Economía

“Consumismo” es una palabra comunista y los comunistas no saben de economía

Uno de los pilares más sólidos y vitales de las ciencias económicas es la curva de la oferta y la demanda, que se obtiene graficando en un eje cartesiano una serie de puntos donde coinciden las cantidades de un producto o servicio que es ofrecido en el mercado (indicadas por su precio en el “eje Y” (vertical) con las cantidades de ese producto o servicio que son adquiridas por los consumidores (indicadas por unidades) en el “eje X” (horizontal). Esta curva de la oferta y la demanda normalmente tiende a seguir el trazado de la curva de la normalidad de Gauss—llamada “curva de la campana” por su forma—y el punto más elevado de esa curva, marca el punto en el cual la ganancia marginal de quienes ofrecen productos y servicios es idéntica en valor al costo marginal de quienes adquieren esos productos y servicios. La primera derivativa de la curva de la oferta y la demanda (∫ d/dx) arroja como resultado el valor del ápice de esa curva; lo que en cristiano quiere decir, que a partir de ese punto comienzan a decrecer las ganancias marginales y a aumentar los costos marginales, es decir, se observa un descenso, tanto de la oferta, como de la demanda.

Un ejemplo real actual es ofrecido por el costo del dólar estadounidense en Venezuela: cada vez que el gobierno ofrece bonos denominados en dólares estadounidenses, la demanda supera a la oferta, sin importar al precio de dichos bonos—es decir, los consumidores son atraídos por lo que consideran “un precio bajo” que les produce un muy bajo costo marginal—lo que es corroborado por el “alto precio” que están dispuestos a pagar en el llamado “mercado permuta” (paralelo y / o “negro”) que en noviembre de 2007, ya más que triplica (Bs. 6.500,oo por dólar), el precio oficial del dólar controlado por el gobierno (Bs. 2.150,oo por dólar).

También se observa este comportamiento de la economía descrito por la curva de la oferta y la demanda, en lo que está ocurriendo con los productos actualmente escasos en el mercado venezolano (azúcar, leche, caraotas negras, etc.), que—gracias a la corrupción de funcionarios públicos; y a la avaricia de los oportunistas—provoca que esos productos no se consigan ni en la red MERCAL ni en los expendios privados, a los precios regulados por el gobierno, pero abunden en los puestos buhoneriles a precios más altos que los regulados: los buhoneros pueden percibir una ganancia marginal al vender los productos a un precio más alto que el regulado; porque los consumidores consideran que es inevitable y preferible absorber el adicional costo marginal de estos productos más caros, que quedarse sin el producto y poner en riesgo la nutrición y la salud de su grupo familiar.

Una elevada demanda por bienes y servicios es una evidencia de que existe dinero suficiente en las manos de los consumidores—y cuando esa elevada demanda es satisfecha por una elevada oferta—la economía se fortalece y todos se benefician: tanto quienes ofrecen bienes y servicios en el mercado, como quienes los consumen. Cuando una elevada demanda no es satisfecha por una correspondiente oferta elevada, se producen diversas reacciones en el mercado: se incentiva a invertir en la producción y / o importación de las adicionales cantidades de los productos y servicios que están siendo demandados; y también se produce una escasez que incentiva a la inflación y al contrabando. Si una demanda elevada insatisfecha es atendida invirtiendo para producir mayores cantidades de los bienes y servicios demandados, esto crea puestos de trabajo adicionales, lo que a su vez aumenta la cantidad de dinero en las manos de los consumidores y continúa aumentando la demanda por bienes y servicios—lográndose la creación de un círculo virtuoso que los economistas llaman “crecimiento de la economía”. Si se desestimula la inversión mediante la creación de impuestos, la regulación oficial de los precios, y la inseguridad jurídica sobre las propiedades privadas de los inversionistas; se producirá escasez, inflación, contrabando; y otros males, creando círculos viciosos que los economistas llaman “estancamiento o decrecimiento de la economía”, depresión y otros males adicionales. Por ello en vez de hablar de “consumismo” como hablan los comunistas que no saben de economía, debemos hablar de incrementos en la oferta y de estímulos a la inversión y al consumo de todo tipo de bienes y servicios, que es el normal y deseado comportamiento de toda economía saludable.

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