Economía

¿El poder para el pueblo?

A nombre del pueblo y de un fingido nacionalismo, los tiranos megalómanos y dictadores del mundo han hecho lo que les ha dado la gana en sus propios países, los cuales saquearon y envilecieron. Lo hicieron Mussolini, Hitler, Noriega, Perón, Saddam Hussein y Fidel Castro, entre muchos otros dictadores. Ahora lo esta haciendo Hugo Chávez con Venezuela. Mas poder para el pueblo, es el “slogan” del chavismo para engatusar a la gente humilde del país y alinearla en defensa de un proyecto comunista que a todas luces, a quien menos favorece es al mismo pueblo.

Es hora de desenmascarar Hugo Chávez, con esa trillada y falsa argumentación de que todo lo hace a nombre del pueblo pobre de Venezuela, por su amor por éste. Su juego perverso, al cual le da especial énfasis en épocas electorales, tal como la presente, está al descubierto desde hace tiempo, y es solo cuestión de tiempo, para que el resto de la población se de cuenta de su juego, para que su proyecto político se termine de desmoronar como castillo de naipes. Esto, por la poca credibilidad que le queda al presidente, por efectos del gran fraude que le ha hecho a la población, lo cual ha generado la insostenibilidad y decadencia del chavismo.

Con el proyecto de Ley Orgánica de Reordenamiento del Mercado Interno de los combustibles líquidos, la cual sería discutida con urgencia reglamentaria por la Asamblea Nacional (AN), el próximo miércoles 27 de agosto, que según dio como primicia la periodista, Janet Yucra, en el Notitarde del domingo 24 de agosto; el gobierno pretende revertir al gobierno las actividades de la distribución de las gasolinas y demás productos, que hasta ahora están en manos de sectores privados de la economía. Por supuesto, esta ley la pretende formalizar Hugo Chávez, a nombre de “más poder para el pueblo”.

Una de las argumentaciones del presidente para promover esta ley orgánica, es la de que las empresas que distribuyen gasolinas y lubricantes, ganan muchísimo dinero, y que este dinero debe ir a los bolsillos del propio pueblo, quienes se encargarían del negocio a través de concesiones pequeñas (gasolineritas), mediante la conformación de cooperativas. Tremenda locura e irresponsabilidad.

Una cosa es que PDVSA se encargue de nuevo del negocio del mercado interno, lo cual luce lógico y hasta sensato, si se hace para mejorar y garantizar el servicio al cliente en cada rincón del país y a cada hora; y otra cosa es hacerlo por capricho, vanidad y soberbia, u otro motivo oculto; y hacerle ver a la población, que lo hace para darle mayor poder al pueblo, lo cual es demagogia y populismo perversos.

En el pasado, PDVSA manejaba el negocio interno de los combustibles aún cuando se sabía que no era rentable razón por la que había que subsidiarlo, dado que los precios de venta establecidos versus los costos operacionales e inversiones requeridas lo impedían. Recuerdo con claridad, el deterioro extremo al que llegaron las estaciones de distribución de gasolinas, en manos privadas bajo contratos con las filiales de PDVSA, situación ésta que se presentó por la sencilla razón, de que los precios de venta estaban congelados muy por debajo de los precios promedio del mercado internacional, razón por la que las ganancias eran exiguas y no daban margen para reformar ni mejorar las estaciones, ni hacer nuevas inversiones.

La solución que dio la empresa petrolera nacional (PDVSA) de entonces, fue la de llamar a las empresas transnacionales a licitaciones para que ofertaran y tuvieran la oportunidad de entrar en el negocio en condiciones mas favorables que en las que estaban los concesionarios del momento.

Se sinceraron ligeramente los precios de venta, se definieron las reglas de juego económicas, técnicas y legales, y de inmediato, empezó una actividad de mejoramiento y expansión de los servicios de distribución y atención al público, y se construyeron una gran cantidad de nuevas estaciones de servicio modernas y eficientes, las cuales disfrutamos actualmente. ¿Es que acaso pretenden quitarnos ese beneficio logrado después de mucho tiempo y esfuerzos?
Las ideas, propias de su mal gusto, que dio hoy por Televisión Hugo Chávez al ministro Ramírez, de dotar a esas futuras gasolineras en manos de PDVSA, que pretenden confiscar, de PDValitos, Mercalcitos, dizque para “beneficiar al pueblo”, me parecen tan grotescas, bufas e imprácticas, que no dejan de preocupar aún mas al venezolano, quién no sabe como reaccionar ante tanta barbaridad.

El que conoce la historia, no se explica, como es posible, que se quiera otorgar esta infraestructura moderna y en buen funcionamiento, a personal no calificado para manejarla y mantenerla adecuadamente, con las argumentaciones tan pobres que ha dado el presidente, de otorgarle mas poder al pueblo. Eso es inaudito e incompresible. ¿No será que detrás de tales concesiones están los nuevos ricos del gobierno que pusieron su vista en ellas, y quieren más poder económico para su bolsillo y mayor control sobre la economía nacional?
Como este argumento de “más poder para el pueblo”, ya está suficientemente trillado y es conocida la gran manipulación y mentira del presidente de usar las emociones y los sentimientos del soberano, así como su nacionalismo fingido, para sus propios intereses personales y grupales, se hace necesario desenmascararlo ante el propio pueblo argumentándole a este la verdadera realidad e intensión escondida que existe detrás de todo esto.

Por consiguiente, es un deber de todo el que este en favor de la democracia, de la justicia y de la ley, el hacer campaña para que la verdad salga a la luz publica e impedir que estas leyes sean implantadas. Debemos oponernos con todas nuestras fuerzas e inteligencia a estas medidas comunistas del chavismo que pretenden dejarnos desguarnecidos ante su ilimitada arrogancia y poder desmesurado.

Con estas medidas de nacionalizar el transporte y la distribución de las gasolinas y productos similares y operar directamente las gasolineras por PDVSA o por los acólitos del gobierno, se crea otro saco sin fondo a ser subsidiado por PDVSA, tal como sucedió en el pasado, y quizás esta vez sea peor; ya que el presidente pretende hacernos ver que es un negocio redondo, lo cual es falso.

Con precios regulados a los niveles existentes, las ganancias de este negocio siempre serán modestas. Para los conocedores del tema, no es un secreto saber, que este tipo de negocio en Venezuela, se complementa con el suministro de otros servicios, cuyos ingresos adicionales les permite a los dueños un ingreso total razonable, para poder mantenerse en él.

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