Economía

A punta de “vacas” pasajeros varados de Conviasa cubren sus gastos diarios

Marighzell Lucena-Vargas
@mlucena15

De los 73 pasajeros varados de Conviasa que aún pernoctan en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar, desde el 26 de mayo, el 95% vendió sus pertenencias para poder costear y adquirir los boletos, que en teoría los llevaría hasta Argentina o Madrid, en busca de estabilidad y progreso.

Tras una semana de estar varados, la mayoría carece de recursos económicos para poder costearse los gastos diarios de alimentación e higiene; por lo que han tenido que recurrir a la tradicional “vaca” para poder apoyar a quienes ya no tienen ni un bolívar en sus cuentas bancarias; mientras la aerolínea estatal se hace de la vista y gorda y alega que “sí le importan los pasajeros”, pero no hace nada para que su estadía sea un poco más confortable. En el suelo, algunos con colchones inflables y colocando las maletas como especie de barreras, ven pasar los días, esperando finalmente ser embarcados hacia el destino previsto.

Jacob Mora, es uno de los jóvenes que aguarda con ansias abordar la aeronave que lo llevará a un futuro mejor, advierte que las condiciones en las que se encuentran niños, madres embarazadas y adultos mayores son realmente inhumanas. “Es una situación que ni imaginamos, pero no hay manera de que nos vayan a sacar de aquí. El problema es el vencimiento del contrato de alquiler de aviones para poder transportar y la empresa estatal tiene hasta el 16 de junio para dar alguna razón al respecto. Siendo así, nosotros podemos estar aquí indefinidamente; pues si ellos no solucionan el tema de los aviones pierden las rutas”, dijo.

Relata que adicional a las “vacas”, cuentan con el apoyo de una religiosa que a diario acude con algo de comida para ayudar a quienes ya no cuentan con recursos. “Hay quienes vendieron todo para poder irse del país y ya nos les queda nada, hay quienes vienen del interior y no tienen a nadie que los pueda auxiliar y hay quienes cuentan con familiares cercanos que han podido echarle una mano y también apoyar a otros, pero la mayoría no tienen para dónde regresar”, señala.

Con preocupación Mora añade que hay el caso de una familia, integrada por dos adultos y tres hijos, que cancelaron inclusive 2 millones de bolívares por cada boleto, y ahora están varados y no tienen ni cómo comer.

“Se están haciendo dos comida para poder aguantar los costos y de los 73 que estamos ninguno ha sido hospedado en ningún hotel, estamos obligados a permanecer aquí; ante el temor de que ocurra lo que sucedió a propósito de la reprogramación del vuelo del 19 de mayo, cuando habían rezagados del 5 de este mismo mes”, reiteró.

En el caso de la joven Marielith Medina, recuerda el sacrificio que tuvo que hacer a partir del 2015 cuando decidió irse del país con su novio. Sin embargo, fue hasta diciembre del 2016 que su pareja pudo viajar y con los ahorros adquirir su boleto.

Este jueves, Medina tendría la cita respectiva para la tramitación legal de su documentación en Argentina, la cual deberá reprogramar. “Estamos haciendo lo que nos corresponde, estar aquí. Desde que decidí irme, no pensé que me tocaría pasar por esto; que se pudiera perder las maletas sería algo usual, pero estar en estas condiciones jamás. Vendí todo, mi cuarto quedó vacío, y ya no tengo nada”, dijo.

A los pasajeros que la aerolínea les ha ofrecido una solución, ha sido a través de otras rutas como la de Cuba y Panamá, con escala en Bolivia, para luego continuar a Buenos Aires. En vista de las manifestaciones realizadas recientemente en las instalaciones aeroportuarias, la presencia de efectivos se la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) en los espacios donde pernoctan ha sido incrementada de día, pues al parecer cumplen órdenes de indagar sobre las conversaciones o “planes conspirativos” de los pasajeros.

Por las noches, aseguran los pasajeros que deben lidiar con el hampa que accede a las instalaciones del primer aeropuerto del país, viéndose en la obligación de montar guardias nocturnas, pues no hay cuerpo de seguridad que les garantice su integridad y la de sus pertenencias.

Solidaria con un futuro mejor

En medio de la situación que viven los pasajeros varados en el principal terminal aéreo del país, hay quienes han podido brindar una mano amiga, especialmente a los niños. La madre Cointa Medina, directora de un ancianato en San Martín, Caracas, a diario acude no sólo a llevar comida a una sobrina, sino también a algunos pasajeros que no cuentan con el respaldo familiar inmediato.

Aunque en el lugar que dirige también hay ciertas adversidades que superar, asegura que siempre existe posibilidad de ayudar a quienes más lo necesiten. Es por ello, que además de algunas comidas adicionales a la que lleva a su sobrina, incorpora también compotas para los niños.

“Es difícil, pero con la ayuda de muchos vamos poniendo un poquito. Lamentamos que en situaciones como esta no hay Lopna ni derechos humanos posibles, peo ante las necesidades que nos agobian siempre hay espacio para colaborar y la solidaridad. Se trata de familias y jóvenes que ante la crisis que vivimos buscan un futuro distinto, como no sensibilizarnos ante ello”, dijo.

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