Economía

El costo económico de hacer default

Por Basil Bellorin
@Rendivalores

El endeudamiento es algo bastante común en las sociedades, personas naturales, empresas pequeñas, conglomerados y hasta los gobiernos presentan endeudamientos en diferentes niveles.

En este sentido, mientras mayor sea el monto que se ha pedido prestado y peor las condiciones financieras de la entidad que debe cumplir con el pago de la deuda, mayor es la probabilidad de caer en lo que se conoce como default.

El default tiene distintas definiciones dependiendo del ámbito en el que sea usado, en el área de finanzas se conoce con ese término al incumplimiento de las obligaciones de pago por parte de una persona o institución al prestamista correspondiente, ya sea por falta de liquidez o porque el prestatario no tiene la voluntad de pagar.

La probabilidad de default está determinada por las calificadoras de riesgo como lo son Standard & Poor’s, Fitch y Moody’s y por lo tanto son un buen indicativo del riesgo que conllevaría invertir en las emisiones de deudas realizadas por la institución correspondiente. Los bonos son una de las formas más comunes de endeudamiento que utilizan los gobiernos para financiarse, o en su defecto, algún tipo de préstamo.

La calificación colocada por las agencias crediticias es determinada por el historial de pagos, la relación entre bienes y deudas, y la situación política del país para el caso de los gobiernos. De esta forma, los inversionistas pueden determinar si la tasa de retorno que se está ofreciendo por adquirir la deuda, va de acuerdo al riesgo que trae hacerse con ella.

Los gobiernos hacen lo posible para no caer en default ya que las consecuencias de hacer esto pueden ser muy graves. La consecuencia principal es el menor acceso a los mercados de deudas (se les haría más complicado conseguir dinero prestado), debido a que los inversionistas pierden la confianza en el gobierno al mancharse su historial crediticio, puesto que hay probabilidades al no haber pagado antes que vuelva a ocurrir.

Esto trae un costo económico importante para la nación ya que ahora los inversionistas exigirán que las nuevas emisiones de deuda paguen un rendimiento más elevado o que se les ofrezca un descuento importante en el precio de los bonos. Todo esto para compensar el mayor riesgo al que se están enfrentando por un posible segundo default.

Hay escenarios (sobre todo con los gobiernos) donde es más probable que al caer en default, el acreedor y el gobierno que no cumplió con el compromiso negocien nuevamente el tipo de interés que se tendrá que pagar, así como el vencimiento del préstamos y, si hay cuotas periódicas a pagar, el monto de las mismas.

Grecia es un buen ejemplo reciente de esto, en 2015 su gobierno no cumplió con la deuda de 1,61 millardos de euros que tenía contraída con el Fondo Monetario Internacional, se procedió entonces a renegociar los términos del préstamo y, por lo tanto, a reestructurar la deuda.

Los gobiernos saben que el costo de hacer default es grande, por lo que intentarán no caer en esa situación como es el caso de Venezuela, donde a pesar de encontrarse en una situación política y económica bastante difícil, el gobierno sigue cumpliendo con sus compromisos de deudas.

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