Economía

El Federal: objetivo, Globovisión

Un banco es una institución extremadamente compleja de manejar. No es el banco un simple intermediario financiero. Es más que eso.

Es básicamente una entidad que gestiona el riesgo entre tomar dinero de los depositantes y transformarlos en créditos, lo que obliga al banco a mantener la liquidez apropiada para honrar a los depositantes.

Tiene el banco un asunto delicado en sus manos: la gerencia de depósitos líquidos para convertirlos en créditos a las empresas y éstos por naturaleza son activos no líquidos. También invierten los bancos en títulos valores emitidos por los gobiernos, con lo cual aseguran disponibilidades ante eventos no previstos. Cuando existe control de cambio es difícil que los bancos puedan quebrar porque los depósitos no se destruyen con la compra de divisas sino que giran en el mismo sistema bancario entre sus instituciones.

De esta manera, es vital para los bancos conservar su base de depósitos para poder realizar préstamos y así generar los ingresos para cumplir con sus depositantes. Al retirarse depósitos de un banco éste debe entonces liquidar los activos para hacer frente a sus pasivos y ello equivale a decretar la quiebra de ese banco. Esos retiros de depósitos obligan al banco en cuestión a tener que pagar tasas más elevadas para mantener sus clientes o pedir prestado a otros bancos para conservar la liquidez. El retiro de los depósitos y la incitación al público a hacerlo fue la estrategia diseñada para acabar con el Banco Federal. Pero también otra más sutil y más perversa: degradar sus activos con provisiones que hicieron magnificar un déficit en su gestión.

Llegaron a nuestras manos sendos informes de Sudeban, donde queda evidenciada la jugada que encontró el gobierno para liquidar al Banco Federal. Pero no a ese banco. El objetivo ulterior es doblegar al canal de noticias Globovisón. Ese es el fondo del problema, lo demás es accesorio pero no por accesorio debe dejar de ser considerado porque son tan protuberantes los vicios de los citados informes que hay que evidenciarlos. El sector privado está en la esencia de la libertad de los hombres. Sector privado quiere decir iniciativas, progreso, asumir riesgo, administrar con sabiduría y crear riqueza para la sociedad, eso es lo que defendemos: el espacio de la libertad de la gente ante el poder siempre avasallador del Estado y más todavía de uno como el de Venezuela con clara vocación totalitaria. Antes de entrar al fondo del tema conviene decir que José Vicente Rangel y Mario Silva dirigieron la orquesta que regularmente entonaba el llamado a los depositantes a retirar su dinero del banco y lo hacían con la impunidad que reporta hacerse acreedores del poder, por ahora. Ello socavó la estabilidad del banco que ciertamente tenía problemas, pero manejables, en el entorno de un control de cambios que hace que los depósitos no salgan del sistema.

La medida de intervención se basó en un informe según el cual el Federal mantenía un descalce de Bs 2.526 millones entre activos liquidables y pasivos exigibles.

¿Dónde está el problema? Primero, en verdad en el retiro de los depósitos del gobierno y luego en la campaña que hizo que parte del público perdiera la confianza. Segundo, en el castigo por las provisiones. Veamos. De acuerdo con el informe en referencia emitido por Sudeban, el Federal tenía una cartera de inversiones, es decir en títulos valores por Bs. 4.068 millones. De ella, a Bs 3.196 millones se le imputó un valor cero. Es decir, carecía de valor. Entre los títulos valores declarados de valor cero, está el Hotel Cumanagoto ubicado en la ciudad de Cumaná, uno de los hoteles más importantes del oriente de Venezuela. ¿Quién en su sano juicio puede creer que ese hotel, incluido el terreno carece de valor? Pues eso lo hizo la Junta Interventora. Lo mismo que la Corporación Beta Petrol y así sucesivamente con un conjunto de empresas inmobiliarias Todavía hay más. Según la misma Sudeban, al cierre de mayo la cartera de créditos vigente del Federal era 99,4%, lo que indica que no había morosidad importante. Pero en el informe de los interventores una cartera valorada al 31 de septiembre en Bs 3.400 millones la redujeron a Bs. 1.862 millones. ¿Cómo ello fue posible? Mediante la figura de la degradación de los activos, es decir colocando provisiones por Bs. 1.537 millones para la cartera de créditos. Ahora las cosas están más claras. Los activos disminuidos con ese artificio dieron lugar al déficit, el déficit llevó a la intervención, ésta a la liquidación del banco, de allí se pasó a la toma de las acciones de lo que quedaba como activo en forma de acciones y de allí a la caza de la presa: Globovisión. Con razón el presidente Chávez cantó: venga a mí que tengo flor, significando que quería las acciones de Globovisión. Por todo lo relatado es que esto no es más que una intervención política con un argumento financiero.

Afortunadamente está circulando el informe de los interventores como testimonio de ese acto arbitrario que dejó a miles sin empleo y a otros tantos sin sus ahorros de toda la vida.

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