Economía

El mejor aliado de Hugo Chávez se llama Ben Bernanke

Quizás ni lo sepa. Posiblemente ninguno de los genios que controlan las decisiones de política económica en su gabinete tenga idea. Pero lo cierto es que mientras la Reserva Federal norteamericana continúe su política monetaria expansiva, es decir, siga reduciendo las tasas de interés en los Estados Unidos, el precio de las materias primas o commodities, como se les conoce en los mercados financieros, seguirá subiendo. El petróleo es por definición un commodity por lo tanto su comportamiento obedece en gran medida al devenir de los agregados monetarios internacionales, los cuales responden a las políticas monetarias de los grandes bancos centrales del mundo, cuyo máximo exponente el la Reserva Federal del imperio. Otro ejemplo de este comportamiento es el oro, cuyo precio ha subido desde 300 dólares la onza a comienzos de esta década hasta rondar los 1000 dólares a principios de este año.

Un número importante de economistas coincide con esta apreciación. Entre ellos se encuentra Brian Wesbury, un respetado analista basado en Chicago. En un artículo recientemente publicado en la página editorial del Wall Street Journal, el Sr. Wesbury establece poderosos argumentos a favor de un aumento en las tasas de interés en dólares. La opinión de Wesbury es importante, debido a que posee un record impecable prediciendo los ciclos a que ha vivido la economía norteamericana en los últimos años, incluyendo la pronunciada subida de las tasas de interés en 1994, la recesión de 2001 y el reciente repunte inflacionario.

El artículo, titulado “ Déjà Vu: El dilema de tasas de interés de la Reserva Federal” hace referencia a los temores reinantes en los años 70 debido a la escalada en los precios de las materias primas. El petróleo por ejemplo, llegó a 40 dólares en 1980, cuando en 1965 se encontraba en 2.9 dólares. ¿La razón? Una política monetaria expansiva que indujo una subida de los precios generalizada. Así como hoy numerosos bancos se han visto afectados por abusar de un entorno de tasas increíblemente bajo, también entonces hubo quiebras y reacomodos en el sistema financiero producto de la ausencia de políticas de manejo de riesgo adecuadas.

Escribe Wesbury: “La tasa natural de interés es aquella tasa teórica a la cual la política monetaria no impulsa la economía de forma artificial, ni tampoco la frena. Es también la tasa a la cual la cantidad de dinero en circulación es neutral de cara a la inflación”. Seguidamente expone un modelo teórico usado por él para medir cual es la tasa natural de interés: “Una tasa neutral de interés debería ser muy similar a la tasa de crecimiento nominal del PIB… Si las tasas de interés son llevadas a niveles por debajo de la tasa nominal de crecimiento del PIB el dinero empieza a abundar y se incentiva al apalancamiento o la toma agresiva de préstamos. Si las tasas suben por encima de la tasa nominal de crecimiento del PIB, el dinero es muy escaso y las empresas y las personas empiezan a tener dificultades para repagar sus créditos”

Entre 1960 y 1979, la tasa de fondos de la Reserva Federal (Fed Funds) promedió 5.6%, y el crecimiento nominal del PIB promedió 8.4%. Esta diferencia de 280 puntos base ocasionó lo esperado: Una caída del dólar, subidas en los precios de las materias primas y temores de que se iniciaba un periodo de escasez mundial de recursos. En 1980, el presidente de la Reserva Federal, Paul Volcker subió significativamente las tasas de interés, y las mantuvo por encima de la tasa de crecimiento del PIB y logró reducir la inflación drásticamente, al tiempo que el precio del petróleo y otras materias primas se contraía.

Durante la década de los 80 y buena parte de los 90 tanto el petróleo como la inflación en Estados Unidos se mantuvieron en niveles bajos, lo cual coincidió con una diferencia de solo 74 puntos base entre la tasa de interés y la tasa de crecimiento del PIB, en promedio. A finales de los 90, la Reserva Federal incrementó abruptamente las tasas de interés y produjo una deflación en el año 2000, lo que a su vez produjo una reacción contraria, esta vez llevando las tasas a niveles muy inferiores a la tasa neutral. Desde entonces los Fed Funds han estado en promedio unos 210 puntos base por debajo de la tasa de crecimiento del PIB y entre septiembre de 2007 y abril de 2008 la Reserva Federal ha reducido la tasa 7 veces. De manera que poco puede sorprendernos la escalada de precios en las materias primas y el repunte inflacionario actual.

Es por ello que en buena medida la insania reinante en Venezuela ha subsistido. Virtualmente ninguna de las iniciativas oficiales podría sustentarse de no ser por un precio del petróleo en constante aumento. De allí que no sea extraño escuchar al primer beneficiario de esta coyuntura decir que el precio del petróleo debe mantenerse en 100 dólares.

Es por ello, que su mejor aliado no es ni Evo Morales, ni Marulanda ni Castro. Tampoco Ajmadinejah. Su mejor aliado se llama Ben Bernanke, actual presidente de la Reserva Federal norteamericana.

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