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Represión volvió a ser protagonista en el día 83 de protesta

Tras 83 días de protestas, la marcha convocada por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en la ciudad capital para este 22 de junio no pudo llegar a su destino: la Fiscalía General de la República en Parque Carabobo.

A pesar de que la convocatoria fue hecha para las 10 de la mañana, a esa hora los puntos de concentración del municipio Libertador estaban vacíos. Una hora después comenzaron a llegar manifestantes, diputados y concejales a Santa Mónica. Sin embargo, el grupo, comparado con otras ocasiones, era pequeño.

Desde Santa Mónica, el diputado a la Asamblea Nacional por Primero Justicia, Tomás Guanipa, aseguró que la oposición seguirá protestando desde Libertador para que haya libertad. «Desde el oeste de la capital, donde la gente sufre lamentablemente el drama de un gobierno que los hace hacer cola y los humilla, seguimos diciendo que hay que seguir y resistir», afirmó.

Guanipa, en compañía de la diputada Marialbert Barrios, reiteró el llamado que hiciera la MUD dos días antes a aplicar los artículos 333 y 350 de la Constitución. «Cualquier persona tiene la obligación de luchar por la restitución de la validez de la Constitución. Por eso en la calle vamos a seguir luchando por esa Venezuela libre y convencidos de que cuando un pueblo decide cambiar no hay nada ni nadie que lo pueda evitar».

En Bello Monte, casi al mediodía, tampoco había gente. En Santa Fe, en cambio, el número de manifestantes era considerablemente mayor. Allí se concentraron los diputados Freddy Guevara, Juan Requesens, Miguel Pizarro y los alcaldes David Smolansky y Helen Fernández.

«Bien sea trabajador, bien sea profesional, bien sea ama de casa, de pueblo o de ciudad, todos los venezolanos a partir de hoy tenemos el deber de declararnos en desobediencia civil», expresó Mejía desde un camión en plena autopista.

Guevara, por su parte, exhortó a la población a respaldar la conformación de nuevos poderes públicos y a continuar la protesta para impedir que se el 30 de julio se lleven a cabo las elecciones de constituyentistas.

En paralelo, unos 60 vecinos de La Candelaria, La Vega y El Paraíso acudieron directamente a la sede la del Ministerio Público en Parque Carabobo, pero tuvieron que retirarse ante la amenaza de que «les mandaran a los colectivos».

Entre tanto, la movilización de Santa Mónica se unió con la de Bello Monte y Santa Fe y se encontró con la marcha proveniente de Altamira en Chacaíto.

A las 2:00 pm comenzó la represión. Los funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana que estaban apostados en la avenida Francisco Solano lanzaron gases lacrimógenos apenas los manifestantes comenzaron a caminar por el bulevar hacia la Fiscalía.

Allí, en El Rosal, en la avenida principal de El Bosque, antes de Las Mercedes, los manifestantes quisieron trancar la calle quemando un camión del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, pero esto no impidió que persistiera la lluvia de lacrimógenas.

En cuestión de segundos, las personas comenzaron a correr de regreso a la avenida Francisco de Miranda para evitar ser afectados por los gases tóxicos y los perdigones.

«¿Y los otros diputados?», preguntó un manifestante al parlamentario José Manuel Olivares al verlo solo en la avenida Francisco de Miranda . «Somos 112», respondió luego de ser atendido debido a que el impacto de bombas lacrimógenas le fracturó un dedo de la mano izquierda y le produjo un hematoma en el antebrazo derecho.

En simultáneo, una comisión de diputados, conformada por los parlamentarios Juan Matheus, Delsa Solórzano y Juan Guaidó, logró llegar a la sede del Ministerio Público y reunirse con el vicefiscal, Rafael González Arias, para consignar la moción de censura contra el ministro de Interior Néstor Reverol.

De regreso en Altamira, jóvenes de la llamada resistencia trancaron los alrededores de la plaza Francia. Algunos decidieron ir a la autopista Francisco Fajardo, pero otra vez fueron reprimidos, esta vez por efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana.

Allí, frente a la base militar de La Carlota, sucedería el hecho que marcaría el día. Un joven de 22 años, luego identificado como David José Vallenilla Luis, de 22 años, murió tras ser herido con perdigones provenientes de una escopeta accionada por un efectivo de los cuerpos de seguridad del Estado.

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Momento en el que Vallenilla recibe impactos de perdigones / Foto: EFE
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