Economía

Brasil crece sólo cuando la burocracia duerme

Porto Alegre.- En esta ciudad brasileña participé en un foro organizado por el Instituto de Estudios Empresariales, sobre el desarrollo del país, a los 500 años de su descubrimiento. Porto Alegre supera el millón de habitantes y su actividad industrial es parecida a la de Monterrey o Guadalajara en México. El PIB del Brasil es casi el doble del mexicano. En 1999 ingresaron más de 31.000 millones de dólares de inversión extranjera directa, más de dos veces y media la recibida por México.

A pesar de su enorme potencial y de ser la decimoquinta economía más grande del mundo, es también, según lo expresó en el foro uno de los candidatos presidenciales -Ciro Gómes- el país con la peor distribución del ingresos. Dos de las principales causas de tales distorsiones, según nos decía Gustavo Franco, ex presidente del Banco Central de Brasil, son la inflación y la protección a los sectores industriales.

A pesar de que en 1999 Brasil tuvo una inflación menor al 10%, más baja que la de México, a principios de los 90 llegó a inflaciones de cerca de 2500%. El gobierno todavía sufre de un fuerte déficit en sus finanzas públicas, mayor al 7% del PIB y sus equilibrios macroeconómicos, al igual que en México, dependen excesivamente de los flujos de capitales del extranjero.

En el estudio titulado “Indice de Libertad Económica 2000”, publicado por The Heritage Foundation y The Wall Street Journal, donde se analiza el grado de libertad económica en 161 países, Brasil ocupa el lugar 110. Es de los países con mayor distorsión e intervención gubernamental en la economía. Ni a Brasil ni a México, que ocupa el lugar número 74 en la escala de libertad económica, se les puede calificar de “neoliberales” sino, como lo señala ese estudio, son economías «preponderantemente no libres». Las políticas proteccionistas, intervencionistas e inflacionistas son la causa principal de que Brasil, uno de los países más ricos del mundo en recursos naturales, sea de los que tiene más gente pobre y una de las peores distribuciones del ingreso.

Henry Maksoud, conocido empresario de Sao Paulo, señaló que ya se cansaron de oír al gobierno decir que Brasil es el país del futuro, quieren ser más bien el país del presente. Varios empresarios con quienes conversé, luego de presentar mi ponencia, me comentaron sobre los obstáculos burocráticos que confrontan para producir en Brasil. Expresaron una frase que es muy popular en su país: «Brasil crece sólo mientras la burocracia duerme», pues cuando los burócratas están activos echan a perder gran parte de lo que hacen los ciudadanos.

Esa frase nos ilustra la principal causa del atraso latinoamericano y, al mismo tiempo, nos indica cuál es el camino para lograr que nuestras riquezas potenciales se conviertan en realidad y podamos contar con un presente mejor, en lugar de seguir soñando con el futuro que los políticos nos prometen.

Director del Centro de Investigaciones sobre la Libre Empresa

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