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Responsabilizan a Ramírez y a Cabello por caso de comida dañada

Robert González, secretario general de la Federación de Trabajadores Petroleros, dijo que el ex presidente de Pdval, Luis Enrique Pulido, es «un pez flaco y hay que atrapar a los caribes gordos». Alexis Polanco, de la Unión Nacional de Trabajadores en Carabobo, señaló: «No puede ser que no haya un responsable en el alto Gobierno».

Representantes sindicales de empresas estatales en Puerto Cabello responsabilizaron al ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, y a su homólogo de Obras Públicas y Vivienda, Diosdado Cabello, por el caso de los contenedores de comida descompuesta encontrados en las últimas semanas en varios estados.

«El país necesita respuestas. En primer lugar porque el pueblo es el que sufre la escasez de alimentos que esta situación crea, y en segundo lugar por haber dejado que esa comida se descompusiera», declaró Robert González, trabajador de la refinería El Palito y secretario general de la Futpv, Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela.

González afirmó que Luis Enrique Pulido, ex presidente de Pdval, es «un pez flaco». «Más allá de atrapar a los peces flacos, el Gobierno debe atrapar a los caribes gordos. ¿Qué relación tiene Ramírez con este asunto? Queremos que nos explique», dijo.

La situación refleja que «la improvisación y la ineficiencia burocrática de Pdval es grandísima», agregó el dirigente sindical, adscrito al Movimiento Clasista, Unitaria, Revolucionaria y Autónoma, conocido como C-Cura.

Alexis Polanco, coordinador de la Unión Nacional de Trabajadores en Carabobo, señaló al Ministerio de Obras Públicas y Vivienda, que regenta los puertos del país.

«El Gobierno tiene que asumir su responsabilidad. Diosdado Cabello tiene que renunciar. No puede ser que nuestro país ­que depende 80% de las importaciones, sobre todo de alimentos­, no tenga un responsable de alto rango por este caso», expresó.

Víctor Montoya, operador de transporte de Bolipuertos de Puerto Cabello, también militante de C-Cura, declaró que el Ejecutivo no puede seguir escondiendo la situación. «Desde 2008 estamos denunciando el asunto de los contenedores. Fuimos nosotros quienes lo informamos al Servicio Bolivariano de Inteligencia. Y lo seguiremos haciendo», agregó.

Afirmó que en los 19 años que lleva trabajando en el puerto no había visto un caso así. «Es exagerada la cantidad de alimentos que está apareciendo descompuesta. Pdval es responsable porque es la que tiene que retirar la mercancía». Añadió que por lo menos 50% de la mercancía que llega al puerto es de CASA y de Pdval.

Montoya antes trabajaba en una empresa almacenadora privada que operaba dentro del puerto. Con la estatización de los puertos en agosto de 2009, pasó a ser empleado público, al igual que otros 1.700 trabajadores. «Viendo esta situación y las de otras empresas como Monaca y Dianca, Diques y Astilleros Nacionales, muchos trabajadores ahora estamos en contra de las expropiaciones», dijo.

Así como el presidente Chávez anunció que le decretaba la guerra a los empresarios, los sindicatos de la zona se la decretaban a «los patrones, sean privados o públicos», expresó González. «No tenemos dudas para solidarizarnos con los trabajadores de Polar. No sólo de palabra, sino en acción», aseveró.

Las razones

La situación que se vive en Puerto Cabello y Valencia, entre trabajadores del puerto y de almacenadoras, es de estupefacción. Muchos coinciden en que el caso de los contenedores con comida dañada refleja ineficacia en la capacidad operativa del puerto y de los centros de acopio.

Las razones son múltiples, señalaron.

En el puerto las maquinarias carecen de mantenimiento.

«De 75 máquinas de izamiento -grúas- sólo 6 están en funcionamiento. Eso deriva en que el movimiento portuario sea bajo», dijo Montoya.

Otra razón es la deficiencia de equipos para refrigeración.

Cuando una carga refrigerada desciende del barco, se desenchufa de la electricidad de la nave. Ya en tierra, el contenedor debe ser conectado a un power pack, que provee de energía a través de plantas eléctricas. Desde hace más de un año, el puerto no tiene unidades de power pack suficientes para atender la cantidad de contenedores que arriban al país.

«Hay una crisis muy fuerte en el puerto. No hay capacidad para atender el ritmo de importaciones que se hacen, de las cuales 80% es comida proveniente de Brasil, Argentina, Nicaragua y Nueva Zelanda», informó Polanco. «Si seguimos así, dentro de 3 meses el puerto colapsará».

Un aspecto que retrasa el flujo de salida de los contendedores son los procesos de inspección de la carga, responsabilidad de la Guardia Nacional, y de nacionalización, a cargo del Seniat.

Fuentes en el puerto señalan que estos procedimientos son ineficientes y engorrosos.

Sin embargo, los alimentos importados por el Gobierno tienen un trato preferencial que hace más expedito estos procesos. Indicaron que aun así, hay retraso.

«Es una pena, porque este puerto suministra alimentos que van a 14 estados del centro y occidente del país», refirió Montoya. «Parece que el negocio de la importación fuera muy grande, más que el de distribuir la comida», expresó González.

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