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Vacío de poder, ¿cuál es el próximo paso a seguir?

Nicolás Maduro fue proclamado nuevamente como presidente de la República Bolivariana de Venezuela por el Tribunal Supremo de Justicia TSJ para el período 2019-2025.  Su llegada nuevamente al poder se debe a unas elecciones presidenciales que fueron convocadas en mayo de 2018, por un órgano no reconocido entre la comunidad internacional, La Asamblea Nacional Constituyente ANC.

Esta «Asamblea» fue electa de manera directa por el Ejecutivo Nacional, en lugar de ser convocada por todos los venezolanos, según lo exige el artículo 347 de la Constitución Nacional de Venezuela de 1999, violando de forma flagrante la Carta Magna.  De esta manera, el gobierno de Nicolás Maduro desconoce las funciones y leyes aprobadas por la Asamblea Nacional AN, electa por los venezolanos en 2015 y conformada por la oposición venezolana.

Sin embargo, esta Asamblea Nacional AN, ha venido funcionando durante más de dos años como un ente aislado del resto de los poderes públicos en Venezuela. Ya desde 2017, el Parlamento, había decretado «un vacío de poder» en la presidencia de la República, decisión que el gobierno nacional declaró como «nula», y propia de una Asamblea que se encuentra en «desacato», según sentencia del TSJ y los magistrados nombrados por el Ejecutivo Nacional. 

El TSJ en el exilio, quien cuenta con el poder de destituir «al presidente en ejercicio», también se pronunció en relación a la «ilegitimidad de Nicolás Maduro en el poder». Este Tribunal Supremo de Justicia, liderado por Luisa Ortega Díaz, hizo público en el Capítulo X del expediente, y de conformidad con los artículos 232 y 233 de la Constitución, el abandono del cargo de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela.

Para conocer la sentencia hacer clic en el siguiente enlace:

Sentencia Definitiva Exp. SP-2018-001 final

Existiendo entonces el «vacío de poder», por medio de los artículos 232 y 233 de la Constitución Nacional, ¿cuál es el deber de la Asamblea Nacional en estos momentos?

Artículo 233 «(…) Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o la nueva Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional. Si la falta absoluta del Presidente o Presidenta de la República se produce durante los primeros cuatro años del período constitucional, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes (…)»

¿Cuál es el deber de la Asamblea Nacional?

Siendo proclamado Juan Guaidó en enero de 2019 como Presidente de la Asamblea Nacional, es en él, quien recae la responsabilidad de tomar la presidencia de la República en el lugar del presidente que según la AN y el TSJ debe ser destituido por «abandono del cargo», en este caso Nicolás Maduro.

Según la Constitución Nacional,  «(…) se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o la nueva Presidenta». Sin embargo, la AN a través de Juan Guaidó, se declaró en emergencia y pidió la ayuda de todos los venezolanos para restablecer la legitimidad del poder legislativo y del país.

Nos declaramos en emergencia, por eso vamos a considerar un cabildo abierto. Hoy te pedimos fuerza hermano venezolano, te pedimos apoyo, lo necesitamos a usted.

El presidente de la AN Juan Guaidó, asegura que será la Asamblea Nacional a través de su figura quien represente a Venezuela ante los países que desconocen a Nicolás Maduro como presidente, así mismo «(…) recibiremos toda la ayuda humanitaria que requiere el país para subsanar la crisis humanitaria que aqueja a Venezuela».

La OEA y 19 países desconocen el gobierno de Nicolás Maduro

OEA

Mientras el Presidente Nicolás Maduro Moros se juramentaba en el Tribunal Supremo de Justicia TSJ, como nuevo mandatario presidencial para el periodo 2019-2025, la Organización de Estados Americanos OEA, en sesión extraordinaria en la sede principal llevó a cabo la aprobación para la resolución en la que se desconoce y se declara a Nicolás Maduro como «ilegítimo».

19 países dieron su voto a favor: Estados Unidos, Jamaica, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Santa Lucía, Argentina, Bahamas, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Granada, Guatemala, Guyana, Honduras y Haití.

6 países votaron en contra: Bolivia, Dominica, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas, Suriname y Venezuela.

8 países se abstuvieron: Antigua y Barbuda, Barbados, Trinidad y Tobago, Belice, San Cristóbal y Nieves, El Salvador, México y Uruguay.

