Economía

El bajo salario docente: un factor en contra para el retorno a clases presencial

La crisis salarial en el sector educativo ha sido una constante en Venezuela, pero desde hace unos cinco años, la situación se agravó –y mucho más- en el último año con el contexto de la pandemia por el coronavirus que además se le sumó la dolarización de facto en todo el territorio nacional.

Desde hace casi un año  que entró en vigencia el decreto de cuarentena por la emergencia sanitaria mundial, el salario de los docentes pasó al olvido por parte del Estado, pero sí les multiplicó el trabajo para llevar a cabo desde casa.

Durante la gestión del actual ministro de Educación, Aristóbulo Istúriz, el clamor de un aumento salarial no ha sido escuchado. Protestas antes y durante la pandemia, así como también ‘tuitazos’, han sido omitidos por quienes tienen la responsabilidad de brindar a los ciudadanos, en este caso, al personal docente y administrativo, un ingreso salarial digno que cubra sus necesidades y les permita vivir con dignidad.

Analítica.com conversó en exclusiva con varios profesores activos y jubilados acerca de cómo enfrentan la realidad que les ha tocado vivir en los últimos 11 meses.

Ricardo Ríos es profesor de la Escuela de Matemáticas y Consejero Universitario de la Universidad Central de Venezuela y califica el tema salarial de los profesores como «calamitosa y miserable», puesto que, un docente no alcanza a ganar ni cuatro dólares mensuales. «No tenemos para pagar el pasaje para ir a dar clases», dice.

Cuenta que en los casos de las facultades de Odontología, Medicina, Derecho y Economía, el grueso de los docentes son a dedicación parcial, es decir, su fuente de ingreso no es su salario. Caso contrario sucede con el personal de la facultad de Ciencias en donde el personal sí es a dedicación exclusiva y el nivel de sobrevivencia es «atroz».

Merlin Noguera es una docente con 23 años de ejercicio. Ha dado clases en colegios privados y públicos en la ciudad donde reside: Valencia, estado Carabobo. Confiesa que en todo el tiempo de experiencia jamás había vivido «semejante crisis educativa» porque aunque nunca los docentes habían sido bien remunerados, los antiguos salarios les permitían cierta calidad de vida: alimentarse, ahorrar, viajar, arreglar la casa, comprar los útiles escolares de sus hijos, vestido, calzado, de «darnos uno que otro gustico» y agrega que lo que viven actualmente es «discriminante y ofensivo».

Ella gana 2,2 dólares mensuales, pero el promedio docente en su colegio no supera los 2 dólares mensuales y asegura que la finalidad del Estado venezolano es llevar a la educación a un colapso definitivo. «Así no se puede trabajar», dice.

El sociólogo de la UCV, profesor Erly Ruiz califica como «complejo» el salario docente y que en el caso de esta casa de estudios si bien hay profesores contratados y de planta, el ingreso mensual no supera los cuatro dólares al menos para los que son instructores, mientras que los titulares podrían cobrar un poco más: 13 dólares. «Esta es una situación crítica en cuanto a la remuneración económica por los servicios que se prestan», apunta.

Los docentes se rebuscan con otras actividades

Ríos señala que muchos profesores se han dado a la tarea de resolver sus ingresos mensuales ofreciendo asesoría, clases particulares y hasta reparto a domicilio (lo que se conoce como el delivery), aunque confiesa que algunos profesores han muerto de hambre. «Muchos viven de los hijos y de las remesas que les envían desde el extranjero y más en este contexto de emergencia sanitaria de coronavirus», apunta.

Noguera también indica que los profesores de su entorno también están haciendo «cualquier cosa alternativa de educación». Uno de ellos trabaja como vigilante nocturno en una empresa, mientras que otros se han dedicado a la repostería, manicure, pedicure y clases particulares porque «al fin y al cabo esta situación de este sistema a distancia por WhatsApp esto no está funcionando y no es un secreto. Hay mamás preocupadas buscando alternativas y quienes la estamos brindando somos nosotros mismos los docentes que de una u otra forma estamos paliando un poquito esta situación. Lo preocupante de todo esto es que cuando el Ministerio de Educación nos mande  a incorporarnos ahí es donde va a venir la renuncia masiva», asegura.

El sociólogo cuenta que también es músico de profesión y le ha ayudado a sopesar el ingreso mensual. Señala que las otras profesiones de las ciencias duras como Odontología y Nutrición, pueden contar con mayor proyección por las consultas particulares pero piensa que todo esto depende de los profesores y de su relación con el entorno digital. «Hay profesores que vivían de su sueldo y ahora están en una situación muy crítica. Mientras que otros han muerto por inanición y otros por falta de medicinas», asegura.

Pero la situación no solamente ha sido cuesta arriba para los docentes y estudiantes, sino también para los padres. Misle González, madre un menor que estudia cuarto grado de primaria, considera que uno de los factores que tanto ella como su hijo han tenido en contra ha sido la falta de Internet porque se les va la luz constantemente en la zona donde residen en Cagua, estado Aragua.

No obstante, considera que aunque los representantes tienen un grupo en la plataforma WhastApp donde se acompañan, cree que los maestros e instituciones educativas deberían ponerse en el lugar de los padres que no tienen cuatro o cinco horas para sentarse al lado de los muchachos por la excesiva cantidad de tareas que les mandan.

González tiene a su pequeño en un colegio privado y si bien no se opone al pago de la mensualidad porque hay costos de mantenimiento que asumir, piensa que se deberían reducir algunos montos porque a fin de cuentas «no es lo mismo el uso y disfrute de las instalaciones educativas que estar en casa».

Las condiciones no están dadas para el regreso a clases presencial

El profesor Ríos asegura que toda esta situación los agarró de sorpresa, como a todos. Sin embargo, considera que no están las condiciones adecuadas para un retorno presencial a los salones como lo propuso hace días Nicolás Maduro sobre un posible regreso a las instituciones educativas en todos los niveles a partir del mes de marzo. «No hay una política de desinfección de las aulas de clase, laboratorios, sitios de trabajo, no hay mascarillas. Si antes no había plata para tiza, menos para mascarillas, jabón y papel. Solo contamos con la bendición del Señor y el manto de la Divina Pastora», dijo.

El titular de la cátedra de Matemáticas considera que para el regreso a clases debe haber una vacunación masiva y garantías de medidas de bioseguridad, pasaje y alimentación para los docentes. «El problema de fondo con y sin coronavirus, es el salario actual, ese esquema es inviable y con en esa situación nos cayó encima la desgracia del covid19  deba haber una solución inmediata a mediano plazo», puntualizó.

Para Noguera, las condiciones no están dadas para que los niños y docentes se incorporen a una actividad presencial y ante eso toma en cuenta un recurso fundamental que escasea en todo el país: el agua, tan importante para el lavado de manos. «Es imposible encerrarse en un espacio con cierta cantidad de niños a diario, sin ventilación y sin agua. ¿Cómo se controla que un niño mantenga la distancia entre sus compañeros y el docente? No están dadas las condiciones para asistir a los colegios, aparte del salario que tenemos. Si el Ministerio no nos da un aumento acorde con la realidad del país y sin las medidas de bioseguridad, es imposible regresar a clases. Al menos yo no regreso a la institución con estas condiciones», puntualizó.

El profesor Ruiz asegura que la pandemia ha favorecido al Ejecutivo y a su equipo para continuar con « la labor erosiva de las instituciones educativas. Con el problema salarial no veo el retorno como algo factible», dice y añade que también hay un problema de infraestructura, en el caso de la UCV hay edificios que «se están cayendo» y en su departamento de Sociología han sido víctimas de robo y se han visto en la necesidad de traer herramientas desde sus casas para procurar un poco de seguridad en las cerraduras del lugar de trabajo.

González observa con miedo el llamado del retorno a las escuelas de manera presencial. Su hijo tiene antecedentes de neumonía y por esa razón, el cuidado que le procura es mayor. «Todos sabemos que los niños son de bastante contacto y no imagino la situación en un salón de al menos 38-40 niños o una cantidad superior jugando en un parque o en el colegio, independientemente de que tengan sus mascarillas y medidas de bioseguridad. Me parece un riesgo enviarlo teniendo en cuenta los costos del tratamiento del covid», expresó para Analítica.com.

Uno de los movimientos educativos con casi 66 años de ininterrumpida labor también ha sido arropada por las dificultades de salarios para su personal docente y administrativo: Fe y Alegría.

Yameli Martínez, educadora con más de 25 años en ejercicio en Fe y Alegría, asegura que lo que gana un docente no le alcanza para comprar siquiera un producto de la cesta básica.

«Soy docente V, con postgrado y experiencia por haber pasado por diferentes niveles de la educación: docente de aula, bibliotecaria, coordinadora, subdirectora, directora de escuela, directora zonal y ahora coordinadora nacional, también he dado clases en educación superior» con todo esto Yameli percibe máximo 8 millones de bolívares mensuales y eso porque su horario es a tiempo completo, mientras que un docente de aula gana máximo dos millones de bolívares en una quincena.

Con respecto a «matar tigres» como se conoce en el argot popular al hecho de buscar ingresos adicionales, Martínez conoce de colegas que trabajan hasta en tres lugares diferentes para «más o menos cobrar alguito». Algunos se han dedicado a la economía informal a través de la venta de helados, tequeños, cotillones y comidas para vender; mientras que otros se apoyan con las remesas que les envían sus familiares desde el exterior.

La docente cuenta que Fe y Alegría se ha sabido organizar durante este contexto de la pandemia tanto para personal docente como para la elaboración de campañas para la adquisición de equipos que a su vez permitan sustentar la educación a distancia, así como también que los profesores puedan asistir –en las medidas de sus posibilidades, asistir a los colegios para el uso de otras herramientas de trabajo. Además, la organización ha contado con el apoyo de algunas organizaciones de carácter internacional para la dotación de gel, alcohol, mascarillas y lavamanos en algunos centros educativos. Sin embargo, esto no exime al Estado acerca de su responsabilidad para que haga lo propio con todas las instituciones educativas del país.

«El retorno a clases es un riesgo para los estudiantes y docentes. Los niños van a querer jugar, tocarse, intercambiarse tapabocas. Sin embargo, nos tocará hacer la campaña para que los niños aprendan a vivir bajo esa nueva normalidad. Además, hay docentes en las regiones del interior que viven a dos o tres horas del colegio, ¿Quién hace la inversión para que ese docente asista todos los días a la escuela¿ ¿Cómo lo paga?», se pregunta Martínez.

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2 comentarios

  1. Antes de 1999: Éramos un país petrolero, hoy no tenemos ni gas doméstico para cocinar ni gasolina para que funcionen los vehículos. Teníamos una eficiente generación de electricidad con las plantas hidroeléctricas como las de Guayana, y las termoeléctricas en el resto del país, hoy sufrimos cortes diarios y revolucionarios de la electricidad, por sectores pero en todo el territorio nacional. Nuestra población superaba los 28 millones, hoy más de 5 millones han sido forzados a irse al exterior para sobrevivir. Nuestra variada economía fue desvalijada y destruída, ahora tenemos precios dolarizados y salarios africanizados. Y para colmo en los procesos electorales el permanente y descarado fraude de la minoría castrochavista siempre los pone a ganar y la crisis se profundiza. http://www.analitica.com/opinion/de-caraqueno-a-barquisimetido/

    1. Entiendo el clamor de nuestros colegas y lo apoyo… estuve leyendo el artículo y observe que una colega expresó que los niños querrán jugar, intercambiar los tapabocas… pues le diré pura excusa… ya que atiendo a mis niños en las orientaciones pedagógicas y miren hacen caso a las indicaciones sobre las medidas de prevención contra el covid y no se quitan el tapaboca y se mantiene alejados unos del otro, están pendientes de que nadie se quiten el tapaboca… y tengo evidencias que avala lo que digo. Son los niños los mejores ejemplos que los propios adultos.

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