Economía

El porvenir sin Petróleo

Mario Bertorelli, inteligente amigo, me envía un texto en el que se anuncia que la era del petróleo está a punto de acabar. Y aunque no lo dice, es fácil inferir que está a punto de acabar porque los países petroleros van a torcerle el pescuezo a la gallina de los huevos de oro (negro). En el texto se especula sobre muchos aspectos, pero a mi juicio el más importante es el contenido en este párrafo: “Se pasaría de una economía desperdigada y deslocalizada hacia un gusto por lo más pequeño, lo menor y lo mejor. Estos serían algunos de los escenarios tras la crisis, según los recoge Ernest García: ‘ciudades pequeñas rodeadas por tierras agrícolas, restablecimiento de las diferencias entre lo urbano y lo rural, desaparición de los grandes centros comerciales, geografías cotidianas susceptibles de ser recorridas a pie, rehabilitación de edificios de dos a cinco pisos, obsolescencia de los rascacielos y de las áreas de aparcamiento (…), la reaparición de la artesanía, fragmentación del Estado-Nación, desaparición de productos y profesiones inútiles (como los repelentes de insectos, los agentes de viajes y el marketing), resurgimiento del ferrocarril, drástica contracción del consumo de masas’…”. En verdad que suena lógico y hasta justo. Y sería un verdadero progreso que acabaría con muchas de las grandes injusticias de nuestro mundo. En cuanto a Venezuela, el fin del petróleo va a ser el fin de casi todo el país, que caerá en la peor de las ruinas. Se salvarán unas pocas islas ubicadas en Mérida y Táchira, y algunos espacios como Caripe, pero no mucho más. El petróleo venezolano se desperdició, especialmente en los últimos nueve años. No se utilizó para estabilizar el desarrollo, para crear fuentes de riqueza y de trabajo, sino para satisfacer las locuras, la megalomanía de uno de los personajes más nefastos de toda la historia del país. Y es ahora, muy pronto, cuando eso va a quedar demostrado. Si logramos salir de Chávez y los suyos, quizás nos queden unos pocos años para tratar de salvar algo y evitar las hambrunas y las muertes que se anuncian, porque de lo que no puede haber duda es de que Venezuela, sin el ingreso petrolero, se va a convertir en un inmenso cementerio, en donde sólo las moscas y los gusanos van a quedar satisfechos. Y eso será gracias a Chávez, pero también gracias a los que dominaron la política en las dos últimas décadas del siglo XX. En especial, gracias a la corrupción, que es el verdadero subproducto del petróleo.

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