Economía

Ecuador: dolarización frena la debacle económica

(AIPE) El 9 de septiembre, el Ecuador completó el proceso de adopción del dólar como su moneda, pese a los vaticinios pesimistas de muchos economistas nacionales y expertos internacionales. Han transcurrido 9 meses desde que el entonces presidente Jamil Mahuad anunció la dolarización oficial del Ecuador, no como resultado de una decisión con fundamentos económicos para superar la terrible crisis, sino en su desesperación por mantenerse en el poder. Mahuad había congelado los depósitos bancarios, estaba en mora con los acreedores internacionales, el sucre había perdido dos terceras partes de su valor y la economía se había contraído en 7%.

Ya hoy se vislumbran resultados positivos, con una lenta recuperación de la economía y de la confianza de los ciudadanos. Se estima que alrededor de 600 millones de dólares han ingresado al sistema bancario por concepto de préstamos internacionales, de los altos precios del petróleo y dinero de los ecuatorianos que antes estaban guardados en los colchones.

El anuncio de la dolarización oficial fue suficiente para estabilizar el mercado cambiario a la tasa de 25.000 sucres por un dólar y reducir la tasa de interés interbancaria del 200% al 20%. El dólar se ha mantenido a ese nivel a pesar de dos cambios de gobierno -el triunvirato que derribó al Sr. Mahuad y el actual gobierno del ex vicepresidente Noboa-, continuas huelgas, la desastrosa situación de la banca -el 70% de los bancos está en poder del estado- y la crisis política.

El actual levantamiento indígena, apoyado por agrupaciones políticas de izquierda, ha planteado demandas que atentan contra la estabilidad institucional del país, tales como la revocatoria del mandato de los diputados, la reestructuración de la función judicial, dejar sin efecto la dolarización y derogar la ley recientemente aprobada para la promoción de la inversión. Estas demandas no han logrado el apoyo de la ciudadanía que está cansada de la manipulación política y porque se comienzan a ver los beneficios de la estabilidad monetaria en el aumento del empleo y de la actividad empresarial.

La implantación de la dolarización muestra resultados alentadores, con una perspectiva de crecimiento económico de 1,3% para este año, crecimiento del empleo, reducción de la tasa de inflación y de las tasas de interés. La dolarización, al eliminar la inflación, permitirá a los ecuatorianos ahorrar y planificar a largo plazo. El gobierno ya no puede manejar la política monetaria y financiar el gasto imprimiendo billetes. Ahora, para financiar gastos excesivos, el gobierno tendría que aumentar los impuestos o endeudarse más y convencer al electorado que eso es necesario.

La dolarización es un excelente primer paso que resuelve los problemas monetarios, pero no es condición suficiente para lograr crecimiento económico. El gobierno del presidente Gustavo Noboa ha logrado ya algunas reformas que apuntan a la consolidación de la dolarización y atraen la inversión privada, particularmente la extranjera, en forma competitiva en los sectores de energía y minas que habían estado en manos del gobierno o de monopolios privados. Se ha flexibilizado la ley del trabajo. La renegociación de la deuda externa marcha por buen camino y ello aliviará el presupuesto fiscal en esta etapa de transición.

Sin embargo, se necesitan otras medidas de índole fiscal como es una reforma tributaria que incentive el esfuerzo productivo, la inversión y la actividad empresarial. Como dice el experto en tributación Alan Reynolds, un sistema tributario eficiente aumenta los ingresos con el menor daño posible al desarrollo económico. Con un sistema así, los ingresos por impuestos crecen naturalmente a medida que la economía se expande. Sin embargo, el gobierno ecuatoriano aún sigue las prescripciones equivocadas del Fondo Monetario Internacional que recomiendan aumentos de los impuestos para aumentar los ingresos del fisco.

Por otra parte, el país anhela el nuevo capital y el impulso de la confianza que traería la integración con la banca extranjera como ocurre en Panamá, pero la inestabilidad política y el exceso intervencionista del estado crean gran incertidumbre y desalientan las inversiones.

A pesar de la fragilidad política y económica, el Ecuador ha demostrado que la dolarización puede implementarse aun en condiciones extremadamente desfavorables, con un sistema bancario en quiebra, con una inflación galopante y una grave crisis política. Los beneficios que ha traído la dolarización al Ecuador son testimonio del poder de una moneda con valor, dejando sorprendidos a los críticos y a los expertos que proclamaban que la dolarización no funcionaría en el Ecuador porque el país carece de varias «condiciones previas necesarias», como un sistema bancario sólido y un equilibrio fiscal.

* Directora del Instituto Ecuatoriano de Economía Política.

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