Economía

El dilema de los biocombustibles

Esta planteado a nivel mundial el dilema del uso de biocombustibles como elementos generadores de energía y que permitan sustituir al petróleo y sus derivados, con el fin de evitar la emisión a la atmósfera de gases contaminantes, que son en buena parte responsables del calentamiento global, que de acuerdo a las previsiones futuras así como también de acuerdo con algunos hechos presentes, como es el caso del deshielo de los casquetes polares y los anormales comportamientos actuales del clima, pueden presentarse graves daños para la vida en la tierra, causados precisamente por estos gases contaminantes.

Por biocombustibles se entiende, según lo definen los expertos, aquellos combustibles de origen biológico, definición que incluye al petróleo, pues procede de restos de seres que vivieron hace millones de años. Pero a estos efectos, entendemos como biocombustible a un combustible de origen biológico obtenido de manera renovable a partir de restos orgánicos. Estos combustibles, al ser obtenidos de recursos naturales renovables, permiten conservar el recurso en forma permanente, desde luego siempre que se aprovechen con racionalidad, teniendo además la ventaja que desde el punto de vista ecológico, es un sistema respetuoso del ambiente, pues en su combustión no hay un aumento de esos gases contaminantes, también llamados gases de efecto invernadero.

Sin embargo muchos de los que defienden con pasión la protección del ambiente y el aprovechamiento racional de los bienes de la naturaleza consideran, con gran parte de razón que destinar recursos naturales, todos ellos alimenticios, para la producción de biocombustibles como el etanol, tendría como consecuencia el reducir la cantidad de alimentos necesarios para cubrir las necesidades más elementales de la población en cuanto a su sustento básico, más aún en este momento, cuando es comprobada la disminución alimentos esenciales como granos y cereales, ya que alimentos para la dieta nutricional de la mayoría de países, tales como maíz, trigo y soya, han tenido una gran demanda en los países de mayor población, como ocurre con los países asiáticos y también porque según algunos, han sido usados estos alimentos para la producción de etanol, a lo que habría que agregar las variaciones en el clima antes referidas, que han afectado las cosechas en gran parte del mundo; así como también por los terribles daños que la erosión y la mecanización puedan estarle están ocasionando al suelo.

En el caso venezolano se tomó la determinación en un momento de desarrollar este tipo de combustibles amigables con el ambiente, para lo cual se informó que el gobierno ya tenía adelantados algunos acuerdos con la República de Cuba. Sin embargo, bastó que el presidente de Estados Unidos anunciara en su visita a Brasil un plan productor de biocombustibles, para que nuestro gobierno atacara muy duro esta política y abandonará sus proyectos con Cuba para la producción de etanol. El tema sigue vigente, pero no se puede asumir o negar sólo por razones políticas, debe tenerse también en cuenta nuestra solidaridad con esta y con las generaciones futuras, para quienes la comida actual y el ambiente futuro son fundamentales.

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