Economía

El colapso de la luz (eléctrica)

Cuando la Electricidad de Caracas (EDC) fue estatizada por el régimen de Chávez a comienzos del 2007 –luego, por cierto, de que ese mismo régimen hubiera estimulado su venta a un consorcio extranjero en 1999–, un buen amigo que tiene la doble sabiduría de la experiencia y la intuición, me recomendó que comprara una «planta eléctrica» porque, según él, los apagones se volverían tan cotidianos en Caracas como el tráfico y los atracos.

No le hice caso, entre otras razones, por el costo de las susodichas plantas, que hoy, además, deben haber pasado la barrera de lo galáctico. Y casi no queda otro remedio que el inútil arrepentimiento, porque el flujo eléctrico se ha convertido en algo tan accidentado como la conexión de Internet, o el servicio telefónico, o la recolección de basura.

Por donde vivo en el municipio baruteño, la luz se está yendo casi todas las semanas. A veces por apenas minutos. Pero ya se ha hecho normal que se vaya por largas horas, de pronto a partir del mediodía e incluso al atardecer y hasta ya bien entrada la noche. Las recepcionistas de la EDC quizá me reconozcan la voz: «señorita, por favor, se volvió a ir la luz en el sector tal, calle tal… tenga la bondad de comunicar la novedad (será la «otredad») al servicio técnico…»

Menos mal que un familiar colocó un aparatico que más o menos salvaguarda la computadora de esos cortes. Pero mi antiguo DVD no demoró mucho en volverse ñoña, y en el taller que lo llevé para ver si era reparable, me dijeron con cierta piedad que nada se podía hacer salvo comprar uno nuevo. Lo que hice, desde luego, con el respectivo dispositivo anti-apagón, a ver si se salva. Y mejor no hablo de la televisión, el mini-componente, la nevera, la secadora y la lavadora….

Damian Pratt, un acucioso periodista que trabaja en su Guayana adoptiva, ha publicado una serie de reportajes en los que explica con pelos y señales lo que está pasando con la bendita luz eléctrica.

No se ha inaugurado ninguna línea importante de interconexión desde finales de los años 90; ha sido intensamente politizada la gran empresa productora y generadora de energía eléctrica, Edelca; el gobierno bolivarista se ha asociado con Bielorrusia para el mantenimiento y «modernización» del sector eléctrico; una serie de militares sin la debida preparación especializada se vienen rotando en los puestos de dirección y operación del sistema eléctrico; y así otros factores por el mismo estilo de improvisación e irresponsabilidad que caracterizan el proceder de la llamada revolución roja-rojita.

¿A dónde vamos a llegar? Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero por el camino que andamos sólo se llega al abismo. Y la verdad verdadera es que el régimen de Chávez ha demostrado –al contrario de lo que muchos piensan y dicen– cuán fuerte era la estructura de Venezuela. Porque hay que ver lo que ha sido la demencia destructiva de esos años y, sin embargo, todavía existe un país en pie que resiste la andanada de desmanes.

Mientras tanto, veré cómo hago para conseguir al menos una plantica de gasoil para evitar el colapso definitivo de la luz, eléctrica.

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