Economía

Dinero versus Trueque

Una de las extraordinarias características del ser humano es que constituye una especie que por ser social y poseer habla, escritura y memoria desarrolla una curva de aprendizaje colectiva. Lo anterior, lo beneficia de conquistas cognoscitivas y le ahorra dolorosos y costosos experimentos que en el pasado han demostrado su ineficiencia hasta el cansancio.

Es así, como la sociedad moderna ha podido atesorar dentro de sus instituciones formales e informales ciertas reglas y artilugios que facilitan tanto la vida en sociedad como las actividades cotidianas y las comerciales entre los individuos, a saber: la propiedad privada, el mercado, el dinero, dejar salir antes de entrar en el Metro, no hablar al mismo tiempo, etc.

Uno de estos artilugios creados por el ser humano a lo largo del devenir del tiempo y que constituye una institución económica que facilitan, potencian e imprimen dinamismo a las actividades económicas y comerciales, es el dinero.

A finales de los ochenta del siglo XX, existía la destacable unanimidad entre economistas sobre el hecho de que el dinero constituía un artilugio de extraordinario provecho por parte de la sociedad, toda vez que permitía darle profundidad a las relaciones económicas y comerciales, acelerando la velocidad de las transacciones e incrementando el bienestar de la sociedad. Aun así, no existía un cuerpo teórico completo que explicara porqué y cómo aparecía el dinero en la sociedad. Sin bien, cigarrillos, ganado, perlas, oro, plata, aceite de oliva, cueros, etc., han constituido medios de pago y medios de cambio a lo largo de la historia de la sociedad, solo había podido caracterizarse al dinero, pero nunca terminar de convencer sobre su indefectibilidad.

Hasta entonces, lo que se tenía bastante claro era que el dinero debía poseer ciertas cualidades y características que le imprimían aceptabilidad y racionalidad como dinero. Estas características que definen a un objeto como dinero son que debe funcionar como: medio de cambio, como unidad de cuenta, como depósito de valor y como patrón de pagos (lo que reviste al dinero de aceptabilidad).

Aun así, a partir de finales de los ochenta aparecieron importantes aportes alrededor del tema de la importancia y la endogeneidad del dinero. Economistas como Nobuhiro Kiyotaki y Randall Wright (1989) irrumpieron con un modelo simple que demostraba como emergía de un grueso de bienes, uno de ellos como medio de cambio y unidad de cuenta y finalmente como dinero. Porque si existe algo “endógeno” en este mundo, es el dinero (fiduciario o no).

Así las cosas, pretender inculcar o incluso decretar que de ahora en adelante la sociedad y las relaciones comerciales que se producen en su seno, deberían funcionar a través del trueque y no a través del dinero, porque este último es malo, capitalista y satánico, resulta irresponsable e ingenuo.

Irresponsable, porque condena a la sociedad a retroceder, haciendo tremendamente ineficiente a las relaciones comerciales, e ingenuo porque muy a pesar de quienes deliran con la idea, emergerá un bien u objeto como medio de cambio o como dinero.

Una propuesta como esta, de usar el trueque y no el dinero en adelante, estará bien plantearla en el Museo de los Niños, ya que los infantes podrían darse cuenta de cuan ineficiente resulta tan disparatada propuesta.

Economista.

Master en Economía Industrial.

Especialización en el Sector Energía.

Especialización en el Sector Telecomunicaciones.

Especialización en el Sector Transporte.

Especialización en el Sector Farmacia.

Universidad Carlos III de Madrid.

[email protected]

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