Judicial

Piedra contra perdigón: historia de resistencia en La Pradera, por Cristhopher Borrero

@CristhopherB

14 días de protestas pacíficas precipitaron el conflicto. Los habitantes de las residencias La Pradera, localizadas en el municipio de San Joaquín en Carabobo, resistieron más de 9 horas continuas de represión conjunta por parte de la Policía municipal, Policía de Carabobo y la Guardia Nacional Bolivariana. Al menos 25 heridos por perdigón, más de 100 afectados por gases lacrimógenos y muchas horas de desvelo fue el resultado del brutal ataque.

Narrar los hechos suscitados en la localidad el pasado 20 de abril es contar un parte de guerra. La primera oleada tuvo lugar a la 8:00 am, cuando la Policía Municipal de San Joaquín se llevó detenidas tres personas, quienes quedaron libres al cabo de unas horas. Los disparos contra las edificaciones residenciales no escasearon, rememoró Angélica Alvarado, encargada del partido Voluntad Popular en la zona. “El ataque injustificado fue a causa de nuestra lucha pacífica. Tenemos 14 días de protestas pacíficas y no pensamos detenernos. Aunque siembren miedo, aunque nos cueste la vida”, aseguró con voz temblorosa al otro lado de la línea.

No honró su palabra. Charbel Attieh, alcalde de San Joaquín, visitó la zona de conflicto alrededor de las 11:00 am, su intención manifiesta era pedir disculpas por la actuación de los policías municipales. “Es que teníamos información de que pretendían trancar las vías y extremamos las medidas”, reconoció el burgomaestre frente al grueso de pobladores que recriminaban las acciones vandálicas del cuerpo policial.

Frente a los atropellos cometidos, la comunidad acordó una nueva protesta, en rechazo a las detenciones arbitrarias y los daños causados a sus hogares. Justo a las 3:00 pm manifestaron en la entrada de La Pradera y permanecieron en la zona hasta las 5:00 pm. Al marcar la luz roja del semáforo los manifestantes tomaban la calle y reabrían el paso al cambiar de color. La GNB les recriminó las medidas de protestas y amenazó con detenciones, destacó la declarante.

Unos gritos elevaron las alarmas. A las 5:15 pm vecinos detectaron que unos 7 policías, a bordo de 4 motos de uso oficial, sometían a 3 jóvenes en las canchas del conjunto residencial. Los golpeaban brutalmente, hasta que la comunidad intervino. Sin otras alternativas los funcionarios se dieron a la fuga.

Los polizontes evadidos solicitaron refuerzos a la guarnición de la GNB. En el perímetro de la zona hay un módulo de la GNB, a menos de 130 metros. El sitio solía ser un puesto de control de tránsito en el pasado, hoy día es usado por policías y efectivos militares. Allí permanecían unos 8 funcionarios. Esa misma tarde arribaron en un convoy otros 30 efectivos.

En cuestión de minutos la GNB entrompó con perdigones y despliegue táctico. “Parecía que iban por criminales o estuviesen en una zona de guerra”, sostuvo Alvarado. Muchos de los manifestantes se dispersaron y buscaron refugio dentro de los edificios próximos. El ambiente estaba minado de gas.

Manifestación en Carabobo
Foto: Cristhopher Borrero

Disparo certero

Un miembro de las fuerzas represoras accionó su arma orgánica contra un joven manifestante. Los perdigones impactaron su cabeza. El chico, quien fue identificado como “El Chino”, fue puesto en resguardo en un apartamento donde se intentó detener su sangrado. Los vecinos tuvieron que coordinarse para trasladar al joven hasta la residencia de una doctora que se encontraba a varios edificios de distancia. Todo esto sucedió mientras la GNB merodeaba en los estacionamientos y continuaba arremetiendo contra los apartamentos.

La comunidad se unió en defensa de los lesionados. Lugareños arrojaron objetos contundentes a los GNB para tratar de cubrir al grupo que trasladaba al joven herido. Una vez sorteado el predicamento, el muchacho recibió atención médica, le lograron extraer los perdigones visibles y suturaron la lasceración.

Alvarado enfatizó que los funcionarios de protección civil, ni bomberos, mucho menos ambulancias o socorristas atendieron a los llamados de auxilio. “Aunque se les solicitó el apoyo nunca llegaron. Queríamos trasladar a los heridos y afectados a un centro asistencial”, lamentó la mujer.

Zona muerta

Las comunicaciones satelitales están condenadas en La Pradera. 70% de las residencias del sector experimentan fallas con la cobertura, este hecho no es reciente. Sin embargo, quedar incomunicados en una situación similar es prácticamente condenarlos a su suerte.

Mediante los pocos dispositivos que funcionaban los habitantes enviaban notas de voz, mensajes de auxilio y reportaban en redes sociales como Twitter. Pese a sus grandes esfuerzos, la veracidad de los mensajes se vio fuertemente cuestionada, a causa de los audios falsos que abundan en redes desde hace varios años. La espiral del silencio se expandió.

Manifestación en Carabobo
Foto: Cristhopher Borrero

No fue sino hasta las 11:30 pm que se pudo obtener testimonio directo de los lugareños. Agotados y en pánico solicitaban ayuda. Sin embargo no se mostraron amilanados en su causa.

Ciudadanía bajo asedio

Ni paz ni tregua. La brutal arremetida de la GNB, Policial Municipal y PNB no tuvo límites. El asalto a las residencias de La Pradera se prolongó por más de nueve horas. Las condiciones eran hostiles. Había pedazos de rocas, esquirlas de vidrio y daños materiales por doquier. El gas lacrimógeno se condensó en el aire. Los estruendos de los disparos y frecuentes detonaciones mantuvieron en estado de alerta a los habitantes del lugar. Además, motorizados caratapadas merodeaban el sitio bajo la complicidad de las comisiones actuantes.

Algunos vecinos se refirieron a los motorizados como “colectivos”, otros más tajantes los tacharon de “malandros”. Este tipo de denuncias se ha vuelto una constante, en especial tras las jornadas de protestas desatadas en Semana Santa de 2017.

Las actividades impunes de estas organizaciones parapoliciales datan desde 1989 con el surgimiento del Colectivo Alí Primera. Hoy día existen más 10.810 estructuras similares en el país, entre colectivos y movimientos sociales afiliados al Gran Polo Patriótico.

Hubo otras zonas impactadas. La brutal arremetida también se sintió en “Tierra del Sol”, otro urbanismo contiguo. «No callarán los testimonios y denuncias», reafirmó Angélica Alvarado, justo antes de responsabilizar al Gobierno y al alcalde local de cualquier daño que pudiese ocurrirles. El conjunto residencial está conformado por 16 apartamentos y 73 torres, lo que supone una densidad superior a 1.200 familias.

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