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Venezuela alcanzó su mayor gesta histórica en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020

Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 serán recordados, no solo por haber sido atípicos, ya que se llevaron a cabo un año después de la fecha inicial prevista y porque se realizaron bajo estrictas medidas de bioseguridad en medio de una pandemia, sino también por haber sido la cita más exitosa en la que ha participado Venezuela.

Y es que la justa nipona se convirtió en la edición en la que la delegación criolla logró cosechar una medalla de oro y tres medallas de plata, además de seis diplomas olímpicos, la mejor actuación de la historia, todo ello de haber asistido con una pequeña representación de 43 atletas, la menor desde Atlanta 96 a la que dijo presente con 46 deportistas.

El Himno Nacional de Venezuela luego de nueve años, volvió a sonar en un escenario olímpico, luego de la pletórica actuación que tuvo Yulimar Rojas en la prueba de salto triple, en la que eclipsó al planeta entero con un soberbio salto de 15,67 metros, que además de otorgarle la presea dorada, la inmortalizó en el Olimpo, dado que se convirtió en la poseedora de la mejor marca mundial. Rojas superó en 17 centímetros el registro que ostentaba desde 1995 la ucraniana Inessa Kravets, marcando un nuevo hito en el atletismo mundial.

La reina del salto triple, se convirtió además en la primera venezolana en colgarse un metal de oro en este tipo de competiciones, uniéndose de esta manera al selecto grupo que conforman Francisco “Morochito” Rodríguez (Boxeo, México 1968), Arlindo Gouveia (Taekwondo, Barcelona 1992) y Rubén Limardo (Esgrima, Londres 2012).

Pero no solo fue Yulimar la que se encargó de brindar grandes alegrías al país. La celebración  la inició el pesista Julio Mayora, quien puso a vibrar al país, tras adueñarse de la medalla de plata en la categoría de 73 kilogramos. El guaireño hizo historia al levantar 156kg en el arranque y 190kg en el en envión, para totalizar 346kg que sirvieron para colocar su nombre en la inmortalidad olímpica.

Un par de días después, el nombre de Keydomar Vallenilla irrumpió en la escena olímpica, tras sorprender a propios y extraños con una brillante actuación que lo llevó a colgarse la presea de plata en los 96kg. El pesista de 21 años, considerado el “gallo tapao” de la delegación criolla, dado que de manera oficial no se contabilizaba entre las posibles medallas, conquistó un lugar en el podio en Tokio tras levantar 172kg en el arranque y 210kg en el envión, para un total de 387kg.

La tercera medalla de plata y el cuarto metal para Venezuela llegó gracias a la agilidad y destrezas del ciclista criollo Daniel Dhers, quien hizo gala de su veteranía en el BMX freestyle para así lograr el subcampeonato olímpico en el debut de esta disciplina en Tokio 2020.

De las proyecciones a medallas que no llegaron a materializarse, pero sin embargo lograron situarse entre los mejores del mundo y se adjudicaron un diploma olímpico fueron la judoca Anrriquelis Barrios y el karateca Antonio Díaz, quienes finalizaron en la quinta y cuarta plaza de sus disciplinas.

Barrios se proyecta como una de las noveles atletas que podría lograr un podio en los próximos Juegos de París 2024, en tanto Díaz, disfrutó a plenitud su primera y única justa olímpica, dado que con su participación en Tokio 2020 dio por terminada su carrera como deportista tras ejecutar su último kata, lo que le valió la ovación, el respeto y admiración de todos sus contrincantes.

Además de los diplomas ganados por Barrios y Díaz, también dejaron muy buenas sensaciones Robeilys Peinado en el salto con garrocha, Naryury Pérez y Yusleidy Figueroa en las pesas, además de Claudymar Garcés, quienes también se hicieron acreedoras de uno de estos pergaminos en la cita nipona.

