Economía

Derechos de propiedad y desarrollo

(%=Image(4566090,»L»)%)

Nueva Delhi (AIPE)- En muchos países, hablar de las tierras genera sentimientos encontrados, pero la tierra es también el más básico de los activos económicos. Por lo tanto, la manera como se protegen los derechos sobre las tierras, los derechos de propiedad, nos indica la salud económica del país.

En un reciente viaje a Brasil, me sorprendieron las intensas emociones que produce el tema de la propiedad de las tierras, como también el acceso a ellas por parte de los pobres y noté importantes paralelos y contrastes con lo que sucede en China y la India.

En los tres países se palpa gran potencial de crecimiento. Por más de una generación se habla que Brasil es el país del futuro. El auge de China en los últimos 20 años es impresionante y el futuro prometedor de la India llama la atención en la última década. Pero si consideramos el conjunto de estos tres países, detectamos una guía para el crecimiento económico y la prosperidad. Al mismo tiempo, detectamos debilidades fundamentales en los tres países que podrían dañar su futuro.

Brasil se ha establecido como una superpotencia agrícola, a pesar de que el aporte de la agricultura ha decaído a 8 ó 9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Sin embargo, Brasil es actualmente uno de los grandes productores de ganado, café, algodón, naranjas, caña de azúcar, etc. Brasil también es uno de los pocos países que quedan donde las tierras agrícolas y ganaderas siguen aumentando. Se estima en más de un millón de hectáreas las tierras vírgenes convertidas anualmente en tierras agrícolas. El aumento de la productividad del sector también se refleja en que no más del 16 por ciento de los trabajadores brasileños se dedican a la agricultura.

Pero está presente un grave y amenazante problema: los millones de brasileños “sin tierra” que están siendo organizados para conseguir que les repartan tierras agrícolas demuestran, no los problemas de producción agrícola a gran escala, sino los cuellos de botella que están retrasando la transición del Brasil del subdesarrollo a convertirse en una economía desarrollada.

En las economías desarrolladas, la productividad agrícola es alta por el acceso a modernas tecnologías, fuentes de financiamiento y buena administración. Por ello, la demanda por tierras agrícolas adicionales decae, mientras que la calidad del ambiente en las zonas campestres sigue mejorando.

Estados Unidos, por ejemplo, es el mayor productor agrícola del mundo, aunque la agricultura representa apenas el 1 por ciento del PIB y 1 por ciento del empleo. Pero fue el ambiente económico lo que primero permitió el gran crecimiento agrícola y, posteriormente, la masiva transferencia de mano de obra del campo a las industrias y, posteriormente, a los servicios. Ha sido esa transición la que confronta barreras y dificultades en Brasil, China y la India.

Aunque Brasil se sobrepuso al caos macroeconómico de los años 70 y 80, el ambiente regulador no es conducente a un crecimiento sostenido del sector no agrícola, razón por la cual no aumenta el empleo ni el desarrollo empresarial. Las leyes laborales tampoco han ayudado y nunca había visto en ninguna economía importante que la policía se declarara en huelga, como ocurrió en abril en Brasil.

Es ese mismo estancamiento del sector no agrícola lo que empuja a tantos brasileños a tratar de ganarse la vida en el campo. Pero el liderazgo político, en lugar de facilitar y promover la transición del campo a las industrias, trata de mantener a la gente en el campo, con planes de ayuda a granjas familiares y en la redistribución de tierras.

Las violaciones al derecho de propiedad con la expropiación de tierras no solamente debilitan el imperio de la ley, una de las bases fundamentales de las sociedades libres modernas, sino que además es la manera de atrapar a pobres desventurados en un sector agrícola muy competitivo. Por una parte, muchos de estos supuestos beneficiarios no lograrán sobrevivir y más bien necesitan entrenamiento para emigrar del campo a las ciudades. Y las violaciones a la propiedad debilitan al sector agrícola.

Los derechos de propiedad no son un lujo de los ricos. Los ricos, en casi todas partes, se las ingenian para proteger su propiedad, utilizando la ley o comprando protección al margen de la ley. Pero la protección de la propiedad es algo indispensable para los pobres porque de otra manera no podrán ahorrar ni hacer el mejor uso de sus pequeños activos.

Regulaciones excesivas, restricciones al mercado y recortes de la libertad individual son violaciones al derecho de propiedad y toda futura prosperidad depende del debido respeto a esos derechos.
___* Director del Instituto Libertad, India.

©

Fundado hace 25 años, Analitica.com es el primer medio digital creado en Venezuela. Tu aporte voluntario es fundamental para que continuemos creciendo e informando. ¡Contamos contigo!
Contribuir

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba