han acostumbrado a vivir entre numerosos cortes de energía eléctrica a diario, asumiendo excusas por parte de CORPOELEC y del ministro Luis Alfredo Motta Domínguez, que sólo denotan problemas realmente graves y profundos, en relación al mal manejo de los fondos del Estado, el abandono de las instalaciones y la incapacidad de trabajar por una correcta y eficiente gestión pública.

https://twitter.com/ResistenciaV58/status/1082157916445122562

Recordemos que el pasado 15 de octubre de 2018, unas 14 entidades del país se quedaron sin energía eléctrica en Venezuela, luego de un incendio y la explosión de una subestación del estado Carabobo en «La Arenosa». En ese momento, más de medio país registró cuantiosas pérdidas. El colapso en regiones como Nueva Esparta, Carabobo, Lara, Portuguesa, Táchira, Zulia, Miranda, Falcón, Mérida, Yaracuy, Barinas, Trujillo, Caracas y Aragua, fue absoluto.

En 2019, los constantes cortes de energía eléctrica mantienen a la población en la constante penumbra. Estados venezolanos como Zulia, Lara, Falcón, Nueva Esparta, Distrito Capital, Miranda, Carabobo, Táchira, Mérida, Trujillo, Apure y casi todo el país, se mantiene viviendo a merced de una electricidad que apenas funciona desde principios de año. De contar con 14.000 megavatios que excedía la demanda del país para 1998, se registra ya para 2019 un incremento acelerado de interrupciones superiores a 100 MW, según la ONG, Transparencia Venezuela. 

En la capital del país, los habitantes de parroquias como Catia, Petare, La Candelaria, Bello Monte y los Altos mirandinos reportan a diario fallas que obligan a sus habitantes a manifestar en las calles. Muchos de los artefactos electrodomésticos, computadoras y equipos quirúrgicos entre muchos otros, han reportado cuantiosos daños. Hospitales, clínicas, escuelas, organismo públicos, entidades bancarias, supermercados, estaciones de gasolina y en general; grandes avenidas, plazas y parques se mantienen a oscuras promoviendo el caos, la inseguridad, la anarquía y las constantes protestas en las calles venezolanas en donde se clama por un servicio eficiente y realmente funcional.

Sequía en verano, ¿también en invierno?

«Ahogados en la indolencia», es una de las frases que utiliza la ONG Transparencia Venezuela, para definir uno de los servicios públicos más deficientes que se registran en el país desde los años de la llamada «4ta República». Servicio que la «5ta República» lejos de mejorar y perfeccionar, no ha llevado sino a quizás ser de los peores en Venezuela.

El servicio de agua potable está a cargo de HIDROCAPITAL, ente que se encarga del suministro en toda Venezuela. El organismo es liderado por Yolanda Pérez desde julio de 2018.  En general, el suministro de agua potable en deficiente, en 39,2% de los casos presenta discontinuidad según la encuesta ENCOVI desde el año 2014.

Los datos del censo de 2011 del Instituto señalan problemas de racionamiento en todos los Estados del país.

https://twitter.com/Rafadi27/status/1082647911857569794

Según Transparencia Venezuela, el agua no contabilizada, – aquella que se produce y no se factura – es de 48%, lo cual significa altas pérdidas de agua y de dinero para el país. «La medición real alcanza solamente un 13%, con lo cual es imposible cobrar adecuadamente, o identificar para sancionar, según sea el caso, los excesos de consumo.» Cuando este valor de agua no contabilizada supera 30%, se considera una empresa deficiente, pues este es un indicador que revela una ineficacia en la distribución del vital líquido en toda la Nación.

Ante un servicio tan ineficiente, muchos de los venezolanos salen a diario a las calles a protestar para exigir el envío del líquido que no permite el desarrollo de una mediana calidad de vida en el país. Colegios, escuelas, organismo públicos y privados son cerrados por la falta del servicio de agua en Venezuela.

La ciudad capital, La Gran Caracas; es de las más afectadas por las fallas del suministro de agua que llega a alcanzar días, semanas y hasta meses en las barriadas más populares.

La ineficiencia de HIDROCAPITAL, se debe según la ONG, a «(…) adjudicaciones directas sin control, pagos de comisiones, retrasos en los pagos, personal mal pagado, asociación de empresas extranjeras con mala reputación, militarización de las empresas hidrológicas propiedad del Estado, continuas rotaciones de los dirigentes del sector, deterioro de las empresas del servicio y falta de suministros para el control de la calidad de agua», éstas y otras causas son algunas por las que el manejo del sector sea inviable, además de que viole las exigencias de la Organización Mundial de la Salud OMS, que establece servicios de agua potable pura, de manera regular y constante.