Expectativas superadas

Tokio 2020 pasará a ser la referencia de la mejor participación de Venezuela en citas olímpicas tras la cosecha de un oro y tres medallas de plata que le permitieron situarse en el puesto 46 del medallero que lideró Estados Unidos con 39 preseas doradas,  41 de plata y 33 de bronce, para totalizar 113 metales.

De esta  manera la delegación criolla superó la actuación de Rio 2016  donde se lograron tres medallas gracias a las platas que aportaron el boxeador Yoel Finol y Yulimar Rojas en el salto triple, además del bronce conseguido por Stefany Hernández en el ciclismo BMX.

Desde la participación del ciclista Julio César León en Londres 1948, Venezuela ha dicho presente de allí en adelante a todas las citas olímpicas y a la fecha acumula 21 medallas.

Con los resultados de la justa nipona, Venezuela ahora ocupa el sexto lugar en América Latina en lo que a cosecha dorada se refiere con cuatro, un ranking que lidera Cuba con 77, seguido de Brasil con 30, Argentina con 21, México con 13 y Colombia con cinco.

A pesar de las adversidades brillaron

Si bien es cierto que apenas cuatro atletas venezolanos lograron un lugar en el podio y otros seis llevan a casa igual número de diplomas olímpicos, el reconocimiento y ovación también recae en los otros 33 guerreros que dejaron el alma en cada competencia. Algunos de ellos tuvieron debieron superar un sinnúmero de vicisitudes para poder lograr el cupo que los llevara a lograr el cupo para representar al país en la cita de Tokio.

La falta de recursos económicos para poder realizar los fogueos y preparaciones internacionales, al igual que instalaciones adecuadas para poder entrenar en el país, sumado a la crisis sanitaria que desató el coronavirus a nivel mundial, fueron algunas de las pruebas que los criollos debieron superar antes de llegar a ser uno de los más de 11 mil 600 atletas que dijeron presentes en Tokio 2020.

Ahymara Espinoza, quien participó en el lanzamiento de bala, a pesar de no haber conseguido una medalla, se ganó el respeto de todo el país gracias a su historia de superación. La barloventeña de 36 años quien se venía entrenando en Eslovenia antes de la pandemia, dejó de recibir la ayuda de los entes deportivos y por ello regresó al país. Al no contar con instalaciones adecuadas, estuvo entrenando a lo largo de nueve meses en un estadio de béisbol, sin dejar de lado el obtener el cupo a Tokio 2020.

Otro caso emblemático fue el de la nadadora de aguas abiertas Paola Pérez, quien finalizó en el puesto 20 de los 10K acuáticos. La sirena andina confesó que tuvo que hacer frente a sus demonios internos, para superar momentos duros de ansiedad y depresión con los que tuvo que luchar.

Además de ello fue una de las atletas que se vio en la obligación de abrir un GoFoundMe para recaudar fondos y donaciones para así poder lograr el sueño de representar al país en Tokio, sin contar que fue protagonista de una gran polémica en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, donde casi sufre de hipotermia, tras competir con un traja de baño no adecuado para las gélidas aguas limeñas, tras no haber recibido la dotación necesaria por parte de los entes deportivos pertinentes.

Andrés Lage, quien representó dignamente al país en Tokio 2020, fue otro de los venezolanos que tuvo que hacer grandes sacrificios para lograr el sueño olímpico. Desde hace algunos años, Lage vive en España, pero más allá de las comodidades que todo el mundo piensa que puede tener un atleta de alto rendimiento, su historia sorprendió a propios y extraños al darse a conocer que vivía en la parte trasera de una camioneta tipo wagon. Sin embargo esto no fue motivo para amilanarse, sino para luchar con más ahínco para lograr el objetivo.

Por ese espíritu de lucha, entrega, pasión y de representar el tricolor nacional con gallardía y pundonor, estos 43 guerreros siempre serán recordados como los protagonistas de una justa apoteósica.

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