Economía

Ante la ola de nacionalizaciones estúpidas

El Presidente de la Venezuela izquierdista, el tiranosaurio Hugo Chávez no tiene memoria, y si la tiene, ésta es muy obtusa y odiosamente estúpida. Ok. Sé que como sueco (que no me hago) no tengo derecho a comentar las medidas que el presidente electo por una mayoría de los venezolanos tuertos está realizando, porque él está usando de la potestad que el Ejército de Venezuela le permite. Pero, aunque soy extranjero no puedo menos que analizar y entregar mi parecer en cuanto a tanta locura en cadena que hace pensar al mundo civilizado que los venezolanos que le apoyan tienen que estar, además de tuertos, con el otro ojo vendado.

La primera autorización implícita de los militares es permitirle a Chávez  que tuerza la historia del país tratando de implantar un sistema obsoleto y probadamente retrógrado; el socialista. El segundo permiso consiste en hacer la vista gorda en cuanto a los malabarismos constitucionales y jurídicos para tratar de perpetuarse en el poder. Y la tercera (que será la vencida) es permitirle que nacionalice cuanta empresa le venga en gana, sin ton ni son. De haber un programa de nacionalizaciones tendente a crear empleo y riqueza, a  recuperar  bienes naturales para sus legítimos dueños los venezolanos, pienso que no debería existir rechazo, pero no. No se trata de yacimientos, bosques, aguas, latifundios improductivos y territorios.

Se trata de empresas privadas que están pasando a manos del Estado, aunque  todavía están funcionando , pero malamente por las restricciones a la libre empresa que el régimen está implementando. Desde ahora el patrón será el Estado, y los puestos serán ocupados por los seguidores de tanta estupidez. ¿Cómo me atrevo a denominar tanta sabiduría  marxista una simple estupidez? Simplemente porque tengo personalmente experiencia personal en cuanto a iguales desatinos. Recuerdo muy bien, que siendo miembro del Gobierno de Salvador Allende de Chile (profundamente manipulado por el Partido Comunista y los extremistas castrocomunistas del MIR), Allende impulsó la toma de tierras productivas e industrias privadas como paso previo a los decretos de nacionalizaciones. Algunos fueron dictados, otros no alcanzaron a hacerse realidad. El común denominador de todas estas nacionalizaciones fueron el caos. De ser antes productivas esas empresas pasaron a ser deficitarias. De ser bien administradas esas empresas pasaron a transformarse en un problema nacional, que en La Moneda los funcionarios comentábamos (como sigamos así entregándole las empresas a los rotos analfabetas vamos todos al abismo).  Y así fue. Mi segunda experiencia, contra cuyo mal espíritu marxista choqué antes de que ellos llegaran al poder, el Frente sandinista de Liberación nacional (fui condenado a muerte en 1971 por los hermanos Ortega por atreverme a criticarles por medio de un articulo en la revista SEMANA) tuvo como corolario la aplicación de la misma estupidez elevada a política de Estado desde 1979: “expropiar a los ricos”. Sin lugar a dudas esto sonaba muy bien  a los desarrapados que sirvieron como carne de cañón desde el terremoto de 1972 a los sandinistas. Ya me imagino las promesas realizadas por los comandantitos a aquellos pobres en conocimientos y capacidad: “ahora TODOS seremos dueños de las propiedades y empresas de los Somoza y sus vasallos”. Nada más falso. Esas empresas pasaron al poder personal de esos comandantitos que siguieron los pasos de los hermanos Ortega, quien se cuidó de hacer limpieza étnica entre aquellos que no secundaron su estupidez.  Las empresas de los Somoza ahora están en manos de los comandantitos y los comandantes honestos apenas sobreviven fuera del Estado. El común denominador de ambos casos, de los cuales atestiguo aquí fue la violenta disminución del PNB. Chile experimentó un proceso inflacionario del 5.000%. Nicaragua otro del 15.000%. Desde un punto de vista de las ciencias económicas ¿de qué sirvió que el demagogo Allende dictara un aumento de los salarios obreros del 500% y diera a los extremistas el poder de la distribución de alimentos?  Sirvió para crear el Mercado subterráneo que enriqueció a los miristas. En Nicaragua el PNB cayó a niveles de los años 50. ¿De qué sirvió que los sandinistas TODOS  teóricamente fueran “dueños” de toda las riquezas de Nicaragua? Sirvió para que los pobrecitos siguieran más pobres que antes y que quienes repartieron la riqueza se quedaran con ella.

CONCLUSIÓN

La riqueza no está solamente en la tierra, los bosques, las aguas, los yacimientos, las empresas  y los bancos, sino que también en el Capital humano. Si este, bien educado y entrenado para llevar las empresas tiene que huir ante tanta estupidez (como sucedió en Chile y Nicaragua)  quedaran solamente los estúpidos jugando a empresarios, administradores y gerentes sin títulos. ¿El resultado? Pobreza y más pobreza. Una pobreza que tarde o temprano alcanza a los militares mismos que permitieron la creación del  monstruo Estado socialista. (El término “monstruo Estado” no es mío. Lo acaba de denominar así el mismísimo tiranosaurio cubano Fidel Castro en una entrevista, en la cual reconoció  que “el sistema no funciona ni siquiera para nosotros”. ¿Nosotros? Pues está claro. ¡Los dueños del Estado socialista!

Carlos Medina de Rebolledo

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