1 país no estuvo presente: Granada.

 

El retiro de los embajadores y la ruptura de las relaciones diplomáticas

Presidencia de Paraguay/BBCMundo

Nicolás Maduro se juramentó ante el Tribunal Supremo de Justicia y más de 90 delegados internacionales le dieron su respaldo. Sin embargo, la mayoría de sus homólogos latinoamericanos decidieron desconocer su mandato y proclamarlo «ilegítimo» ante la OEA y el Grupo de Lima, conformado por 13 países, además de la Unión Europea UE, el gobierno de EEUU y el Parlamento Europeo, quienes han venido manifestando los desacuerdos y el rechazo de las políticas implementadas por el gobierno de Miraflores.

Según una entrevista publicada en El NacionalMariano de Alba, especialista en Relaciones Internacionales y Derecho Internacional, «(…) El desconocimiento de Maduro ante la comunidad internacional implicaría conflictos económicos, pues existen acuerdos comerciales binacionales que se verían comprometidos».

Para De Alba «(…) los aliados comerciales tradicionales de Venezuela no ven al gobierno como un interlocutor serio con quién se puedan tener relaciones económicas de respeto por lo que el aislamiento y la incapacidad del gobierno para generar un mínimo de bienestar crecerá».

Lo cierto es que el mismo día en que Nicolás Maduro era juramentado como presidente de Venezuela ante el Tribunal Superior de Justicia, el presidente de Paraguay Marito Abdo, hizo público un comunicado y las declaraciones ante los medios de comunicación donde anunció el cierre de la embajada en Caracas y el retiro de todo su personal diplomático en Venezuela.

Paraguay no reconoce el mandato del presidente Nicolás Maduro por ser el resultado de un proceso electoral ilegítimo.

El mandatario paraguayo anunció la suspensión del acuerdo de supresión de visas entre ambos países, pero aclaró que «(…) esto solo afecta a los funcionarios del gobierno venezolano».

Perú y Colombia ya han retirado a sus embajadores en Venezuela y a sus encargados de negocios, por lo que han pedido medidas conjuntas del Grupo de Lima para romper relaciones diplomáticas con el país. Sin embargo, algunos analistas piensan que romper relaciones «(…) da al gobierno de Maduro razones para radicalizar su discurso internamente e impide salir de la crisis de una manera pacífica y negociada».

El presidente de Chile, Sebastián Piñera también hizo público su respaldo a Juan Guaidó quien ejerce la presidencia de la Asamblea Nacional AN, en nuestro país. Piñera desconce también el gobierno «ilegítimo» de Nicolás Maduro y asegura tener una posición «(…) fuerte, firme, clara y permanente de apoyo a la causa democrática en Venezuela».

El gobierno de Mauricio Macri en Argentina, también cuenta desde octubre de 2015 sólo con un Encargado de Negocios en el país, pero recientemente, se suspendieron las negociaciones comerciales y los mecanismos de diálogo político con Venezuela se terminaron.

Para los politólogos alemanes Ivo Hernández y Ana Soliz de la Universidad de Münster, «(…) en Venezuela, lo que viene es un estado de excepción«.

Hernández asegura que «(…) Maduro y su entorno tienen el control de las armas, nexos con redes terroristas internacionales y negocios con narcotraficantes. El Estado ha sido secuestrado por forajidos. Deberán aplicarse formas de coacción interna y externa para sacarlos del poder, pero ninguna de ellas está regulada constitucionalmente. ¿Cómo va a ser enfrentado ese estado de excepción?, nadie lo sabe».

Ana Soliz, de la Universidad Helmut Schmidt de las Fuerzas Armadas Alemanas, es más optimista; «(…) aislar al Gobierno de Maduro es necesario, pero sin cerrar todos los canales de comunicación con el chavismo. Si no se le ofrecen posibilidades de diálogo, el régimen puede terminar endureciendo aún más sus posturas y actuando como quien ya no tiene nada que perder».

Según la entrevista concedida por ambos a la DW, «(…) hay que preparar el terreno para que Maduro caiga por su propio peso, (…) el camino más razonable para hacerlo sería inhabilitando a Maduro, nombrando al presidente del Parlamento como jefe de Estado y llamando nuevamente a elecciones. En esas condiciones, Maduro debería reconocer que dar su brazo a torcer es la única salida que le queda».

 

 

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