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Leipzig acabó con la condición de invicto del Real Madrid en la Liga de Campeones

Cuestión de intensidad. Ahí estuvo la diferencia que hizo que el Leipzig acabase con la condición de invicto del Real Madrid (3-2) 16 partidos después.

Sin Benzema, Modric ni Valverde, las rotaciones de Ancelotti, pensando en que un punto les daba el primer puesto rumbo a octavos de la «Champions», no funcionaron ante el empuje del equipo alemán y dejan ese lugar en el aire de cara a la última jornada.

Thibaut Courtois leyó a la perfección un centro de Fosberg que ya esperaba solo en el segundo palo Andre Silva. Atrapó el balón y salvó un 1-0 que, sin embargo, no tardó en llegar. Minuto 13 y el croata Joško Gvardiol superó a Courtois en una acción en la que se palpó la falta de intensidad del Real Madrid.

Paradón del belga al cabezazo de Andre Silva, pero solo un jugador creyó en el rebote. Y fue del Leipzig. Pasividad defensiva visitante y un 1-0 que no iba a durar mucho en el marcador. Cinco minutos más tarde, después de que Courtois volviera a salvar, en un disparo de Haidara al segundo palo, Tchouaméni fue flojo al corte, Militao subió la línea defensiva andando y Nkunku definió fuerte, arriba, imparable, para hacer el 2-0.

Con dos meses y medio ya en el cargo, el equipo de Marco Rose distó mucho del que se presentó en el Bernabéu en los inicios de su andadura en el equipo de Red Bull. Recuperó su esencia, como no la perdió el Real Madrid.

Apabullado, el equipo de Ancelotti demostró de nuevo la resiliencia que atesora en su ADN, sobre todo si hablamos de últimos minutos. Tras apretar a partir del 35, con Rodrygo y Vinicius haciendo emplearse por primera vez al guardameta Blaswich, fue este último el que en el 44 metió de lleno al Real Madrid en el partido.

Durmió el ritmo con balón el conjunto blanco -vestido de negro en Alemania-, Marco Asensio, en su primera titularidad de la temporada, cambió el ritmo y vio perfecto el desmarque de un Vini que anotó de cabeza sin ni siquiera levantar los pies del suelo o hacer un gesto ortodoxo.

Mejor cara mostró el Real Madrid en el inicio de la segunda parte. Quizá contra un Leipzig atenazado ante el recuerdo de lo que es capaz el conjunto blanco. Ya lo dijo Kike García tras empatar en el Bernabéu (1-1) liderando a su Osasuna el pasado 2 de octubre: “Te da por pensar porque ves por la tele las remontadas que hacen y piensas que te va a tocar a ti”.

Sin embargo, este martes no fue así. Por el nivel imperial en defensa de Gvardiol, una ocasión que erró Vinicius en el primer palo en el minuto 79 tras otro pase de Asensio, quien se ganó más protagonismo a pesar de que, a la segunda, no funcionó la conexión.

Ancelotti apostó por el ida y vuelta en el que ya estaba el partido. Quitó a Kroos y metió a un Hazard inédito desde hace 14 días. Y en este guion de encuentro, el Leipzig disfrutó.

Balón al espacio hacia el galo Mohamed Simakan, quien firmó una carrera por el costado derecho como si no llevara 81 minutos en sus piernas y vio solo a Timo Werner en el segundo palo, aprovechando un error grave en la marca de Militao, para hacer el 3-1 que no fue definitivo.

Y es que el Real Madrid siempre cree. Rodrygo, en el último minuto de añadido, recortó distancias desde los 11 metros en un penalti que él mismo forzó. Pero no hubo tiempo para más y el Leipzig se ahorró el sufrimiento que PSG, Chelsea y Manchester City vivieron en la pasada edición de la Liga de Campeones, dejando la racha de partidos sin conocer la derrota del conjunto de Ancelotti en 16.

Resultado que hace que el próximo miércoles no pueda seguir el mismo plan, de rotaciones, al recibir en casa al Celtic, ya que estará en juego, en la distancia, la primera plaza del Grupo F de la ‘Champions’

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