Sin embargo, hoy en día, el agua que se consume en Venezuela no es potable. Según Transparencia Venezuela, «(…) el porcentaje de tratamiento del agua según datos extraoficiales no alcanza 10% porque las tarifas no cubren los costos del servicio. Las empresas hidrológicas no publican la información exigida por la Ley, por lo que además no se permiten inspecciones ni ofrecen información de los sistemas de abastecimiento. «(…)Es un sector sumido en la indolencia», asegura la ONG. 

La escasez de Gas, calvario del pueblo

Venezuela cuenta con la producción de hidrocarburos gaseosos que son los que provee PDVSA GAS. Según sea la producción de crudo en el país, depende la producción de gas. Por ello, a menor producción de petróleo, menor producción de gas.

Para 2005 PDVSA esperaba que hasta 2012 la producción de gas aumentara 40%, pero no fue así, apenas se incrementó en 6%. Todo esto, debido al pésimo manejo de la que otrora fue la mejor estatal petrolera del mundo, en términos de rentabilidad y productividad.

La debacle de PDVSA y PDVSA GAS, no es capaz en 2019 de satisfacer los requerimientos para el consumo interno del país, que según varios economistas tiene un déficit nacional de gas en más de 3.000 millones de pie cúbicos por día. La incompetencia, ineficacia y mediocridad de la gerencia de la estatal petrolera, la corrupción, politización y militarización de las empresas, dieron pie a un desvío y consecuente perjuicio a la producción de gas.

De esta forma, actualmente Venezuela debe importar gas, puesto que se tumbó la producción de Anaco, que en 2008 era de 1.700 MMpcd, y que para 2018 promedió unas 300 MMpcd. Este descenso fue progresivo pero sistemático. Sin embargo, aún el distrito anzoatiguense cuenta con las mayores reservas de gas probadas y auditadas de más de 22 billones de pie cúbicos, la mayor reserva de gas del país. Por qué entonces, ¿no se sigue generando el servicio de gas en el país como corresponde?

El deterioro progresivo de PDVSA GAS, se debe según el ingeniero en el sector energético Nelson Hernández, al «(…) déficit de bombonas en calidad y cantidad, daño de las unidades de transporte primario y secundario de Gas Líquido del Petróleo GLP, así como plantas de llenado y de distribución con gerencia no óptima».

Según Hernández, actualmente «(…) las refinerías están trabajando a un 30% de su capacidad, por lo cual no producen lo suficiente para abastecer el mercado interno. «No hay dólares y no hay inversión para la importación de productos, como consecuencia, se generan los racionamientos».

¡Vamos a convertir a Venezuela en una potencia industrial, llegará el día en que la bombona desaparezca!

Hugo Chávez/agosto de 2008

Según un trabajo realizado por El UNIVERSAL del día 15/08/2018; los vecinos del sector El Estanque ubicado en el Km 2 de la carretera Panamericana, «(…) observan los camiones de gas pasar con la esperanza de que alguno se detenga en la comunidad. La suerte es para los que tienen cocinas eléctricas o vehículos para trasladarse a la ciudad y comprar el servicio. De no ser así, otros simplemente improvisan fogones para poder comer».

El camión del gas suele llegar a ese sector en horas de la noche, cuando finalmente se detiene el camión para notificar que «Ya no no hay gas».

Todos los días, a eso de las 7:00 p.m. nos dicen que al día siguiente vendrán, que los esperemos. Y todas las mañanas estamos aquí y nada», manifestó un vecino. Lo cierto es que no saben con quién denunciar esta situación, lo único que está a su alcance es trancar la Panamericana. Hay bastante basura para trancar la calle.

Para muchos de los vecinos del sector de La Candelaria, el problema de la falta de gas se agrava cuando existen fallas de electricidad, ya que no se puede cocinar debido a que no funcionan las cocinas eléctricas. Otros vecinos de la zona aseguran que el camión de gas cobra Bs.S 10.000 por bombona,y algunos usuarios en Twitter denuncian la reventa en más de Bs.S 100.000 en varias parroquias de la capital.

Lo cierto es que Venezuela es el país en el que los servicios públicos básicos para vivir no funcionan. Sólo en la ciudad de Caracas, las largas colas para conseguir gas y las protestas por falta de agua y de electricidad no se han hecho esperar para 2019.

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