Economía

Después del terror dónde va la economía

La monstruosidad del ataque terrorista en USA, un hecho inédito, ha creado un manto de incertidumbre respecto de las inversiones y el ahorro que mucha gente tiene en el mercado financiero americano, mercado considerado como él más seguro del mundo. No se dispone de evidencia histórica para proyectar los efectos que sobre esos mercados pueda producir un ataque terrorista como el ocurrido. Aunque el efecto real parece imperceptible, queda por conocer el impacto psicológico producido por la tragedia y la reacción de los mercados frente a este tipo de variables extraeconómicas.

En principio, vale conocer que desde hace meses, la economía americana ha venido disminuyendo su crecimiento, fenómeno que ya se reflejaba globalmente en Asia y Europa. De hecho, las continuas reducciones en las tasas de interés no han estado destinadas a expandir la inversión y el consumo, sino más bien a evitar una recesión intensa y prolongada.

Pese a que un ataque terrorista, de las magnitudes como el ocurrido -en el corazón financiero del mundo- en un entorno recesivo pueda crear un espectro de expectativas negativas, no hay razones económicas reales para que se imponga un impacto económico negativo simétrico, aunque algunos sectores si sufrirán contracción económica considerable. Particularmente los seguros, la aviación y sectores conexos, como turismo, cuya actividad económica se contraerá como consecuencia directa del ataque terrorista.

(%=Image(6683822,»L»)%) Los mercados financieros sentirán el impacto en la banca y seguros por destrucción de activos (capital), a lo cual podría sumarse la reacción inicial de inversionistas quienes basarían sus preferencias por bonos públicos y privados en lugar de capital accionario. Las tasas de interés caerán nuevamente para atenuar el impacto negativo en el mercado accionario y evitar que la recesión esperada antes del acto terrorista se acentúe, buscando un equilibrio mas apropiado respecto de los fundamentales de la economía americana.

Al mismo tiempo, podrían emerger atenuantes en virtud de cierta expansión del gasto motivada por la escalada armamentista que produciría la «guerra contra el terrorismo». Optimistas ˆKrugman- apuestan a un fenómeno keynesiano de siglo XXI de la mano de la expansión del gasto público para la reconstrucción y compras de armas, lo cual podría más bien tener repercusiones inflacionarias. Afortunadamente la gente ha aprendido los peligros del recipe keynesiano. Más allá de ese deseo keynesiano, se opone un entorno de pesimismo racional que ya existía ante de los hechos de terror conocidos.

La economía mundial puede sufrir otros efectos asociados a sanciones de tipo económico que probablemente enfrentaran aquellos países que de uno y otro modo mantienen lazos con el terrorismo; no hay duda que el armamento a utilizar en esta «guerra contra el terrorismo» incluye las de tipo económico.

En general, si el marco recesivo global se agudiza, en el mediano plazo caerán los precios de las materias primas, particularmente el petróleo. Estos recibirán además el impulso de una mayor producción por parte de los aliados de USA en el Medio Oriente y en América Latina (incluida Venezuela) medidas éstas que pueden contrarrestar el efecto recesivo producido por los altos precios en meses pasados. Dos enemigos de distinto ropaje podrían ser causa de mayores perturbaciones económicas: el terrorismo y la recesión, aunque en el horizonte el fenomeno de la deflación se desplaza; en ambos casos un escenario negativo para Venezuela.

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