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El futuro de la F1: gasolina sintética y sin emisiones de CO2

La Fórmula 1 estaría barajando la introducción de gasolina sintética, a partir de 2021, en el campeonato que coincidirá con un cambio total de los automóviles y el reglamente técnico, según informa «Auto Motor und Sport».

La medida estaría todavía en fase de desarrollo y el pasado mes de marzo Audi y Bosch informaron de que habían sintetizado los 60 primeros litros de esta gasolina, que obtiene sus componentes de elementos ajenos al petróleo. De esta forma, no emite ninguna cantidad CO2 en su producción, aunque sí lo hace en la combustión del motor, por lo que la contaminación total se reduce en un 80% sobre la actual.

La gasolina sintética no depende, evidentemente, de la producción petrolífera y obtiene el hidrógeno del agua, y el carbono del reciclaje del CO2 que se emite en procesos industriales, con lo que supone una reutilización de elementos contaminantes.

Estas serían unas reglas que serán aprobadas por el Consejo Mundial de la FIA el próximo 14 de junio, si bien en caso de que halla discrepancias entre los equipos, la FIA y Liberty Media, existe la fecha límite del 30 de junio para negociar cualquier modificación. Después de este plazo, cualquier reforma planteada deberá ser aprobada por mayoría.

Más allá de intentar conseguir monoplazas que puedan rodar más sin perder tanta carga aerodinámica mediante alerones más pequeños o una restricción en la distancia entre ejes, la mayor revolución en la parrilla llegará de un elemento que normalmente no acapara la atención de los aficionados.

Según informa «Auto Motor und Sport», la Fórmula 1 quiere ser más sostenible y el objetivo a largo plazo es que las unidades de potencia funcionen con combustible sintético o neutro en carbono en cuyo proceso de fabricación capturan CO2.

Fabricación de combustible sintético o neutro en carbono

En un edificio especial que utiliza la electricidad producida por las energías renovables, se separan las partículas de hidrógeno del agua para combinarse con el CO2 reciclado de otras técnicas industriales y las moléculas de dióxido de carbono apresadas en los filtros de aire, dando como resultado un producto, que sin necesidad de alterar sus componentes internos, puede impulsar cualquier tipo de motor.

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